lunes, 12 de octubre de 2009

Ser o no ser: Esa es la cuestión o
Barack Hussein Obama en su laberinto

Barack Hussein Obama fue coronado como Príncipe de la Paz por un Comité de Oslo, pero es el Presidente de un país en Guerra, amenazado por un enemigo cruel y traicionero, que no se deja convencer por sus extraordinarias dotes oratorias. Este Príncipe de la Paz, este Hamlet moderno, se debate ante una disyuntiva que exige decisiones precisas y que no admite juegos de palabras. Si responde como un verdadero Comandante en Jefe, perderá el apoyo de su base doméstica, la extrema izquierda y tendrá que gobernar desde el Centro y olvidarse de su agenda socialista (recordar a Clinton), si por el contrario decide lanzar los dados y apostar a la posibilidad de ganar con lo que proponen los que ya se equivocaron en Irak, o trata de convencer al Talibán y quizás hasta Al Qaeda que deben buscar una salida negociada. El peligro para nuestra Seguridad Nacional será de proporciones catastróficas.

Esta clara disyuntiva que tiene ante sí Barack Hussein Obama, está magistralmente argumentada por Chuck Krauthammer en el artículo que reproducimos a continuación. Y que quienes prefieran leer en inglés pueden hacerlo aquí.

Nobama
Nueva York, 12 de octubre de 2009


La agonía del joven Hamlet


Lo genial de la democracia es la alternancia en el poder, lo cual obliga a la oposición a comportarse seriamente, particularmente en cosas como la guerra. Asunto este en el que los demócratas han sido decididamente poco serios.

Cuando la guerra de Irak (a favor de la cual votaron la mayoría de los Senadores demócratas) empezó a tener problemas y las bajas aumentaron, los demócratas se guiaron por los vientos cambiantes de la opinión pública y se pusieron decididamente en contra de la guerra. Pero como necesitaban de una cobertura política a causa de su reputación de debilidad en la defensa nacional después de Vietnam, adoptaron Afganistán como su guerra predilecta.

“Yo formé parte de la campaña de John Kerry en 2004, la que elevó a la categoría de sabia opinión convencional demócrata, la idea de Afganistán como “la guerra correcta”, escribió el asesor demócrata Bob Shrum poco después de que el Presidente Obama fuera electo. “Esto era necesario como crítica a la Administración Bush, pero también era algo deliberado y a estas alturas puede que resulte hasta engañoso como política”.

Lo cual es una forma inteligente de decir que defender la victoria en Afganistán fue una medida artificial y falsa en la que los demócratas nunca creyeron seriamente, un conveniente garrote para golpear a George Bush con Irak y a la vez dar una imagen lo suficientemente belicista como para rechazar el estereotipo de blandos.

Diseñada cínica y brillantemente, la posición de que la “guerra de Irak era mala, y la guerra de Afganistán era buena” funcionó. Los Demócratas primero ganaron la mayoría en el Congreso y después la Casa Blanca. Pero ahora, lamentablemente, les toca gobernar. Se terminaron los juegos y los pretextos.

De manera que ¿qué hará ahora el comandante en jefe con la guerra que una vez declaró que había que ganar, pero que en forma casi criminal Bush no le había proporcionado los recursos necesarios?

¿Quizás proporcionar los recursos necesarios para ganarla?

Uno podría pensar que eso sería lo correcto. Y eso es exactamente lo que pedía el 30 de agosto el General designado directamente por Obama: un refuerzo (surge) de entre 30.000 y 40.000 soldados para estabilizar el progresivo deterioro de la situación y salvar Afganistán de la misma forma que un refuerzo militar similar logro salvar a Irak.

Eso sucedió ya hace más de cinco semanas y todavía no hay una respuesta. Obama se debate agónica y públicamente mientras el mundo lo observa. ¿Por qué? Porque, según explica el Asesor de Seguridad Nacional James Jones, “usted no compromete las tropas antes de decidir una estrategia”.

¿No hay una estrategia? El 27 de marzo, teniendo a su lado a los Secretarios de Defensa y Estado, el presidente dijo: “Hoy anuncio una nueva estrategia integral para Afganistán y Pakistán”. Y seguidamente detallaba una campaña de contrainsurgencia civil y militar para derrotar al Talibán en Afganistán.

Y para enfatizar lo serio de sus palabras, el Presidente dejó claro que no había llegado a esta decisión por casualidad. La nueva estrategia, declaró, “marca la conclusión de una cuidadosa revisión política”.

Conclusión, afirmó rotundamente. No el comienzo. No un proceso. La conclusión de una amplia revisión, aseguró a la nación el presidente. La cual incluía consultas con jefes militares y diplomáticos, con los gobiernos de Afganistán y Pakistán, con nuestros aliados de la OTAN y los miembros del Congreso.

El General al mando fue entonces sustituido con otro escogido por Obama, Stanley McChrystal. Y es McChrystal quien presentó la solicitud de 40.000 soldados, una solicitud a la que el presidente respondió con un silencio absoluto.

La Casa Blanca comenzó a filtrar una estrategia alternativa, al parecer propuesta (¿inventada?) por el Vicepresidente Biden para lograr la victoria impecable con el uso a distancia de misiles Crucero, aviones no tripulados Predator y operaciones especiales.

La ironía es que nadie sabe más acerca de este tipo de guerra que el general McChrystal. Él estuvo a cargo precisamente de este tipo de “contraterrorismo” en Irak durante casi cinco años, matando a miles de enemigos en operaciones discretas de un éxito considerable.

Cuando el mejor experto del mundo en este tipo de guerra contra el terrorismo recomienda precisamente la estrategia de contrainsurgencia contraria a la que propone Obama, es decir, un importante refuerzo de tropas para proteger a la población, usted tiene ante usted la más convincente argumentación contra el contraterrorismo, hecha por el hombre que más conoce sus logros y límitaciones potenciales. Y McChrystal fue enfático en su recomendación: “Optar por cualquier otra vía diferente a la contrainsurgencia significa perder la guerra”.

Sin embargo, su Comandante en Jefe, joven Hamlet, se agita, objeta, agoniza. Sus Asesores en política doméstica, encabezados por Rahm Emanuel, le dicen que si va en búsqueda de la victoria, se convertirá en otro LBJ (Lyndon Johnson), el visionario destruido por una guerra. Su vicepresidente se aferra a la quimera de un éxito indoloro del contraterrorismo.

Contra Emmanuel y Biden se manifiestan el General David Petraeus, el principal experto del mundo en contrainsurgencia (con ella salvó a Irak) y Stanley McChrystal, el experto más destacado del mundo en contraterrorismo. ¿En quién confiaría usted?

Hace menos de dos meses, el 17 de agosto, frente a un público compuesto por veteranos, el presidente declaró que Afganistán era “una guerra de necesidad”.

¿Quedó en pie algo de lo que dijo después que se apagaron los aplausos de esos veteranos?

(Traducción y revisión de Aaron Mayer y Diego Rodriguez-Arche)

De la Obamanía a la Obamahisteria


Hasta Castro I parece atacado del nuevo mal de la Obamahisteria y dice que una de las mitades bipolar, la Buena, de Obama fue a la que le dieron el Premio Nobel de la Paz y por su parte el Gorila Rojo se desmarca de su mentor de La Habana y dice que no se lo merece.

Lo cierto es que como dice Edurne Uriarte en esta breve pero excelente pieza publicada hoy en el Diario ABC, "La Obamamanía va a camino de convertirse en la Obamahisteria. Incluso más fuera de Estados Unidos que dentro. Al fin y al cabo, es allí donde una buena parte de los analistas y de la opinión pública ha acogido con humor el Premio Nobel de la Paz y broma, parodia, chiste, han sido conceptos profusamente usados. Y es en Europa donde el Comité del Nobel ha enterrado definitivamente el escaso prestigio que le quedaba".

Nobama
Nueva York, 12 de octubre de 2009

viernes, 9 de octubre de 2009

Primer Premio Nobel de la historia concedido a alguien por no ser... Alguien

“Raramente un premio tiene una intención política y partidista tan obvia. Resulta claro que el Comité Noruego del Nobel lo vio como una forma de expresar claramente la gratitud europea por el final de la administración Bush, la aprobación por la elección del primer negro como presidente de los Estados Unidos y a la esperanza de que Washington honrará su promesa de reconectarse con el mundo. Pero por el contrario, el premio corre el riesgo de parecer absurdo en sus razones, paternalista en sus intenciones y degradante en su intento de elevar a un hombre que apenas ha comenzado el ejercicio del cargo, sin contar que no ha obtenido ningún resultado tangible en pro de la paz”.
Michael Binyon en el Times of London
No deja de haber cierta ironía en el hecho de que le otorguen el premio en el momento en que Barack Hussein Obama tiene que decidir cuál será el curso futuro de la guerra en Afganistán, su “guerra de necesidad” y si reduce o refuerza las fuerzas militares allí envueltas en el conflicto.

Lo cierto es que la decisión de otorgarle el Premio Nobel es para premiarlo por no ser George W. Bush y, de paso, por sus aspiraciones, porque los logros no aparecen por ninguna parte y mucho menos en los 11 días que estuvo en la presidencia cuando su candidatura fue aceptada por el Comité de Oslo, a cuyo Presidente no le quedó más remedio que expresar su “esperanza de que el Premio lo estimulará a mantener el énfasis en las negociaciones” para solucionar el conflicto de Afganistán, a pesar de que casi instantáneamente al conocerse la noticia tanto Al Qaeda como el Talibán criticaron su otorgamiento. Y hasta Lech Walesa, el ex Presidente polaco y Premio Nobel a su vez sugirió que fue algo prematuro otorgárselo: “¿Quién? ¿Qué? ¿Tan rápido?”, le dijo sorprendido a los reporteros cuando le dijeron quién había sido el seleccionado esta vez.

