jueves 19 de noviembre de 2009

De cómo el Príncipe Harry compra los votos en el mejor estilo Capone de Chicago

¿Cuánto se necesita para comprar el voto de un(a) Senador(a) Demócrata supuestamente moderado(a) para que vote por el ObamaCare?

Hasta ahora la cifra llega a los $100 millones según informa la Oficina Congresional para el Presupuesto, CBO.

En la página 432 de la versión Reid del ObamaCare del Senado (En Nobama nos estamos leyendo la ley completa, igual que hicimos con la versión del ObamaCare de su Majestad Pelosi), se incluye una sección que incrementa los subsidios al Medicaid en “determinados estados que se recuperan de un gran desastre”.

En esa sección el Príncipe Harry le dedica dos páginas a la definición de cuáles “Estados” calificarían para dicho incremento, estableciendo entre otras cosas que deberán ser estados que “durante los 7 años fiscales anteriores” hayan sido declarados como “área de gran desastre”.

Según hemos podido comprobar por diferentes fuentes, esa sección sólo puede aplicarse a un estado: Louisiana, el cual, casualmente es el de la Senadora “moderada” Demócrata Mary Landrieu, quién, casualmente también, ha estado amenazando con sumarse al filibuster para no permitir que la propuesta de ley llegue al pleno del Senado. El voto está tentativamente programado por Reid para el próximo sábado.

Dicho más claramente, el proyecto de Ley necesita dos páginas para describir lo que podría hacerse con una sola palabra: Louisiana, lo que, además, pone de manifiesto el por qué Reid y sus secuaces tuvieron que encerrarse en una habitación en el mayor secreto para escribir su versión del ObamaCare y también por qué tiene más de 2 mil páginas. El Príncipe Harry, sabe muy bien que no puede lograr la aprobación de su ObamaCare sin el apoyo de la Senadora por Louisiana Mary Landrieu y ella, por supuesto, lo sabe también y piensa que con esa jugada puede complacer a Dios y al Diablo a la vez.

Así, nuestro inefable Harry, coloca este edulcorante dedicado únicamente para ceder ante la Senadora del Bayou para que esta vote Sí para comenzar el debate de su versión del ObamaCare.

Por si alguien no lo recuerda ya, el Huracán Katrina arrasó al Estado del Pelícano y los pantanos del Bayou en 2005, así que sacar la cuenta no les será muy difícil.

Además, el Príncipe Harry ya cuenta para su versión del ObamaCare con el beneplácito declarado del artífice de The Chicago Way en la Casa Blanca: Barack Hussein Obama, quien ya de regreso de su desastroso paseo por Asia está listo para torcer brazos y comprar voluntades con los dineros del supuesto Estímulo Económico.

Así están las cosas en esta cada vez más versión de una Republiqueta Bananera, gracias al Organizador Comunitario en Jefe.

En Nobama, seguiremos buscando el lado oculto de la luna y se los mostraremos mientras podamos.

Nobama
Nueva York, 19 de noviembre de 2009

miércoles 18 de noviembre de 2009

Panel de la muerte y racionamiento decide cuáles mujeres viven y cuáles mueren o el Fascismo en el cuidado de la Salud

Una Fuerza de Tarea del Gobierno (esa predilección de los totalitarios por la jerga militar) acaba de pronunciarse en contra de las mamografías rutinarias en mujeres menores de 50 años, lo que evidentemente es la primera muestra de “racionamiento” en el cuidado de la salud y, por ende, de la decisión de vida o muerte en manos de burócratas desde Washington, en relación con la variedad de cáncer que tiene el # 2 en el número de mujeres que mata anualmente en los Estados Unidos y el # 1 entre las hispanas.