Obama es el tercer presidente norteamericano en ejercicio en ganar el Nobel, el primero fue Theodore Roosevelt en 1906, por el papel que desempeñó en terminar con la guerra ruso-japonesa y Woodrow Wilson por su contribución a la creación de la Liga de las Naciones en 1919, al finalizar la Primera Guerra Mundial. Pero la historia no recoge ningún caso en que le haya sido otorgado a alguien que haya hecho la guerra para hacer a su país y al mundo más seguros, aunque esta haya sido fría. Y si alguien se mereció este premio alguna vez fue Ronald Reagan, quien eliminó decenas de miles de armas nucleares, acabó con la cortina de hierro y terminó la Guerra Fría con la victoria para la Democracia y por ende para la Paz Mundial. Y claro que mucho menos otorgárselo a George W. Bush y a Tony Blair cuando en 2004 fueron propuestos por sacar del poder al genocida de su propio pueblo Saddam Hussein. Como dato curioso, cabría mencionar que en la última década el único requisito para ganar el premio ha sido que el propuesto haya sido un crítico furibundo de George W. Bush, como Al Gore, Mohamed El Baradei y Jimmy Carter y si además, son anti Israel y pro palestinos, como los dos últimos mencionados, pues mucho mejor.

Según Thorbjoern Jagland, Presidente del Comité Nobel Noruego, “hay que recordar que el mundo ha pasado por una etapa muy peligrosa... Y cualquiera que contribuya a sacar al mundo de esta situación merece un Premio Nobel de la Paz”.

¿En qué mundo vivirá este noruego?

Gracias a Dios que en los fiordos y a pesar de la enorme popularidad de que disfruta Obama en Noruega, hay otros que piensan diferente como, por ejemplo, Siv Jensen, la lideresa del Partido del Progreso, el principal de la oposición, quien expresó al conocer la decisión de la Comisión del Parlamento Noruego que otorga el Nobel: “Es simplemente muy pronto, es un error otorgarle el premio de la paz por su ambición. Uno debe recibirlo por sus resultados”. Ella dijo, además, que la “decisión de otorgarle el premio a Obama es la más controversial que podía recordar” y que forma parte de una serie de ellas que han alejado cada vez más al premio de los ideales de Alfred Nobel. Lapidaria la señora.

Para otros la única explicación posible por esta extraña decisión del Comité Noruego del Nobel es que fue una suerte de Premio de Consolación por perder la sede de las Olimpiadas para Chicago. Después de todo, no se trata de si Obama ha traído o no la paz al Medio Oriente, ni de si ha logrado persuadir a Irán que abandone sus ambiciones nucleares, o de si puso fin a las guerras en Irak o Afganistán. Sino que simplemente los noruegos sintieron lástima porque Obama no había logrado nada de lo que prometió en su campaña y creyeron que era necesario estimularlo para que siga en la misma línea.

El próximo paso será, como ha insinuado el mismo Obama, el reconocimiento del Talibán como entidad política en Afganistán y más adelante hacer lo mismo con Hamas e Hizbolah y una vez eliminado el mayor obstáculo para la paz en el Medio Oriente, Israel, se sentirá, por fin, Barack Hussein Obama merecedor del Premio que hoy dice no cree merecer.

En todo caso, sea cual fuere la causa de tan extraña y desproporcionada selección, lo cierto es que merece un sitio destacado en la selección de hechos insólitos del libro de Records Guinnes: Primera vez en la historia que alguien recibe un Premio Nobel por no ser... Alguien.

Sin dudas un logro planetario.

Nobama
Nueva York, 9 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

EL GOLPE DE ESTADO LEGISLATIVO DE LA TROIKA DE WASHINGTON O LA LEY FANTASMA DEL SENADOR BAUCUS

La Troika de Washington
Internet está hoy súper activo con el análisis de la “calificación” dada por la CBO (Oficina Congresional del Presupuesto) a la Ley de Salud del Comité de Finanzas del Senado, conocida como Ley Baucus. Pero lamentablemente la mayoría no tiene en cuenta lo más importante, que la famosa calificación del CBO, está hecha sobre una ley fantasma, sobre una ley que no existe. Señores, no hay tal Ley Baucus, no existe.

Lo que ha hecho el CBO es “calificar” los conceptos discutidos por separado en el Comité del Senado que preside Baucus, pero no existe un texto legislativo como tal. Baucus y sus colegas demócratas se niegan a llevar esos conceptos al texto de una ley antes de votar. De ahí que en su documento de “análisis” la CBO, establezca la siguiente aclaración en un intento por salvar la cara en lo que está claro que es la pérdida de su independencia ante las presiones de la Casa Blanca y personalmente de Barack Hussein Obama:

“El análisis de CBO y del JCT (Comite Conjunto en Fijación de Impuestos) es preliminar, principalmente debido a que los punto de partida del Presidente (mark) como fueron enmendados, no han sido integrados en el lenguaje legislativo”.

De lo anterior se desprende claramente que la tal Ley Baucus no existe. Algo que no tiene precedentes en la historia legislativa de los Estados Unidos desde que existen el Senado y la Cámara de Representantes y por lo tanto los Senadores que integran el Comité de Finanzas del Senado estarán votando el martes por una ley inexistente y que, una vez más, jamás habrán leído. Los Senadores que el martes voten a favor de una legislación fantasma, ya sean Demócratas o Republicanos, y se presten para este golpe de estado legislativo, no merecen el honor de estar en ese cuerpo ni de representar a los ciudadanos de sus estados.

La verdadera ley será escrita de forma secreta por Harry Reid y sus compinches, incluyendo a empleados del staff de los Senadores, cuyos nombres y conexiones políticas jamás sabremos y la legislación resultante de ese conciliábulo secreto será impuesta a la fuerza en el Senado y la Cámara, antes de que alguien pueda leerla y mucho menos analizarla. ¿Qué cómo lo harán? El líder de la mayoría en el Senado Harry Reid y otros Senadores escogidos por él y la Administración Obama, con la anuencia de Nancy Pelosi, todos Demócratas y casi seguro que la RINO (Republican In Name Only) Olympia Snowe, leerán la Ley antes de que comience el debate en el Senado. Una vez concluido este paso, el Senador Reid, procederá a llevar a la consideración del Senado el Proyecto de Ley H.R. 1586, que impone impuestos a los bonos de determinados recipientes del TARP (Troubled Asset Relief Program) e integrará el texto, escrito por él en el conciliábulo, como parte de la legislación procedente de la Cámara. Un ayudante del Senador Reid, confirmó que procederá a llevar a la consideración el H.R. 1586 o cualquier otra medida de impuestos aprobada por la Cámara, de manera que así el Senado pueda evitar cumplir con el mandato Constitucional que establece que los proyectos de Ley sobre impuestos deben originarse en la Cámara y así poder blindar un proyecto de Ley originado en el Senado que implica nuevos impuestos.

El paso final de esta abominación dictatorial legislativa le corresponderá a la Cámara de Representantes, que aprobará sin enmiendas el ObamaCare y entonces le enviará directamente el Proyecto de Ley a la Casa Blanca para la firma de Barack Hussein Obama, el Jefe de la Troika Dictatorial, sin pasar por el procedimiento Constitucional de la Conferencia de la Cámara y el Senado para conciliar el proyecto de ley y evitar así otra ronda de votaciones en la Cámara y el Senado y un alargamiento del período de aprobación que haría inevitable el escrutinio público sobre lo que realmente dice el proyecto de ley enviado a la firma del presidente.

Esta maquiavélica maniobra se está moviendo rápidamente y de tener éxito, Obama tendrá la legislación en su escritorio para el Día de Acción de Gracias como se lo ha ordenado a sus otros dos pares de la Troika de Washington. Y We The People, no habremos tenido ninguna participación en una decisión en la que se decide el rostro que tendrán los Estados Unidos en el futuro.

Los meses de debate y los Town Hall Meetings no habrán tenido ningún significado, o sí, les habrán demostrado que si siguen el proceso democrático que nuestros Padres Fundadores escribieron en nuestra Constitución jamás habrían conseguido los votos para imponernos tamaña abominación disfrazada de procedimiento democrático. Todo quedará en humo y espejos (smoke and mirrors, una oferta con aspecto atractivo como en los escaparates cuando realmente no lo es), hecha por gente (La Troika de Washington; Obama, Pelosi, Reid) que piensa que somos tan estúpidos que no nos damos cuenta de que nos están robando nuestras libertades y nuestra democracia y que, perdonando la frase, se están cagando olímpicamente en nuestra Constitución en nombre de una idea extraña que nada tiene que ver con nuestras tradiciones e ideas filosóficas.

La realidad es que el engendro que saldrá de la Troika hará cortes draconianos en Medicare, elevará los impuestos de todos los ciudadanos y residentes e incrementará el costo de las primas de seguro de salud para decenas de millones de personas. Impondrá nuevos costos insostenibles para los Estados de la Unión y al final incrementará la deuda de la nación. Por eso se niegan a publicar el texto en Internet, porque no existe tal texto y porque además, temen que suceda como en agosto, que los ciudadanos leyeron la Ley y estaban más informados sobre ella que los mismos legisladores. ¿Dónde quedó la cacareada transparencia prometida por Obama y el Congreso Demócrata?

Como dice un colega parafraseando la fábula del Emperador Desnudo: “A la ley la vestirán con el Nuevo Ropaje de la Troika de la reducción del déficit, lo malo es que la Troika seguirá estando tan desnuda como al principio”.

Aaron Mayer
Washington, DC, 8 de octubre de 2009

miércoles, 7 de octubre de 2009

El peligroso juego de Obama I

En la utopía que parece dominar el pensamiento de Barack Hussein Obama, la idea de que no existe ningún “excepcionalismo de los Estados Unidos” está entre los conceptos fundamentales que la cimientan. Para Obama, unos Estados Unidos que sobresalgan por encima de los demás países es algo que resulta arrogante. Para nuestros enemigos, unos Estados Unidos que reniegan de su historia de modelo de libertades y de la democracia y que se sienten avergonzados de ella parecen débiles.

Aunque ya tiene 48 años, Obama parece vivir todavía en la utopía en que habitó en sus años oscuros como estudiante de la Universidad de Columbia en Nueva York, en la que era un militante pacifista que consideraba que los Estados Unidos eran los responsables de los peligros de una conflagración nuclear y no el bastión, la primera línea de defensa, del mundo libre contra el totalitarismo soviético. Su insistencia en mantenerse viviendo en ese mundo irreal estaría bien si no fuera el Presidente de los Estados Unidos, pero como lo es, su estúpida actitud en política interna y, por ende, su tan irreal política exterior y de seguridad nacional afecta peligrosamente a todos los que vivimos en este país.

Sólo han bastado 8 meses de su presidencia, para que nuestras más aterradoras predicciones durante la campaña se vayan poco a poco cumpliendo. Como dijimos durante la campaña y posteriormente, Obama no es el líder fuerte que necesita la Presidencia de los Estados Unidos. Su política insensata de ser el policía bueno; de entregarle la mayoría de su agenda doméstica a Nancy Pelosi ha hecho que sus cifras en las encuestas alcancen los niveles más bajos (el 50 % desaprueba su gestión y el 49% la aprueba, con sólo un 29% de estos últimos que la aprueban decididamente).

Veamos, por ejemplo, el último informe sobre el desempleo que llega casi al 10% de la población, pero la cifra real, no oficial, va mucho más allá de ese 10%, se sitúa en el 17%. Ello se debe a que muchos norteamericanos han simplemente dejado de buscar trabajo o ya han terminado sus beneficios de desempleo y no se cuentan en las estadísticas.

Obama, cree que su utopía de “repartir la riqueza” y de aumentar el gasto del gobierno es la solución mágica, desechando la estrategia probada durante años: Para hacer crecer la economía y que se creen empleos hay que reducir los impuestos y ofrecer incentivos en los mismos a los pequeños negocios que son quienes emplean a la gran mayoría de los trabajadores norteamericanos, pero como resultado de esta política estatista de la administración, cada vez un número mayor de ellos quiebran y salen del sistema económico, cuando lo único sensato en medio de una Recesión es dejar que la libre empresa haga su magia una vez más. Sin embargo, el Presidente parece creer que si simplemente cuenta con el Czar apropiado podrá controlar la pérdida de empleos. En su utopía mental, cree que empleo y cantidad de trabajos disponibles son una constante fija y “finita” y que “salvar empleos” es mejor o igual que “crearlos”.

Lamentablemente su terquedad y arrogancia no lo dejan admitir que nos encontramos en una peligrosa encrucijada, lo cual hace que cada día que pasa los votantes independientes, decisivos en su elección, se convenzan cada vez más de que su voto fue un error y que Barack Hussein Obama no es el líder que nuestro país y el mundo libre necesitan.

En lugar de influir en la gente con políticas verdaderamente en el espíritu que ha hecho grande a esta nación, Obama está convencido de que con fotografías publicitarias sonrientes, con la retórica y su “encanto personal” lo conseguirá todo. Y, por el contrario, cada vez se demuestra más que esta política de líder populista del tercer mundo no funciona. Obama habla sin parar de su Plan de Salud y mientras más habla de él, las encuestas muestran que el apoyo es cada vez menor. Voló a Dinamarca para cabildear por Chicago como sede de las Olimpiadas de 2016 y le dieron un portazo en la cara. El brillo, el encanto personal, la oratoria y la gran prensa como maquinaria propagandística a su favor pueden haberle ganado la elección como Presidente, pero está más claro que el agua que ello no es suficiente para dirigir esta gran nación.

El Presidente Obama cada vez parece más convencido de que lo excepcional no son los Estados Unidos y su tradición democrática y de fuerte liderazgo mundial, sino que él es “Lo excepcional” y cada día que pasa da más la impresión de que en su arrogancia nos mira desde su pedestal pensando… que subdesarrollados son que no son capaces de comprender la genialidad de mi mensaje político y de mis métodos. Parecería que con el transcurso del tiempo se desconecta más de la realidad que lo rodea.

Como siempre ha sucedido con los grandes populistas y dictadores, el convencimiento de su propia grandeza y cuasi infalibilidad conforman su visión del mundo y tiene un impacto funesto y desastroso sobre la vida de los norteamericanos y los peligros que amenazan al mundo libre. Ya no hay guerra fría, ya no hay Unión Soviética; es verdad. Un líder norteamericano con una personalidad y una visión totalmente opuesta a la de Obama, hizo que el Muro de Berlín cayera. Pero hoy hay algo tan malo o quizás peor, hay Jihad, hay Irán, hay Rusia con pretensiones imperiales, hay China tratando de relegarnos al tercer mundo con su poder sobre nuestra economía y hay Socialismo del Siglo XXI, al Sur del Río Bravo.

En Afganistán, en lugar de actuar como Comandante en Jefe, Obama no acaba de tomar una decisión sobre el curso a seguir y sólo atina a reunir a su enorme Mesa de Pericles y no acaba de poner el huevo sobre como proseguir con la Guerra que llamó “por necesidad” y para la que supuestamente trazó una estrategia y nombró a un General para dirigirla. Ahora, cuando ese general le dice que la única forma de no perder la guerra es el envío de un refuerzo (Surge) como en Irak, el Presidente se debate en consideraciones políticas y no mira exclusivamente a lo que el Comandante en Jefe debe mirar: nuestra Seguridad Nacional.

Y ello nos lleva a Irán. Obama dio a los Mullahs una severa advertencia acerca de sus ambiciones nucleares y todo parece indicar que de ahí no pasará, pero quién podría hacer caso de una severa advertencia de un presidente que piensa que nuestra nación no es superior a las demás y que, además, conociendo que Irán había construido ilegalmente una nueva planta de enriquecimiento de uranio, fue a la ONU y pronunció un discurso en el que no hizo mención al asunto y dejó libre el camino para que Ahmadineyad destilara su odio desde el podio. Pero hay algo peor, presidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en la que habló del desarme atómico mundial y de paso tiró a Israel bajo las ruedas del tren. ¿De la planta ilegal iraní? Ni una palabra.

Obama debe sentir ya cierta preocupación cuando algunos de sus más fieros partidarios durante la campaña se sientan tan desilusionados como el escritor Gore Vidal, quien dijo en una entrevista para The Independent, que Barack Hussein Obama “es incompetente y le derrotarán en la reelección”, en la misma entrevista dijo también que el experimento ha sido “un fracaso” y que pronto los Estados Unidos quedarán relegados a “algún lugar entre Brasil y Argentina, al puesto que le corresponde” y vaticinó también que la “guerra por necesidad” como llamó Obama a la de Afganistán será lo que “termine con el imperio estadounidense”.

No en balde ya hay muchos que le dicen la “Guerra de Caosistán”.

Diego Rodríguez-Arche
Nueva York, 7 de octubre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Con el rabo entre las patas o Aumenta la peste a podrido en la Casa Blanca

Barack Hussein Obama se fue a Dinamarca el jueves para cabildear porque Chicago, ganara la sede de la Olimpiada de 2016 y regresó con el rabo entre las patas. “Juyío y apaleao”, como habría dicho “con el mayor respeto” ese gran filósofo popular del barrio de Cayo Hueso en La Habana, que se llamó Papi La Horca.

Muchos consideran que todo el episodio de Copenhagen fue tan indigno como innecesario. En mi opinión más indigno no pudo ser, pero en lo de innecesario, depende del cristal con que se mire. Si utilizamos el prisma de la mayoría de los norteamericanos, que es el mío propio, sin dudas nada tenía que hacer Obama en Copenhagen. Sin embargo, si nos ponemos un instante en los zapatos de Obama y de sus compinches de Chicago, aunque nos arriesguemos a que nos peguen el olor a podrido, llegaremos a la conclusión de que el Organizador Comunitario en Jefe, estaba obligado a cumplir con la Ley Principal de The Chicago Way: Payoff (Retribución de favores).

Las Olimpiadas de 2016 eran el sueño dorado del alcalde de Chicago, Richard M. Daley, quien lleva ya en la alcaldía de la ciudad 20 años y al que le habría gustado coronar su larga estadía en el cargo con unos juegos que se calculaba costarían alrededor de 4 mil millones de dólares (4 billones). Daley, al igual que su padre antes, no es otro que el “Padrino” de The Chicago Way la corrupta maquinaria política que, en gran medida junto a sus compinches, pavimentaron el camino que llevó a Barack Hussein Obama hasta la Casa Blanca. De ahí que el Presidente tuviera la obligación de devolverle el favor a su antiguo cacique político.

Muchas veces se ha dicho en Nobama que Obama es una fabricación de esta perversa maquinaria política de Chicago y que sin ella no habría llegado jamás a la Oficina Oval, pero además, es el heredero de Daley para llevar a la maquinaria a ampliar sus poderes a toda la nación. Si alguien lo duda sólo tiene que comprobar lo que sigue a continuación. Pero antes, destaquemos varios nombres de integrantes de la maquinaria política de Chicago que juegan un papel fundamental en esta historia que a su vez es la historia de Barack Hussein Obama.

Valerie Jarret, Asesora Principales de Política de Obama, Richard Daley, Alcalde de Chicago, David Axelrod, Asesor de Política de Obama, Wiliam Ayers y Tony Rezko. Como veremos, estos nombres juegan un papel en esta historia, algunos de ellos de suma importancia.

Valerie Jarrett tiene una relación muy antigua con los Obama, tan antigua que, por ejempo, hoy es su más cercana consejera política y fue la descubridora del hoy Presidente de los Estados Unidos y quien hizo que Obama se mudara a la ciudad de Chicago. Ella le consiguió a Michelle, antes de casarse con Barack, un puesto de asistente del alcalde Daley. Su madre, fue quien nombró a Tom Ayers, el padre de Bill Ayers el terrorista de Weather Underground, amigo y colega de Obama, a la Junta de Directores de la su fundación el Erickson Institute. Y fue precisamente en casa de Bill donde Barack Hussein Obama lanzó su carrera política en Chicago.