Lo que puede lograr una diferencia de seis meses y la presión de la Casa Blanca para pasar la Ley del ObamaCare. Hace sólo seis meses la US Preventive Services Task Force (Fuerza de Tarea para los Servicios de Prevención en los Estados Unidos), un panel que funciona dentro del Departamento de Servicios de Salud y Humanos del Gobierno, aunque la Casa Blanca dice que es independiente, y cuya misión es recomendar las “mejores prácticas” para la prevención, emitió una señal de alarma, acerca de un ligero descenso en las mamografías anuales entre las mujeres que estaban entre los 40 y los 50, y advertían a las mujeres en esas edades que podrían estar poniendo en riesgo sus vidas. Pero ahora ese mismo panel, dentro de la estructura burocrática gubernamental, ha decidido que la prueba deben practicársela las mujeres entre los 50 y los 69 años, porque según dicen “es más sólida la evidencia entre estas edades de que esas pruebas reducen la tasa de muerte por cáncer del seno”, según el panel los recursos empleados en las mujeres menores de 50 años no se justifican teniendo en cuenta que el nivel de “fatalidades” en esas edades es “extremadamente bajo” y porque además las “mamografías producen resultados positivos falsos en un 10% de los casos, lo que ocasiona ansiedad y hace que las mujeres se sometan a pruebas de seguimiento innecesarias”.

No importa que la American Cancer Society, el American College of Radiology y otros expertos estén en contra del cambio, basándose en la realidad de que los beneficios de las mamografías rutinarias han demostrado claramente que estas juegan un papel primordial en la reducción del número de mastectomías realizadas y de muertes a causa de uno de los cánceres más comunes. “Decenas de miles de vidas se han salvado por las pruebas de mamografía, y estos idiotas quieren eliminarlas”, dice el Profesor de Radiología de la Escuela de Medicina de Harvard, Daniel B. Kopans, quien además califica la medida como “una locura, y totalmente falta de ética”. Ni que el 3% de las mujeres en esas edades pagarán con su vida el que no se les detecte el mal a tiempo.

¿Qué ha cambiado en los últimos seis meses para que la ilustre Fuerza de Tarea haya modificado su punto de vista para lograr el 1% de reducción en las pruebas? Simplemente que si logran pasar el ObamaCare, el Gobierno tendría que pagar por muchos más exámenes si se mantiene la regla anterior. De ahí que lo que la administración Obama busca y para eso utiliza a su Fuerza de Tarea “independiente” es reducir los costos y no salvar vidas. Lo cual nada de raro tiene en la extrema izquierda que tan poco respeto tiene por la vida humana. Este repentino cambio de opinión en sólo seis meses demuestran que las prioridades de la administración no son las de salvar vidas, sino que racionando las prestaciones el CBO diga que el ObamaCare no aumenta el gasto y que la Ley se paga por sí misma.

Barack Hussein Obama decía cuando hablaba de su concepto de la Salud Pública que el incremento de la prevención rebajaría los costos. Pero de pronto vira la tortilla y reduce drásticamente la prevención. Todo esto sucede cuando todavía el ObamaCare no es Law of the Land, ¿qué no sucederá cuando lo sea?

¿Dónde estarán las feministas defensoras del ObamaCare que no se les oye opinar en este caso?

Seguramente atacando a Sarah Palin, mujer, conservadora, madre de familia y pro-vida; destruirla a ella es más importante que salvarle la vida a unas cuántas mujeres de origen hispano, cuya primera causa de muerte es precisamente el cáncer de mama.

Nobama
Nueva York, 18 de noviembre de 2009

lunes 16 de noviembre de 2009

We Love New York...
¿Barack Hussein Obama? ¡No!


Mientras Barack Hussein Obama, satisfacía en Japón, ese su íntimo placer, casi erótico podría decirse, de doblar el espinazo ante la realeza, ya lo había hecho ante el monarca saudita, y cumpliendo sus órdenes, aunque se apresurara en negarlo, el Fiscal General Eric Holder, anunciaba que Khalid Sheik Mohammed, el arquitecto del ataque terrorista, de ese acto de guerra criminal que fue el 11 de septiembre y sus cómplices, serían trasladados a Nueva York para ser juzgados en las Cortes Federales como criminales comunes, con los mismos derechos que habrían tenido sus víctimas norteamericanas de haber en vida tenido que enfrentar un proceso judicial. Todo ello sucedía sólo a escasos días en que un terrorista musulmán, Nidal Malik Hassan, asesinara a 14 norteamericanos e hiriera a otros 30 al grito de “Alah al Bakr” (Dios es Grande) con lo que se producía en esta década el segundo ataque terrorista en territorio norteamericano y el anuncio de que la Guerra había llegado a nuestro territorio, algo que la administración Bush había logrado impedir con éxito. Tanto el lamentable discurso de Obama en Fort Hood como el anuncio hecho por Holder demuestran simplemente que Obama y sus acólitos de la extrema izquierda en el poder, se niegan a reconocer que estamos en guerra y, lo que es peor, el regreso a la mentalidad previa al 11 de septiembre, una de las causas principales de aquella tragedia nacional.