Valerie Jarret también fue un factor principalísimo en el nombramiento como Czar de los llamados empleos verdes al racista y radical Van Jones. Ella conocía muy bien las conexiones radicales de Van Jones y no desconocía, por ejemplo, que era alguien muy destacado en el apoyo a Mumia Abu Jamal, asesino de un policía y que había firmado la petición en la que se afirmaba que el 11 de septiembre era un trabajo interno de la administración Bush. Pero no sólo con Van Jones termina la participación de Valerie Jarrett en el nombramiento de Czares y extremistas en otras posiciones de la administración. Está también Yosi Sargent al frente del Nacional Endowment for the Arts quien recientemente tuvo que renunciar en medio de un escándalo y la lista sería larga e interminable, porque Valerie Jarrett codirigió con otro integrante de la extrema izquierda, John Podesta, el equipo de transición de Obama y dirigió el proceso de selección de la enorme lista que componen los asesores especiales del Presidente.

Pero volvamos a Chicago. Antes de tener entre sus responsabilidades en la Casa Blanca la White House Office of Olympic Paralympic and Youth Sport, allí la llaman la Czarina Olímpica, en Chicago era la vicepresidenta del comité para conseguir los Juegos Olímpicos de 2016 para la ciudad de los vientos. ¿Era entonces, como ahora, desinteresada su participación en lograr para Chicago los juegos olímpicos? En mi opinión y la de muchos, no.

Valerie Jarret fue Presidenta y CEO de The Habitat Company, una firma de bienes raíces, con una participación enorme en los proyectos de viviendas públicas de Chicago con fondos federales, en ese cargo ganó alrededor de 1 millón de dólares en salarios y compensaciones el año pasado. Esa compañía supervisa todo el desarrollo de proyectos de viviendas públicas que no son para los ancianos y entre cuyos proyectos que en tiempos de Jarrett administraba la compañía se encontraba el de Grove Parc Plaza Apartments, sobre el que una investigación realizada por el Boston Globe halló que “alrededor de 99 unidades están vacantes, muchas de ellas inhabitables por problemas no reparados, como techos colapsados y dañados por fuego. Los ratones pululan por los pasillos. Los buzones de correo vandalizados cuelgan abiertos. Las aguas albañales regresan a los fregaderos de las cocinas. En 2006, los inspectores federales calificaron las condiciones del complejo con 11 puntos en una escala de 100, una calificación tan mala que los edificios enfrentan ahora la demolición”.

Como nota de interés apuntemos que las tierras sobre las que se erige el complejo fueron compradas al amigo de Jarrett y Obama, el criminal convicto y condenado Tony Rezko, que aparece en el primer lugar en la lista de Judicial Watch de los 10 políticos más corruptos.

Y ahora, ¡qué sorpresa!, esa misma gente gana dinero “reubicando” a los inquilinos del proyecto en otro de sus complejos y se preparaba para redesarrollar el sitio después de la demolición y erigir allí el Estadio y Villa Olímpica para los Juegos de 2016 a un costo de 1000 millones de dólares (1 billón).

Pero si toda esta podedumbre ya no fuera suficiente, el artífice de la campaña de Obama y hoy Asesor en la Casa Blanca, David Axelrod, un hombre de Daley desde 1989, cuando fue contratado como consultante político para la primera campaña para la alcaldía del hoy alcalde, su compañía de Relaciones Públicas, AKPD Message and Media, se encargo de la publicidad del Comité para conseguir las olimpiadas para la Ciudad de los Vientos, aunque no se sabe cuánto han pagado a AKPD por sus servicios hasta el fracaso de Copenhagen, ni lo que le habrían pagado de haber tenido éxito. Sí se sabe que AKPD, le debe $2 millones a Axelrod.

¿Apesta o no apesta a podrido la Casa Blanca?

Diego Rodriguez-Arche
Nueva York, 4 de octubre de 2009

martes, 29 de septiembre de 2009

Algo huele a podrido en la Casa Blanca

Nuevo sitio nuclear en Irán
Barack Hussein Obama se marcha a Dinamarca el jueves para defender la candidatura de Chicago a los Juegos Olímpicos de 2016 y se marcha, a pesar de que estamos en un momento particular de peligro en el mundo y específicamente aquí en los Estados Unidos. A saber, la situación en Afganistán es crítica y el jefe militar de los Estados Unidos allí, el General McChrystal solicita elevar el número de tropas, so pena de perder la guerra, pero el “gran” Barack sólo ha hablado con él una vez y no muy reciente que digamos. Irán, acaba de concluir dos días de pruebas con sus misiles de mayor alcance, el Sajjil-2, que es capaz de portar una cabeza de guerra y que puede alcanzar a Israel, las bases militares estadounidenses en el Medio Oriente y partes de Europa, ya que tienen un alcance de 1,200 millas (aproximadamente 1,931 km) y están propulsados enteramente por combustible sólido, lo que, según los especialistas, es un logro tecnológico extraordinario ya que ello permite que los misiles tengan más precisión para dar en el blanco.

Por otro lado, esta prueba balística iraní se produce en el momento en que se dan a conocer informes de inteligencia de que Irán casi ha concluido una segunda instalación subterránea para enriquecer uranio construida en secreto. Pero si esto fuera poco, el FBI y el aparato de inteligencia norteamericanos han logrado abortar más de un atentado planificado por los terroristas islámicos en el interior de los Estados Unidos, gracias, dicho sea de paso, a la “odiosa” Patriot Act (Ley Patriota) que según los Demócratas y Obama viola los derechos civiles de los norteamericanos y que de no ser reautorizada quedará sin efecto en 2010.

También se marcha Obama a Copenhagen cuando en Honduras the shit are hitting the fan (la mierda está golpeando al ventilador) y la diplomacia norteamericana está totalmente embarrada después de la aparición de Zelaya embutido en la embajada de Brasil en Tegucigalpa en una sucia maniobra para imponer su regreso al poder. Como dice la periodista venezolana Macky Arenas “ha bastado una embajada, un padrino, un financista, un vecino traidor, un alcahuete, un coro a rastras y un maestro de ceremonias para cargarse la soberanía hondureña e introducir a Zelaya, a punta de lanza, para facilitar la estrategia violenta de Chávez en ese país”. El Padrino claro está es Obama a través de la obsesionada Hillary que parece pasará a la historia como la Secretaria de Estado más mediocre y venida a menos de la historia de la diplomacia norteamericana.

Pero claro, Obama todavía está embriagado por los aplausos recibidos en la ONU por esa recua de hetairas que componen esa entelequia inútil que tanto dinero nos cuesta a los contribuyentes norteamericanos y que tantos dolores de cabeza y molestias nos ocasiona a los neoyorquinos cuando vienen a reunirse en nuestra ciudad. También se siente sumamente orgulloso de los elogios recibidos desde el podio de parte de ilustrísimos dignatarios como Hugo Chávez, quien dijo que el “olor a esperanza” había reemplazado al “olor a sulfuro” en el sitio e invitó a Obama a que se sumara al Socialismo del siglo XXI, un oxímoron de parte del Gorila Rojo y Golpista Chávez, porque como se puede invitar a quien ya está adentro. También recibió Obama, loas de parte de ese “demócrata combatiente antiterrorista” Moammar Kaddafi.

Luego, ambos personajes en la llamada Cumbre de los países que integran la Unión Africana y el llamado bloque de países Suramericanos que componen la Unasur, declararon la voluntad de crear una OTAN para el Sur a la que llamarían OTAS cuyo propósito sería enfrentar al “imperialismo” de las naciones ricas y ser el “escudo defensivo” de las naciones pobres, allí estaban un selecto grupo de dictadores, terroristas y violadores de los derechos humanos como Robert Mugabe, el dictador de Zimbabwe a quien el Gorila Rojo expresó su apoyo “moral y político” de quien dijo sufre un ataque “orquestado” por el sistema mundial de dominación. “Tenemos que alinearnos en defensa de su gobierno, de su pueblo, de su dignidad”. Con estos elementos coincide la política exterior de la administración Obama, desde Honduras hasta Israel.

Nada de eso tiene mucha importancia para Barack Hussein Obama. Cómo habría de tenerla si tanto en política exterior como interior su comportamiento es muy similar al de ellos. Elogiado por los ladrones de libertades más connotados del mundo en una ONU que ya no huele a azufre, sino a las “flores” de Woodstock. Obama sintió que los aplausos recibidos de los mismos que más tarde aplaudieron a Ahmadineyad, indicaban que sus políticas iban por el camino correcto, de manera que siguió en su ya aburrida gira mundial de excusarse ante el mundo a nombre de los Estados Unidos. “Yo tomé posesión en un momento en que muchos en todo el mundo comenzaban a ver a los Estados Unidos con escepticismo. Parte de ello se debía a percepciones erróneas y a la desinformación acerca de mi país. Parte de ello se debía a la oposición a políticas específicas y a la creencia que en determinados asuntos de extraordinaria importancia, los Estados Unidos han actuado de forma unilateral, sin importarle los intereses de otros. Y esto ha alimentado un casi reflexivo antiamericanismo, el cual con mucha frecuencia ha servido como excusa para la inacción colectiva”, dijo Obama para vergüenza de muchos de quienes allí lo escuchaban y portaban una credencial que los identificaba como norteamericanos.

Paz, seguridad, energías limpias y prosperidad, pero sin entrar en muchos detalles, como siempre, triangulando. A la hora de hablar de Irak, sólo dijo: “En Irak estamos terminando una guerra de forma responsable”, cuando habló sobre Afganistán, jamás mencionó a los terroristas del Talibán ni que estamos perdiendo la guerra allí y esquivó mencionar los elementos fundamentales que determinan ese curso en la guerra a saber: su errónea estrategia producto de sus temores internos con su base política en la extrema izquierda del Partido Demócrata; la resistencia de nuestros “aliados” europeos a involucrarse de lleno en Afganistán de quienes recibió grandes elogios, pero ningún compromiso concreto.

Sin embargo, Obama habló en términos bien duros en contra de un sólo país: Israel. Por cierto, el único aliado verdadero que tenemos en la región y la única democracia en esa parte del mundo. A Israel, Obama no le ofreció sus florecillas hippystas, no. A Israel lo tiró debajo de las ruedas del tren, preparándole el camino a Ahmadineyad para que pronunciara su discurso de odio y de soberbia.

Qué grande se vio Bibi Netanyahu ante la sentina en que poco a poco se ha ido convirtiendo la ONU y que minúsculo y risible lució este Organizador Comunitario devenido Presidente de la nación que siempre fue la esperanza de todos los demócratas del mundo. Obama ni siquiera se atrevió a exigir a esa corrupta entelequia más responsabilidad, eficiencia o transparencia. No, lo único que le pidió al títere surcoreano fue que retirara la ayuda de la ONU para las elecciones programadas en Honduras y lo hizo por debajo de la mesa; ni siquiera tuvo el valor de dar la cara para ello.

Con los planos de Auschwitz-Birkenaw en su mano, donde más de un millón de judíos fueron asesinados, Netanyahu dijo lo que nos hubiera gustado a todos escuchar de nuestro presidente: “Para aquellos que dieron a este que niega el holocausto la oportunidad de ser escuchado, yo les digo a nombre de mi pueblo, el pueblo judío y de las personas decentes en todas partes: ¿No les da vergüenza? ¿No tienen ustedes decencia?”

No, Barack Hussein Obama, se dedicó a atacar a los agredidos y amenazados por el dictador iraní con quien, a pesar de todo, quiere sentarse a discutir, cuando es hora de mostrar la fuerza de la razón antes de que sea demasiado tarde.

Hoy, Irán declaró que rehusa discutir su programa nuclear, incluyendo su recién descubierta segunda planta de enriquecimiento de uranio, cuando se reuna el jueves con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania.

Y ese mismo día, cuando Irán le dirá a “los negociadores” que no abandonará sus planes nucleares “ni por un segundo”, Barack Hussein Obama se monta en el Air Force One para irse a Copenhagen a cabildear ante el Comite Olímpico Internacional para que le den la sede de las Olimpiadas de 2016 a la ciudad de Chicago.

¿No le da vergüenza? ¿No tiene usted decencia, Señor Presidente?

Nobama
Nueva York, 29 de septiembre de 2009-09-29

lunes, 28 de septiembre de 2009

Crónicas del Postcastrismo

“Los viejos de la Pequeña Habana fueron los únicos cubanos libres el 20 de septiembre”.
Ya hace más de una semana del “famoso” Concierto Paz sin Fronteras celebrado en La Habana y francamente en Nobama pensamos que después de todo lo que ya se conoce de las interioridades de lo que allí sucedió y de como se gestó esta vergonzosa operación de marketing, no es mucho ya lo que queda por decir, pero sucede que la “Operación Juanes” ha dado lugar a lo que hemos bautizado como Crónicas del postcastrismo. Aclaramos que si alguien lo calificó antes así, le pedimos disculpas por nuestro desconocimiento y que no lo tomen como un plagio, sepan que estamos dispuestos a reconocer la autoría del título a cualquiera que nos diga que se le ocurrió primero. Dicho esto, pasamos a recomendarles la lectura de 3 artículos sobre el tema, 2 de ellos desde una perspectiva a la que nos sumamos sin ningún problema y una tercera que es representativa de esa miserable porción de gente sin espinazo que para vergüenza de quienes nacimos en Cuba, allí también dieron su primer berrido.

Y como no queremos malas interpretaciones, mal intencionadas, aclaramos que los artículos a los que nos sumamos son el de Nestor Díaz de Villegas publicado hoy en Cubaencuentro, algo que nos sorprendió sobremanera dada la orientación editorial de esa Web, y el de la escritora cubana Zoé Valdés que lleva por título Más apocalípticos y desintegrados que nunca.

Sepiola atlántica
El tercero es de Alejandro Armengol, ese cefalópodo del tipo Sepiola atlántica, que día a día demuestra la verdad que encierra lo escrito por Díaz de Villegas en su excelente artículo al que pueden tener acceso haciendo clic aquí, o sobre la imagen.

Nobama

Nueva York, 28 de septiembre de 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

¡La sonrisa del Robot!


(Tomado de Vimeo de Eric Spiegelman)
S
eñoras y Señores, su Presidente es un robot. O una escultura del Museo de Cera de Madame Toussard. O quizás una foto recortada y pegada en cartón, como las de feria, en las que puedes retratarte junto a personajes famosos. Lo cierto es que ningín ser humano tiene una sonrisa tan idéntica todas las veces.

El miércoles, los Obama ofrecieron una recepción en el Metropolitan Museum of Art in New York, en la que posaron para 130 fotografías con dignatarios extranjeros aquí para las reuniones de la ONU. Barack Hussein Obama, tiene la misma sonrisa en todas las fotos.

¿Será Obama un replicante extraído del clásico cinematográfico Blade Runner?
Juzguen por ustedes mismos.

Nobama
Nueva York, 25 de septiembre de 2009

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Kerenskismo obamista-lulista y Honduras:
"eje de la moderación" al servicio del "eje del mal"

El ex preso político cubano, escritor y diplomático, Armando Valladares, nos envía este interesante artículo con la solicitud de darle la mayor divulgación posible. Nobama se honra con publicar este artículo del embajador Valladares.

Nobama
Nueva York, 23 de septiembre de 2009



Kerenskismo obamista-lulista y Honduras:
"eje de la moderación" al servicio del "eje del mal"


El Palacio de Itamaraty, la cancillería brasileña -otrora reconocida por su habilidad, tacto e inteligencia- contribuyendo a crear un inédito "gobierno paralelo" prochavista en su embajada en Tegucigalpa, empujó al "moderado" presidente Lula al ojo de un imprevisible huracán, lo cual, ante Dios y ante la Historia, lo hace responsable directo por lo que pueda acontecer en Honduras


Por Armando Valladares, 23 de septiembre de 2009, 09:35h

El Palacio de Itamaraty, la cancillería del "moderado" presidente del Brasil, Sr. Lula da Silva, al autorizar el ingreso a su embajada en Tegucigalpa del depuesto presidente prochavista Zelaya como "huesped", y no como "asilado", se involucró en los asuntos internos de Honduras de la manera más brutal y menos diplomática posible. Contribuyó de esa manera a crear en Honduras un inédito "gobierno paralelo" prochavista, bajo el amparo de la extraterritorialidad.

Tal como advierten analistas brasileños, la diplomacia de Itamaraty -otrora reconocida por su habilidad, tacto e inteligencia- acaba de empujar a Lula, tal vez inadvertidamente, al ojo de un imprevisible huracán que puede afectar el perfil de "moderación", "conciliación", "diálogo" y "espíritu democrático" que ha estado cultivando en los últimos años. Y, sobre todo, lo hace responsable directo, ante Dios y ante la Historia, por lo que pueda acontecer en Honduras.

De hecho, interviniendo de esa manera en los asuntos internos de Honduras, la diplomacia de Itamaraty pasa a asumir la culpa directa por las consecuencias de la decisión de usar su embajada para hospedar al presidente depuesto y crear un "gobierno paralelo"; responsable, inclusive, por hechos de violencia y hasta de sangre que puedan ocurrir.

El depuesto presidente Zelaya se ha dedicado a usar el recinto diplomático para arengar a sus seguidores, contribuyendo a crear en el país una situación explosiva. El propio presidente brasileño, tal vez percibiendo de qué manera ha sido colocado en el ojo de un huracán por su cancillería, desde Nueva York, donde asistió a la inauguración de la Asamblea General de la ONU, pidió a Zelaya que moderase su lenguaje. Y también exigió el respeto de la extraterritorialidad de su sede diplomática en Honduras, en el mismo momento en que Itamaraty está violando elementales normas internacionales en ese país.

Con mayor énfasis aún que el colocado para insistir sobre el levantamiento del "embargo" al régimen comunista de Cuba, la cancillería brasileña monta un históricamente inédito "embargo" contra el pueblo hondureño, simplemente porque éste no desea caer en el abismo chavista. En momentos en que escribo estas líneas, el presidente Lula ha propuesto una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, para analizar una delicada situacion que su propia diplomacia, tan poco diplomáticamente, ha contribuido decisivamente a crear. Solamente falta que la actual embajadora del Brasil en la ONU pida una intervención militar en Honduras.

Tal como advirtió desde las páginas del influyente O Estado de S. Paulo el analista político brasileño Roberto Lameirinhas, el retorno de Zelaya, rodeado de un "show mediático", en realidad va a "ampliar la fractura social hondureña"; y los que apostaron en la vuelta del depuesto presidente "parecen apostar en una popularidad que en realidad no tiene", así como en una supuesta "disposición revolucionaria" de la población hondureña que tampoco existe.

Sin duda, la cuenta de pérdidas humanas, sociales y económicas la está pagando el pueblo hondureño, sujeto a una incomprensión internacional tal vez inédita en la Historia. Pero la cuenta política, ante Dios y ante la Historia, en el caso de que Honduras sea brutalmente arrastrada al abismo chavista, será el propio gobierno brasileño, su actual presidente y su diplomacia los que tendrán que pagarla en buena medida.

Si hoy, en América del Norte, el kerenskismo favorecedor de las izquierdas está representado por el presidente Obama, tal como mostré en reciente artículo publicado en El Heraldo, de Honduras, en América del Sur, el kerenskismo tal vez esté encarnado prototípicamente en el presidente Lula, del Brasil, a quien Obama, durante la Cumbre de las Américas, calificó como su "campeón".