En su obsesivo negar la realidad de que ya Islam y terrorismo son prácticamente sinónimos, la administración Obama no duda ni un instante en aumentar el peligro que siempre se ha cernido sobre los neoyorquinos como blanco predilecto de los planes criminales de los islamofascistas y coloca a esta ciudad en el punto de mira central de aquellos que sí están en guerra con nosotros, aunque de forma irresponsable, Obama y la extrema izquierda se empeñen en negarlo.

Khalid Sehik Mohammed y sus cómplices, no sólo reconocieron su papel en el peor ataque terrorista que recuerde la historia, sino que además se vanaglorian de ello. Ellos debieron ser condenados a muerte y ejecutados hace ya demasiados años. Sus acciones fueron realizadas en nombre de una perversa guerra santa contra los Estados Unidos; fueron capturados en territorio extranjero en medio de una región en guerra y además, no son ciudadanos norteamericanos, de manera que no tienen ningún derecho como combatientes enemigos a recibir ninguna protección constitucional. Además, si ya esos cinco terroristas criminales ofrecieron el año pasado declararse culpables ante una comisión militar y aceptar las consecuencias que se derivan de sus acciones, ¿qué sentido tiene traerlos a Nueva York y darles todas las garantías procesales que otorga nuestra constitución como si fueran delincuentes comunes?

La respuesta para nosotros es bien clara: ¡No tiene ningún sentido! Hacerlo no responde al propósito de hacer justicia, ni hacer de nuestro país y la ciudad de Nueva York lugares más seguros, la realidad es que resulta todo lo contrario, es como colocar un enorme tiro al blanco en el corazón de esta ciudad que conocemos y amamos como la Gran Manzana.

La realidad es que lo que persiguen Obama y sus secuaces es convertir ese juicio en un circo mediático propagandístico, porque si ya los autores han confesado, ¿a quiénes se juzgará en ese travestismo de justicia? El propósito no es otro que el de someter a juicio a la administración Bush por habernos mantenido seguros después de los ataques terroristas de aquella mañana del 11 de septiembre. Esos serán los verdaderos reos, que nadie se llame a engaño. A Obama no le interesa la justicia, ni el sufrimiento de las víctimas, ni el riesgo al que somete a esta ciudad ni al país. Como tampoco le interesa la vida de nuestros soldados en Afganistán e Irak.

Es increíble como hay todavía quienes pueden defender esta sucia jugada política de Obama. Khalid Sheik Mohammed y sus secuaces no serán juzgados en Nueva York; se juzgarán las técnicas de interrogación utilizadas y por ende a la CIA y al Presidente Bush. Como enemigos combatientes a ninguno de esos 5 terroristas se les leyeron sus derechos como exige la Ley para los delincuentes comunes. Todo sin contar que, además, será un juicio que tomará años y que costará millones de dólares que serán sacados de nuestros impuestos, sin garantías de que el resultado final sea la condena de estos desalmados, de acuerdo con las leyes que rigen los procesos judiciales civiles. Y hay hasta quien nos dice tener suficientes elementos como para pensar que Obama en el fondo quiere que los juicios fracasen y que las evidencias sean rechazadas por la corte, para así tener más razones jurídicas para llevar a juicio a la CIA y por ende a la administración Bush.

Finalmente, ¿por qué escogió Obama el momento en que viajaba a Asia para que Holder hiciera el anuncio? Porque como ya es costumbre en él huyó hacia adelante, porque sabe que esta decisión no tiene defensa, pero es tan cobarde que ni siquiera tiene el valor de asumir la responsabilidad por sus acciones.