Si Cuba comunista sobrevive hasta hoy, en buena medida ello se debe, tal vez más aún que al apoyo de Chávez, al colosal sustento político, diplomático y económico del kerenskismo lulista.

Si Chávez llegó hasta donde ha llegado, es porque en buena medida el kerenskismo lulista, siempre alegando moderación, espíritu de diálogo y necesidad de contemporización, le dio su anuencia y lo apoyó públicamente en los momentos de más dificultad interna, contribuyendo a desmoralizar a la oposición venezolana.

Si los gobiernos populistas-indigenistas de Bolivia y Ecuador están efectuando las tropelías actuales, contribuyendo a la autodemolición social, política y moral de ambos países, ello también se debe al kerenskismo lulista que les ha proporcionado un respaldo decisivo, en materia política y económica.

Si las presiones internacionales contra Honduras han llegado al punto al que llegaron, ello se debe a las articulaciones del neoimperialismo kerenskiano lulista, que por detrás de las bambalinas, y hasta por delante de ellas, sin el menor pudor, se ha dedicado a a presionar al gobierno estadounidense para asfixiar a esa pequeña gran nación que los partidarios de la libertad en el mundo entero califican justamente como un pequeño gran David del siglo XXI.

El "moderado" presidente brasileño integra junto con el presidente Obama un "eje de la moderación" que objetivamente, e independientemente de las intenciones de sus protagonistas, está al servicio del "eje del mal" chavista y permite, con su espíritu concesivo, que el "eje del mal" avance.

Hace casi 7 años, el 8 de octubre de 2002, en el conocido programa televisivo del periodista Boris Casoy, el entonces candidato presidencial Lula da Silva me llamó de "embustero de Miami" (en portugués, "picareta") porque yo había contribuido a denunciar en una serie de artículos, de una manera documentada e invariablemente respetuosa, el vergonzoso apoyo de Lula a Cuba comunista y su política en favor del "eje del mal" latinoamericano. En la ocasión, a falta de argumentos, Lula respondió con un exabrupto.

La política externa de Itamaraty, durante los dos períodos del presidente Lula al frente del gobierno del Brasil, fue confirmando esas aprensiones. Hoy, con la precipitación de la aventura hondureña, la diplomacia brasileña no ha hecho sino confirmar esas aprensiones.

Es la hora de proclamar las verdades que duelen a los Goliats contemporáneos, en alta voz, claramente, argumentando y dando pruebas irrefutables, todo ello hecho de una manera invariablemente educada y respetuosa. He usado palabras sin lugar a dudas fuertes, pero pienso que ellas son proporcionadas a la gravedad de la situación, y han sido invariablemente respetuosas.

En recientes declaraciones al Washington Post, el embajador Jeffrey Davidow, alto asesor del presidente Obama, reconoció que en la América Latina de hoy un peligro mayor que el militarismo es el populismo de tipo chavista. El embajador Davidoff dijo una media verdad. De hecho, bajo varios puntos de vista, el mayor peligro es el "kerenskismo", que prepara el camino para el populismo, el indigenismo y otros "ismos" posmodernos que están tomando el lugar del comunismo clásico.

La heroica resistencia del pueblo hondureño negándose a ponerse el "uniforme" zelayista-chavista, a pesar de las brutales presiones de dirigentes internacionales, me recuerda la epopeya de un puñado de presos políticos cubanos que, pese a brutales golpizas y torturas, se negó durante años a vestirse con el "uniforme" de presos comunes. El tirano Castro no pudo doblegarlos, y pasaron a la Historia como los "presos plantados".

Que la Divina Providencia proteja a Honduras "plantada", que se niega a ponerse el "uniforme" chavista y le continúe dando fuerzas e inspiración para resistir, de la misma manera como David resistió y se defendió contra Goliat.

Armando Valladares, ex preso político cubano "plantado", fue embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante las administraciones Reagan y Bush. Acaba de recibir en Roma un importante premio de periodismo por sus artículos en favor de la libertad en Cuba y en el mundo entero.
E-mail: armandovalladares2006@yahoo.es
Agencia Destaque Internacional, Internet, 23 de septiembre de 2009.

Patria, restitución o muerte

Es la consigna del destituido ex presidente de Honduras Manuel Zelaya. Nada original este pelele, del tampoco muy original que digamos Hombre Fuerte de Venezuela, Hugo Chávez Frías, que lloraba de terror cuando él mismo fue destituido por breves horas en Venezuela. Zelaya llega con su consigna después que Fidel Castro la inaugurará con aquello de Patria o Muerte y el Gorila Rojo le hiciera su aporte intercalándole la palabra Socialismo. Ahora, el tránsfuga reclamado por la justicia hondureña por crímenes contra la Constitución de la República y por Malversación de fondos públicos quiere dotarla de originalidad y se remonta, según él a la Revolución Francesa, para validarla: “Restitución o Muerte, que es una frase alegórica que se usa desde la Revolución Francesa...”, dice. Además de delincuente e instrumento del Castrochavismo, Manuel Zelaya es cuando menos un ignorante de la historia o, cómo la mayoría de los de su especie, un tergiversador de ella. El señor Zelaya hace un arroz con mango histórico para darle un matiz revolucionario a sus pretensiones de recobrar el poder en Honduras, sin otro propósito que el de perpetuarse en él.

Durante la Revolución Francesa no existió ninguna frase alegórica que incluyera la palabra “restitución”. Sucede que los Girondinos, mayoría en la Asamblea Legislativa en 1791, creían que la Constitución salida de la Asamblea Constituyente había dejado inconclusa a la Revolución Francesa porque no había derrocado a la monarquía ni reducido sus ya menguadas prerrogativas, Pero, para entonces, la mayoría de los franceses, campesinos y burgueses, estaban ya cansados de la revolución porque habían alcanzado cuanto pretendían y lo que en realidad deseaban era disfrutar de las ventajas adquiridas, algo totalmente comprensible: unos eran dueños de la tierra y los otros podían comerciar libremente y elevar su caudal monetario, sin casi ninguna interferencia de la nobleza y del Rey.

Según los girondinos, para reavivar el ardor revolucionario se hacía necesario provocar una gran conmoción que, poniendo en peligro esas ventajas, obligara a sus beneficiarios a defenderlas contra las amenazas del exterior o el interior. Y, a juicio de los girondinos, ninguna circunstancia podía favorecer más tal reacción defensiva que el estallido de una guerra.

En esa época, Jacques-Pierre Brissot de Warville, la cabeza de los girondinos y de la Asamblea Legislativa, clamaba: “Necesitamos la guerra para afianzar la libertad; necesitamos la guerra para purificarla de los vicios del despotismo (...) en tiempos de guerra caben tomar medidas que en tiempos de paz podrían parecer demasiado severas”.

A los propósitos bélicos de la Gironda, le vino de perillas el llamado Manifiesto de los Emigrados. Frente a la “cruzada contrarrevolucionaria” propuesta por aquéllos, predicaron Brissot y sus correligionarios una “cruzada universal para liberar a los pueblos del yugo de los reyes”; comenzando por exigir severas medidas contra los enemigos exteriores e interiores del nuevo régimen francés.

Arrastrada por ellos, la mayoría de la Asamblea decretó el 9 de noviembre de 1791 que todos los emigrados que no hubieran regresado al país antes del comienzo del año siguiente, serían declarados sospechosos de conspiración y podrían ser condenados a la pena de muerte y confiscación de sus bienes. Y unos días más tarde, el 29 de noviembre, otro decreto amenazaba a los sacerdotes que no hubieran prestado el juramento cívico en igual fecha, con la supresión de sus pensiones, la prisión y la deportación.

Como era de esperar, tales medidas fueron vetadas por el Rey, dando así pretexto a los girondinos para tacharle de traidor a la causa nacional. “Necesitamos grandes traiciones – decía Brissot – porque existen todavía fuertes dosis de veneno en el seno de Francia, y se requieren violentas convulsiones para expulsarlas”. Y a tal fin, seguía insistiendo en las ventajas que ofrecería una guerra; considerando, incluso, como una desgracia para el país que no llegara a estallar.

Por fin, cediendo a las presiones, Luís XVI se decidió a dirigir un ultimátum a los príncipes electores de Tréveris y de Maguncia, donde se concentraban la mayoría de los emigrados, en el que exigía que disolvieran en el plazo de un mes las concentraciones de emigrados establecidas en sus respectivos territorios y amenazándoles, en caso contrario, con recurrir a las armas. Pero el emperador Leopoldo II, resuelto a mantener la paz a toda costa, aconsejó a los príncipes que atendieran las demandas del rey de Francia, al tiempo que declaraba su intención de defender los dominios de aquéllos, en el caso de que, a pesar de todo, fueran atacados.

Sin embargo, los revolucionarios estaban decididos a provocar la guerra con cualquier pretexto. ¿Suena familiar, verdad? Asi, a la Asamblea Legislativa no le bastó la aceptación del ultimátum y pidió al Rey que preguntara al Emperador “si renunciaba a todo tratado y convenio atentatorio a la soberanía y seguridad de la Nación”, es decir, si desautorizaba la declaración de Pillnitz hecha por Leopoldo II y Federico Guillermo de Prusia (en la que se declaraba el interés europeo por la restitución del orden monárquico en Francia) y en caso de no recibirse una respuesta satisfactoria en el plazo de un mes, Francia se consideraría en estado de guerra con el Imperio. Tampoco esta vez se prestó el prudente Leopoldo II al juego belicista de la Asamblea francesa, dominada por los girondinos y antes del plazo dio una respuesta conciliatoria; pero como medida preventiva concertó una alianza defensiva con Prusia.