¡Qué vergüenza de Presidente que tenemos!
Nobama
Nueva York, 16 de noviembre de 2009

viernes 13 de noviembre de 2009

Una mirada breve al verdadero Barack Hussein Obama



“We bombed Hiroshima, we bombed Nagasaki, and we nuked far more than the thousands in New York and the Pentagon, and we never batted an eye. We have supported state terrorism against the Palestinians and black South Africans, and now we are indignant because the stuff we have done overseas is now brought right back to our own front yards. America's chickens are coming home to roost”.
Rev. Jeremiah Wright
Sept. 16, 2001.
Defender la decisión tomada por el Presidente Truman de usar el arma nuclear en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial no es algo que resulte cómodo si usted está en Japón. Pero si usted es el Presidente de los Estados Unidos, usted está en la obligación de hacerlo. De la forma más diplomática posible y lamentando las víctimas civiles del caso. Pero está obligado a hacerlo. Hoy, como en casi todas sus obligaciones como Presidente y Comandante en Jefe, Barack Hussein Obama no cumplió con ese deber fundamental.

Esta mañana un reportero japonés en presencia del Primer Ministro de Japón le hizo la siguiente pregunta directa a Obama:

“¿Cuál es el significado histórico para usted del bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaki? ¿Piensa usted que fue la decisión correcta?

Obama desconcertado respiró profundo sin saber qué hacer y por fin... esquivó una respuesta directa a una pregunta directa.

La respuesta de Obama fue una resbalosa y vergonzosa, indigna de un Presidente de los Estados Unidos y, como ya nos tiene acostumbrados, prácticamente se disculpó ante el Primer Ministro japonés, al decir, casi de pasada que Japón “tiene una visión única en relación con las armas nucleares como consecuencia de Hiroshima y Nagasaki y estoy seguro que ello ayuda a motivar el profundo interés del Primer Ministro en este asunto”, qué vergüenza, hacer política proselitista con el honor de la nación que preside. Pero el periodista, como el tábano, no quería soltar su presa y lo intentó de nuevo: “¿Cree usted que el lanzamiento de las bombas nucleares sobre...?” En este punto, Obama groseramente lo cortó y decidió huir hacia adelante y responder una pregunta sin relación alguna acerca de la situación en Corea del Norte.

Esta bochornosa actuación de Barack Hussein Obama nos indica dos cosas muy importantes:

1. A Obama le falta todo lo que le sobraba a Truman para ser Presidente, entre ello los cojones.
2. Y que aprendió muy bien la lección de su mentor el Reverendo Wright.

Por eso decidió que el criminal de Fort Hood no es un terrorista y que los criminales de guerra del 11 de septiembre tampoco lo son, sino delincuentes comunes que deben ser juzgados en cortes civiles. Pero este es otro tema del que nos ocuparemos en breve.

De momento recuerden lo que en sus sermones decía el Reverendo Wright y compárenlo con las actuaciones de Obama.

Nobama
Nueva York, 13 de noviembre de 2009



jueves 12 de noviembre de 2009

La lección de Irak: la diferencia entre un Presidente y un politicastro de Chicago o los titubeos políticos de Obama

Barack Hussein Obama acaba de rechazar todas las propuestas estratégicas para encaminar la crítica situación en Afganistán y ahora, después de haber pasado más de 4 meses de la solicitud de 40 mil efectivos hecha por el comandante de las tropas norteamericanas y de la OTAN, dice que quiere una revisión detallada para clarificar cuándo y cómo las tropas norteamericanas entregarán la responsabilidad de su seguridad al Gobierno afgano.

Curiosamente, esa nueva posición titubeante de Obama surge en medio de la filtrada oposición del embajador en Afganistán sobre el refuerzo de tropas, porque existen muchas dudas acerca del liderazgo del Presidente Karzai y de la fuerte oposición del vicepresidente Biden al aumento de tropas solicitado por el General McChrystal y apoyada por el también General Petraeus, quienes afirman que sin ese refuerzo de tropas durante el año próximo, tal y como Petraeus dijo en su momento en Irak, probablemente tengamos que enfrentar la derrota con todas las consecuencias para nuestra Seguridad Nacional y el peligro que implica para la compleja situación existente en Pakistán, cuya seguridad ante el embate del Taliban y de al Qaeda está condicionada a que se controle la situación en Afganistán y que es el mayor peligro que implica una “derrota” norteamericana: un Pakistán nuclear en manos de los extremistas islámicos.