Por desgracia, el emperador Leopoldo II falleció inesperadamente, sucediéndole su hijo Francisco II, no tan prudente como su padre. Después de presiones que provocaron un cambio de gobierno favorable a los propósitos de la Gironda el Rey fue obligado a enviar un nuevo y definitivo ultimátum a Austria, pero el nuevo Emperador respondió exigiendo la restitución a los príncipes del Imperio de sus tierras de Alsacia, con la reposición de todos sus derechos feudales y la restitución de la monarquía francesa con todos sus derechos y prerrogativas. De manera que si tomamos a pies juntillas lo dicho por Manuel Zelaya, está exigiendo para sí, lo mismo que exigió en su ultimátum el Emperador Francisco II para sus nobles y para Luis XVI. Restitución de las tierras a los Príncipes y restitución del Rey como monarca absoluto de Francia.

Ya sabemos que estos populistas iluminados con pretensiones mesiánicas, sienten una particular predilección por compararse con personajes que han tenido una participación directa en el curso de la historia y sus giros y como ellos están convencidos de sus destinos divinos de mantenerse en sus poltronas de gobierno con poderes absolutos. Lo único que esta vez no es un Emperador, sino varios los que exigen la restauración de Zelaya en el trono y unos lo hacen a nombre del Socialismo del Siglo XXI y otros identifican el regreso del violador de la Constitución hondureña y del orden democrático con la supuesta devolución a Honduras del orden democrático y constitucional, como hacen el lamentable Oscar Arias y nuestra flamante Secretaria de Estado, hablando a nombre de Barack I, que fue quien cocinó todo este bochinche grosero del regreso de Zelaya en complicidad con los Lula, los Chávez, los Arias, los Insulza y demás pájaros de cuenta.

Parecería que ya no queda vergüenza en este mundo.

Diego Rodriguez-Arche
Nueva York, 22 de septiembre de 2009

viernes, 18 de septiembre de 2009

Putin amenaza y Obama se rinde

Ayer Barack Hussein Obama achacó a factores técnicos la eliminación del planeado escudo antimisiles europeo para defender a los Estados Unidos y a nuestros aliados europeos contra los cohetes iraníes. Como estrategia militar y política hay una sola manera de describir esta decisión: Es una derrota para los Estados Unidos con peligrosas consecuencias para nuestra seguridad y la credibilidad de los Estados Unidos.

Los polacos y checos, a quienes el Presidente Bush prometió el escudo, trataron de ocultar su decepción. “Esto no es bueno”, dijo el ex Presidente de Polonia Lech Walesa. Muchos de los proponentes de ese sistema, como el Senador John McCain, dijeron que la decisión era “un grave error”. Para ser francos, en Nobama no nos sorprendió la decisión; es más, la esperábamos hace ya mucho tiempo y hasta la habíamos anunciado. En un artículo titulado Obama el Pacifista o como acabar con la mentalidad de guerra, que publicamos el 7 de julio de este año, analizando la visita de Obama a Moscú, decíamos: “Pero como si lo acordado no ocasionara ya suficiente daño a la seguridad de los Estados Unidos y del mundo, nuestro Presidente no dejó de mostrar su coincidencia con la posición rusa en relación con la defensa antimisiles. Parece ser que en aras de obtener algo de ellos no le importó entregarles en bandeja de plata a Europa del Este que otra vez estará bajo la esfera de influencia del Kremlin”.

Por eso no resulta extraño que la marioneta de Putin, el Presidente Medvedev se mostrará encantado con la estúpida decisión y la llamó una “acción responsable”. La extrema izquierda del Partido Demócrata, representada por la Speaker de la Cámara Nancy Pelosi, la calificó de “brillante”.

Según Obama, además de los factores técnicos la decisión se basó, además, en informes “actualizados” de inteligencia, acerca de los programas de misiles de Irán. Lo malo es que los informes de inteligencia norteamericanos acerca de Irán no han mostrado, en el pasado, ser muy precisos que digamos. En realidad de confirmarse lo que aparece en un borrador de informe de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (IAEA), que, según hemos podido conocer, dice que Irán cuenta con “información suficiente” para construir un dispositivo nuclear y que está muy bien encaminado en el desarrollo de un sistema de misiles capaces de ser portadores de una cabeza nuclear con una capacidad destructiva similar a las explosiones de Hiroshima y Nagasaki. Obama miente o nuestra inteligencia está totalmente desinformada.

El 3 de febrero de este año, con motivo del 30 aniversario de la Revolución Islámica, Ahmadinejad anunció el lanzamiento exitoso de un satélite espacial, puesto en órbita por un cohete de 3 etapas Safir-2, similar a los misiles balísticos portadores de cargas nucleares. En aquella ocasión el dictador iraní declaró que con esa victoria Irán “oficialmente alcanzaba su presencia en el espacio” y el Departamento de Estado dijo que representaba una “gran preocupación” y que podía conducir al desarrollo de misiles balísticos intercontinentales, pero Irán insistió en que sus intenciones eran pacíficas y, claro está, según vemos ahora Obama les creyó a pies juntillas.

Pero hay más señales que debían preocupar al Presidente Obama, el pasado 11 de septiembre, cuando se conmemoraron 8 años de los ataques realizados por terroristas islámicos, el Hombre Fuerte de Rusia, Vladimir Putin, dijo a través de su portavoz que advertía acerca del uso de la fuerza o de nuevas sanciones contra Irán debido a su programa nuclear. Según el portavoz Peskov, Putin lo dijo en una reunión celebrada ese día con expertos extranjeros en Rusia. Peskov citando a Putin dijo que “Rusia no tenía razón alguna para dudar que el programa nuclear iraní era puramente pacífico y que el uso de la fuerza no resolvería el problema y dañaría a toda la región. Además, siempre según Peskov, dijo que las sanciones no lograrían el efecto deseado”. A cualquiera que tenga un mínimo de conocimiento para leer a los rusos entre líneas, no se le habría escapado la coincidencia en la fecha para hacer semejantes declaraciones. Hace ya más de un año, el 13 de agosto de 2008, cuando Obama no era todavía ni siquiera el candidato oficial a la Presidencia por el Partido Demócrata, en un artículo en Nobama, titulado Cambio a la carta. Barack Hussein Obama: Un símbolo del relativismo moral y político, nos hacíamos la siguiente pregunta retórica: “¿qué sería una presidencia Obama?”

Hoy, como entonces, decimos: “Una política exterior peligrosa por lo ingenua y por la profunda incomprensión de la historia por parte del candidato. Si no nos bastara lo que sabemos de cómo piensa acerca del tema; sus declaraciones en la reciente crisis en Georgia nos muestran claramente su proximidad a Jimmy Carter: ‘ahora es el momento para que Georgia y Rusia muestren contención’, estableciendo una falsa equivalencia moral entre el agresor (Rusia) y el agredido (Georgia)”. Desde entonces, se podía prever que Barack Hussein Obama, no sería un presidente confiable para nuestros amigos y aliados y estos ya 8 meses de su administración, nos demuestran que Obama no lo es, porque como buen populista la palabra empeñada por la nación antes de su llegada no tiene ningún valor, porque nada de lo anterior merece tenerse en cuenta, mucho menos los compromisos de seguridad. Y que para lograr sus objetivos está dispuesto a tirar debajo del tren a quien sea, llámese Israel, Honduras y ahora Chequia, Polonia más todos los países que alcanzaron su libertad del totalitarismo ruso y que con nosotros han compartido la lucha contra el terrorismo en Iraq y Afganistán.

Esta inconcebible decisión de Obama, le otorga una enorme victoria política a Putin y a su marioneta Medvedev, quienes desde el principio aseguraron que no permitirían la instalación de ese sistema en Europa Oriental. Es una imperdonable traición, principalmente para esos dos importantes aliados, la República Checa y Polonia, que han hecho todo lo que los Estados Unidos le han pedido y con frecuencia afrontando un extraordinario costo político. Pero como parece ser que Obama, ave de la misma especie ideológica que los rusos, ya le cogió el gusto a lo de las fechas para hacer declaraciones importantes, traiciona a Polonia haciendo el anuncio en el 70mo. aniversario de la invasión soviética de Polonia, el 17 de septiembre de 1939, un acontecimiento que revive los más antiguos y terribles temores de Varsovia de sufrir una agresión desde el Este.

Para nosotros no cabe duda alguna de que esta fue una prueba de Moscú para ver hasta dónde llegaba la verdadera voluntad de Washington para cumplir sus compromisos con sus aliados de Europa del Este y, lamentablemente, como diríamos en buen cubano “Obama se abrió de patas ante el Oso Ruso”.

El daño diplomático que a largo plazo ha inflingido Obama a los Estados Unidos al entregar “en bandeja de plata” a nuestros aliados del Este costará trabajo recomponerlo a una futura administración con vergüenza y honor. Gracias a Dios existe Israel y que Bibi Netanyahu le ha cantado las cuarenta a Obama. Israel, que es un amigo fiel de los Estados Unidos, parece ser que será quien nos libre del peligro de un Irán nuclear aunque de la rabieta el Tartufo de la Casa Blanca eche espuma por la boca.

Hoy más que nunca ¡Feliz Rosh Hashaná Israel!

Nobama
Nueva York, 18 de septiembre de 2009

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El Antisionismo, fase superior del Antisemitismo

La Revista Digital Cubaencuentro, que publica la Asociación de Encuentro de la Cultura Cubana, esa dependencia madrileña del Ministerio de Kultura de la dictadura castrista, publica en su sección de Opinión un artículo firmado por Susana Mendoza, fechado en Ammán, la capital de Jordania, con el título de Los asentamientos de la discordia y lleva un subtítulo que es toda una declaración de principios: “Netanyahu provoca que las relaciones entre Washington y Tel Aviv estén de capa caída”. Tanto el título como el subtítulo están llenos de antisionismo, ergo de antisemitismo. Y lo que podría parecer un error de desconocimiento de la articulista acerca de cuál es la capital de Israel no lo es, porque cambiar Jerusalén por Tel Aviv, no tiene otro propósito que decirle de forma subliminal al lector, que Israel usurpa a Jerusalén, ciudad que la Autoridad Palestina exige como capital de su futuro Estado.