Hace unas semanas, nuestra querida amiga Isis Wirth publicaba en su blog un excelente artículo que tituló: Obama el más poderoso escritor desde Julio César, en su artículo Isis señaló, entre otras cosas, lo siguiente: “148 soldados norteamericanos han muerto desde que Hussein O., busca decidirse sobre la cantidad de tropas que enviaría a Afganistán, desde el pasado 1 de agosto en que el general McChrystal le sometió su informe. Dice que se pronunciará a finales de noviembre. ¡Cuatro meses! El gran Commander in Chief alude a la obtención de un ‘compromiso’ entre militares y políticos, en su gobierno. Los militares, están todos de acuerdo, el general Petraeus apoya a McChrystal, asi como el secretario de defensa, Robert Gates. ¿Quiénes son los ‘civiles’? ¿Joe Biden y Rahm Emanuel? ¿Desde cuándo una guerra se gana con un ‘compromiso’? ¿Desde cuándo los ‘civiles’ cuentan para determinar una estrategia?”

Esas preguntas que entonces se hacía Isis son clave hoy para entender el titubeo de Obama ante la decisión que tiene ante sí. La disyuntiva es clara: ¿Quién predominará en su decisión? ¿El Comandante en Jefe electo como Presidente de un país en guerra por la mayoría del pueblo norteamericano o el Politicastro de Chicago más interesado en su reelección para un segundo término que la Seguridad Nacional y la vida de nuestros soldados?

Ser o no ser, esa es la cuestión o Barack Hussein Obama en su laberinto, así titulabamos la introducción a un artículo de Chuck Krauthammer el pasado mes de octubre, en el que decíamos que “este Hamlet moderno se debate ante una disyuntiva que exige decisiones precisas y que no admite juegos de palabras. Si responde como un verdadero Comandante en Jefe, perderá el apoyo de su base doméstica, la extrema izquierda, y tendrá que gobernar desde el Centro y olvidarse de su agenda socialista (recordar a Clinton), si por el contrario decide lanzar los dados y apostar a la posibilidad de ganar con lo que proponen los que ya se equivocaron en Irak, o trata de convencer al Talibán y quizás hasta al Qaeda que deben buscar una salida negociada. El peligro para nuestra Seguridad Nacional será de proporciones catastróficas”.

También nos preguntábamos entonces ¿qué hacían Emanuel, Axelrod y Gibs, facilitadores políticos en las reuniones del Consejo de Seguridad del Presidente? Para respondernos esa pregunta habría que regresar al Irak previo al refuerzo (surge) de tropas solicitado por Petraeus y ordenado por el Presidente Bush y que nos condujo a la victoria. Pesimistas como Joe Biden, quien proponía dividir el país en tres, y Harry Reid y John Kerry decían que la guerra estaba perdida y que había que salir huyendo de Irak.

Ahora los mismos sospechosos de siempre, politicastros calculadores como Biden y Kerry, hoy, como entonces, vuelven a estar equivocados. El vicepresidente urge al Presidente a una retirada de Afganistán, lo que significaría, como decíamos, el desastre total y Obama parece estar siguiendo al pie de la letra la recomendación de Kerry acerca del gobierno de Karzai y trata de ganar tiempo mirando a las encuestas y no a lo que le conviene al país. Se comporta más como politicastro que como presidente, angustiado por la advertencia de Emanuel de que si va en búsqueda de la victoria, se convertirá en otro LBJ (Lyndon Johnson), y que Afganistán puede convertirse en el Viet-Nam de su presidencia... ¿y mientras? El tiempo pasa y con cada día el peligro aumenta y la seguridad de nuestros soldados en el frente de batalla es cada vez más precaria.

Es cierto que Irak y Afganistán son diferentes en muchos sentidos, pero el principio básico detrás de la estrategia que funcionó en Irak tiene todas las de ganar en Afganistán y merece ser aplicada. Lo que resulta inaceptable y altamente peligroso es la inacción, la paralización y la indecisión del Comandante en Jefe.

La principal lección que debemos aprender de Irak es que la seguridad viene primero y después el avance en la estructura política. La victoria en Irak nos enseña que el Presidente tiene ante sí una decisión políticamente impopular y costosa, igual que lo fue para Bush. Si quiere la victoria en Afganistán, tiene que estar dispuesto a un compromiso militar costoso y sostenido, o puede decidirse por la derrota y mostrarle al pueblo norteamericano su diploma y medalla de Premio Nobel de la Paz, que sería lo apropiado para el político de Chicago, pero no para el Comandante en Jefe de la nación todavía más poderosa del mundo.

Nobama
Nueva York, 12 de noviembre de 2009

martes 10 de noviembre de 2009

Obama y el Síndrome del General Custer


Hurgar en la historia y en sus personajes siempre resulta interesante, pero más aún lo es encontrar las similitudes con personajes vivos y actuales. El sábado, la Cámara de Representantes aprobó con susto la Ley del ObamaCare y de inmediato una exultante Speaker Pelosi anunciaba su victoria después de la votación. Sólo unas horas después, el Profesor de la Georgetown University, Bradley A. Blakeman, publicaba un certero artículo que tituló Nancy Pelosi – The General Custer of Our Time, en el que haciendo un paralelo con el General que condujo a sus tropas al matadero en Litle Bighorn, concluye que al igual que Custer, Pelosi, con la Ley del ObamaCare, conduce a los demócratas a un matadero en la las elecciones del 2010. Pero si uno observa un poco la historia de la política norteamericana parecería que cada cierto tiempo se produce una recurrencia de lo que alguien alguna vez llamó el Síndrome del General Custer.

Alrededor de lo que sucedió en Litle Bighorn se han tejido infinidad de teorías y versiones de lo ocurrido que han hecho que se haya creado una suerte de misterio. Pero en realidad no existe tal misterio acerca de lo que allí sucedió, como generalmente sucede la verdad es sencilla y siempre ha estado ahí para ser vista. Simplemente habían demasiados indios y muy pocos soldados y la arrogancia y el endiosamiento de Custer lo llevaron a pensar que con su genio lograría la victoria sobre los Bravos Sioux del Gran Jefe Sitting Bull.

Y, hablando de arrogancia y endiosamiento llegamos a Barack Hussein Obama y a la mañana del 5 de noviembre de 2009, cuando el Mayor del Ejército norteamericano Nidal Malik Hassan, realizó su matanza de 13 personas e hirió a otras 30 al grito de Allahu Al –Bakr (Dios es Grande). Esa misma mañana en una declaración leída en la Casa Blanca el Presidente “urgía a no sacar conclusiones prematuras”, con lo que estaba enviando la señal de cómo quería que se tratara el asunto: No mencionar la religión islámica y mucho menos la palabra terrorismo asociada a la masacre, la mayor sufrida en los Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001. Y, que como ya todos sabemos, menos el Presidente parece ser, fue realizada por un Jihadi, un musulmán, un creyente de la religión que propugna el odio y la muerte para nosotros, los infieles. Quizás sea porque Obama, como integrante de la Umah (la comunidad de los fieles) no se siente personalmente considerado dentro de la categoría de infiel, o quizás como a Custer, su arrogancia y endiosamiento no le permiten reconocer que hasta hoy su política hacia el terrorismo y su máximo exponente, el Islam es totalmente equivocada y tan llena de errores como su discurso de El Cairo. Parecería que, como Custer, Obama se niega a ver lo que está ahí para ser visto y que como él condujo a sus tropas al matadero en Litle Bighorn, este mediocre Comandante en Jefe conduce a la nación entera a la derrota y nos hará pagar un alto precio en vidas para satisfacer sus ideas. Al igual que todos los “iluminados”, Obama está dispuesto a sacrificarnos a todos en pos de lograr sus objetivos ideológicos.

Hoy, el Presidente Obama estará en Fort Hood y dentro de poco seguramente escucharemos sus palabras, pero no esperen que mencione las palabras “terrorista” ni “Islámico”, si para algo menciona a los musulmanes será para alabarlos una vez más.

Ya todos sabemos de las relaciones del carnicero Malik Hassan con el extremista Imam Anwar al-Aulaqi, un decidido partidario de al Qaeda que huyó de los Estados Unidos. Sabemos que el FBI sabía de estos vínculos y de su posible contacto con dos de los asesinos del 11 de septiembre fieles de su misma mezquita en Virginia de la que, casualmente, el Imam era al-Aulaqi, que más de una vez se levantaron banderas rojas por sus opiniones extremistas y gracias a la corrección política que parece haber llegado también a las Fuerzas Armadas, a pesar de todas estas evidencias, Malik Hassan fue promovido al grado de Mayor, en fecha tan reciente como el mes de marzo.