Una vieja máxima racista, cuyo origen y autoría es tan antiguo que se pierde en el polvo de los tiempos reza que “cuando no puedas obtener el elogio de ninguna otra forma, échale la culpa a los judíos”. Y la tal Susana Mendoza sigue esta máxima en su artículo y Cubaencuentro, a la que parecen faltarle los elogios y también el dinero, aprovecha la oportunidad de explotar el enraizado prejuicio antisemita del antisionismo de la progresía socialista, de los totalitarios y populistas de izquierda y de derecha y de paso congraciarse con el nuevo adalid de la “Causa Palestina” Barack Hussein Obama. Y el asunto de los asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este, resulta particularmente oportuno para lanzarse, una vez más, a culpar a Israel de que no exista un acuerdo de paz duradera en el llamado conflicto árabe-israelí. En este punto, cabría preguntarse: ¿Cuántas veces habrá que repetirlo? Desde 1948 y la fundación del Estado de Israel, quienes se niegan a la convivencia pacífica en el Oriente Medio no son los “pérfidos” judíos, sino los “amables” y “tolerantes” árabes de ese pacífico mundo Panarábigo, que llevan siglos construyendo.

La articulista culpa a la decisión del gobierno israelí de construir nuevos asentamientos en Cisjordania y concluir los ya iniciados allí y en Jerusalén, de las tensiones evidentes entre Estados Unidos y el Estado de Israel. Cuando la realidad es que el deterioro comienza desde el mismo instante en que Obama asumiera la presidencia y mucho más después de su ya famoso discurso de El Cairo, que fue como una revelación tanto para los israelíes como para sus enemigos. Este discurso, como muy acertadamente dice Anne Bayefsky, “fue el equivalente a un terremoto, una distorsión de la historia, un insulto al pueblo judío y el abandono de los mismos derechos humanos de las víctimas en los mundos árabes y musulmán”, por eso no es de extrañar que el selecto auditorio escogido se mostrará tan entusiasmado. Allí, Obama equiparó al Holocausto con lo que llamó el “desplazamiento” de los Palestinos al decir que las persecuciones y el antisemitismo culminaron en el Holocausto de seis millones de judíos y que resultaba también innegable que el pueblo palestino ha sufrido en busca de una patria. En este discurso, Obama llamó “punto muerto” al conflicto árabe-israelí, con lo que distorsionó, como los árabes y antisionistas, la realidad histórica al culpar de los sufrimientos de los palestinos al “desplazamiento” provocado por la creación de Israel que, como habría que recordarle tanto a Obama como a la articulista, surgió por el plan de partición aprobado por la ONU, en el que se creaban dos estados, uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron el plan y los árabes lo rechazaron. Israel siempre ha estado dispuesto a vivir en paz y los árabes siempre han escogido la guerra. Así lo han hecho en 1948, 1956, 1967, 1973 y 1982 y tras morder el polvo de la derrota en cada una de ellas, desataron el terrorismo criminal contra la población civil israelí. Es evidente que tanto en la distorsión histórica del discurso de Obama, como en el artículo de Cubaencuentro, sólo cuenta un “desplazamiento”. Ya que ambos omiten el que sufrieron los 800 mil refugiados judíos en todos los países árabes como respuesta a la creación del Estado de Israel.

En el artículo se hace evidente, aunque no de forma explícita, el criterio de Obama de que los Presidentes que lo precedieron no fueron “lo suficientemente honestos que debieron ser”, acerca de los asentamientos, lo cual es completamente falso. Todos los ocupantes de la Oficina Oval desde Richard Nixon se han expresado de forma desfavorable sobre los ellos. Pero sin dudas Obama enfoca el tema de una forma arrogante como no se había visto desde los días de Bush 41, cuando el antisionista y antijudío, James A. Baker III, era el Secretario de Estado y la hostilidad hacia Israel de ambos políticos era tan palpable como ahora.

En el discurso de Obama la palabra “honesto” fue cuidadosamente escogida y está llena de significado. Como señalan algunos especialistas en la jerga diplomática destinada a las relaciones entre países, el adjetivo “honesto” con frecuencia se usa para denotar animosidad. Cuando, por ejemplo el Departamento de Estado califica las reuniones de Mitchell con Netanyahu de “abiertas y honestas”, esa descripción significa que estuvieron caldeadas y que primó la confrontación. Pero específicamente en las relaciones entre Estados Unidos e Israel, “honesto” tiene un origen que no puede ser ignorado. Cada vez con mayor frecuencia se utiliza unida a otra palabra como un eufemismo destinado a criticar los estrechos lazos que históricamente han existido entre los Estados Unidos e Israel, porque esta estrecha relación debe ser enfriada para asumir una postura más distanciada y afirmar que toda la intimidad de este tipo debe ser abandonada en favor de una postura más alejada, que permita que los Estados Unidos puedan servir como “intermediario honesto” (honest broker) en el Medio Oriente.

El uso de esta frase tiene su origen al menos 30 años atrás y parece que entró a formar parte del diccionario de eufemismos de los antisionistas y del Departamento de Estado en honor al papel desempeñado por Jimmy Carter en el proceso de paz que trajo como consecuencia los acuerdos de paz de Camp David entre Israel y Egipto. El éxito alcanzado en estas negociaciones, principlamente gracias al pragmatismo de Anwar Sadat y del miembro del ala dura israelí de entonces, Menachem Begin, hizo que se pidiera a Estados Unidos que continuara sirviendo como “intermediario honesto” entre Israel y los restantes 21 países árabes y la Autoridad Palestina quienes, a diferencia de Egipto, aun rechazan reconocer su existencia como Estado Judío y continúan llamándole la Entidad Sionista.

Para los defensores a ultranza de la “Causa Palestina” como la articulista, la progresía europea, la izquierda norteamericana y todo parece indicar que Cubaencuentro, la frase “intermediario honesto” realmente quiere decir que los Estados Unidos deben darle la espalda a Israel y alinearse con los Palestinos en las negociaciones. Eso fue lo que hizo Clinton cuando convenció al entonces Primer Ministro Ehud Barak para que aceptara un Estado Palestino y sorpresivamente al regresar a la Mukhtara Yasser Arafat, rechazó el acuerdo y desató la ola de terror que ya conocemos como la Intifada. Barack Hussein Obama, parece estar en la misma cuerda que Clinton, la diferencia es que el Primer Ministro de Israel se llama Benjamín Netanyahu, quien quiere la Paz, pero verdadera y duradera, no la de los sepulcros que sería aceptar las condiciones que pretender imponer Obama.

El artículo de Susana Mendoza, no puede concluir de forma más insidiosa, sólo comparable a alguna que otra desvergüenza escrita por Arturo López-Levy o Alejandro Armengol.

“Obama lo tiene difícil para cumplir la promesa de llevar la paz al Medio Oriente; varios presidentes estadounidenses lo han intentado antes. El último fue George W. Bush, con la Conferencia de Anápolis, que al final quedó en agua de borrajas. Además, ahora tiene que lidiar con Benjamín Netanyahu, un primer ministro del ala dura, que tiene como ministro de Exteriores a un político que proclama que habría que echar a todos los árabes de Israel”.

Este final implica que sólo dándole la espalda a Israel y aliándose con sus hermanos de la Umah (la comunidad de los fieles) Obama logrará la paz en el Medio Oriente, porque al desaparecer la Entidad Sionista, léase el Estado Judío, el Islam reinará y el sueño del Panarabismo se cumplirá y de paso vuelve a dejar caer el peligro de nuevos “desplazados” con la mentira de que Avigdor Liberman, Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, ha proclamado que “habría que echar a todos los árabes de Israel”. Miente la articulista, lo que ha propuesto Liberman es que se obligue a todos los ciudadanos israelíes, incluidos los de la minoría árabe, a jurar lealtad al Estado Hebreo y el que no lo haga debe retirársele la ciudadanía israelí. Lo cual es algo muy distinto y hasta justo teniendo en cuenta que Israel está amenazado con su destrucción y rodeado de enemigos dispuestos a hacerse volar en pedazos para matar judíos y de un peligroso enemigo que todo parece indicar que poseerá el arma atómica con la que amenaza borrar de la faz de la tierra a Israel.

Martin Luther King, tenía toda la razón cuando llegó a la conclusión de que “cuando la gente critica a los sionistas en realidad están pensando en los judíos. Son antisemitas”.

Nobama
Nueva York, 16 de septiembre de 2009

martes, 15 de septiembre de 2009

La nueva civilidad del Siglo XXI



Corren tiempos extraños en este Siglo XXI, cuando parecía que el mundo por fin se vería libre de asesinos totalitarios y simuladores. Nos encontramos que una nueva casta de amanuenses “intelectuales” y supuestos “disidentes progresistas” se encargan de reciclarlos y de ponerlos a “la moda” con la nueva civilidad del Siglo XXI, el virus maligno de la corrección política y del sofisma populista. Hoy cuando cantantes mediocres y otros no mediocres, algunos de ellos muy mal intencionados y otros poseedores de una sola neurona, se unen a la gran conspiración para legitimar a una de las dictadura totalitarias más antigua del mundo con un pretendido Concierto por la Paz, hay otros buenos cubanos como Jorge Pomar, el Abicú Liberal y la escritora Zoé Valdés que dedican su esfuerzo a denunciar la infamia y a los infames, muchas veces ocultos tras un ropaje disidente que en el fondo es realmente coincidente. Hoy queremos unirnos a las voces de esos dos buenos cubanos y recomendar a nuestros lectores que visiten los blogs del Abicú y Zoé, en este último encontrarán una valiente carta del Preso de Conciencia Normando Hernández, quien expresa directa y valientemente, con verdadera civilidad, lo que debía ser ese concierto para no ser el de la infamia. Pueden tener acceso a ambos materiales haciendo clic en los links o sobre las imágenes.

Nobama
Nueva York, 15 de septiembre de 2009-09-15