Así que no esperen que Obama califique lo sucedido en Fort Hood como un acto de terrorismo, eso no sucederá ni aunque el FBI le ocupara al terrorista “una foto de Osama bin Laden ayudándole a comprar armas en el centro de Killeen, Texas. Ni eso sería suficiente” para Obama.

Y de la “objetiva” Gran Prensa Norteamericana no esperen mucho tampoco, ya recibieron la señal y están tratando de convertir al victimario en víctima para satisfacer la agenda política de la izquierda, ergo, del Presidente. Así el Washington Post lo presenta como un empobrecido miembro de una minoría que vivía en un apartamentucho de $320 al mes y que conducía un cacharro por automovil, como si ello fuera algo muy importante para encontrar sus motivos. Todo a pesar de que a su sueldo de Mayor, habría que agregarle lo que recibía adicionalmente por su condición de médico, más los beneficios que reciben los oficiales de las Fuerzas Armadas, lo que sumado arroja una cantidad que pasa de los $100 mil, para un soltero sin deudas de ningún tipo. El New York Times, publicó un artículo que tituló: When Soldiers Snap (Cuando los soldados disparan sin apuntar) en el que afirma que “más de 90 días de combate continuo puede convertir a cualquier soldado en una baja psiquiátrica”, y refiriéndose a Hassan agrega: “ese punto se alcanzó aún antes de esperimentar la realidad de la guerra”. La revista Time culpa a la estresante atmósfera en Fort Hood, debido a que los frecuentes envíos de tropas a zonas de combate significan que “el problema estaba oculto a simple vista”. Habría que recordarle a la revista Times que los ciegos aquí son los funcionarios militares que en aras de la corrección política no se atreven a señalar el peligro de que en nuestras unidades existan musulmanes jihadistas, porque esas son las órdenes que reciben desde el punto más alto de la cadena de mando: El Comandante en Jefe.

No es hora de seguirle la tonada a Obama, este es el momento en que alguien en el Congreso, quizás el Senador Lieberman que anuncia una investigación congresional de todo el incidente, diga que lo que hemos sido testigos en Texas no puede describirse sólo como “una horrorosa explosión de violencia” dirigida contra las fuerzas armadas norteamericanas. Es hora de que alguien le diga al Presidente y a sus compinches apaciguadores y campeones de la corrección política que ello forma parte de una amplia guerra ideológica, generada por el terrorismo islámico que estimula a sus fieles a realizar este tipo de acciones. “Lobo solitario” o no, organizado o no, esta masacre perpetrada en una de nuestras bases militares significa que la guerra ya está aquí y que hay que librarla con decisión. No con corrección política. Y nuestros jefes militares y el Comandante en Jefe no pueden estar atacados del Síndrome del General Custer para librarla a menos que queramos reproducir las carnicerías de Little Bighorn y Fort Hood como una reacción en cadena.

Nobama
Nueva York, 10 de noviembre de 2009

domingo 8 de noviembre de 2009

Cuidado con el síndrome del
"Violetismo Chamorrismo"

Hoy Zoé Valdés, publica un excelente y polémico artículo en su blog al que titula certeramente De la tentación. En Nobama coincidimos plenamente con el análisis hecho por la autora sobre lo sucedido en días recientes con la bloguera Yoanis Sánchez, lo cual ha sido ampliamente publicitado en todo el mundo. Tan publicitado que parecería una operación de promoción realizada por una firma de Relaciones Públicas, mientras un casi silencio ominoso prácticamente ignoraba el cerco que sufrían disidentes cubanos encerrados en la casa de Vladimiro Roca. Alertar sobre el síndrome del "Violetismo Chamorrismo" es de suma importancia y creemos que este artículo de Zoé cumple este propósito quizás sin proponérselo. Para leer el artículo haer clic aqui o en la imagen.
Gracias amiga Zoé.

Nobama
Nueva York, 8 de noviembre de 2009