
"La Navidad es también una época para recordar los tesoros de nuestra propia historia. Recordamos unas navidades en particular, en 1776, en nuestro primer año como nación. La Guerra Revolucionaria no iba bien. Pero la fe el coraje y el liderazgo de George Washington virarían la historia a nuestro favor. En la noche de la Navidad él condujo a un grupo de harapientos soldados a través del río Delaware y de la nieve a una victoria que salvó la causa de nuestra independencia. Se dice que la ruta de su marcha se llenó de huellas ensangrentadas, pero su espíritu nunca decayó y su voluntad no pudo ser aplastada" .Paradójicamente, hoy en la mañana, vísperas de Navidad, 60 traidores a lo que representa la nación americana y sus ideales, como Judas, vendieron su alma por 30 dinares. Allá, en la Casa Blanca, otro traidor se regocijaba de la destrucción de nuestro estilo de vida, que planifica para esta nuestra Gran Nación Americana. Todavía no conocemos su mensaje a la nación y ni siquiera si habrá alguno. Hoy, en la casa que una vez fue nuestra, no se honra al niño nacido en Belén, sino a asesinos y criminales ateos como Mao-Tse-Tung.Ronald Reagan
Navidad de 1983
Y conocemos de las protestas y los deseos de eliminar, por vez primera en más de 200 años, la representación de la Natividad. Por eso, en Nobama, queremos que nuestra felicitación y buenos deseos sea la que un verdadero Presidente dijo, casualmente cuando en diciembre de 1981, llevaba el mismo tiempo en la Casa Blanca, que el Tartufo simulador que hoy contamina la memoria de tantos patriotas que allí se albergaron en nombre del pueblo. Les dejamos con Ronald Reagan y su mensaje de Navidad en diciembre de 1981 y les deseamos a todos, palabra por palabra, lo que escucharán de él.
Nobama
Nueva York, 24 de diciembre de 2009
(Más abajo encontrarán la traducción al español del mensaje)
Buenas noches.
En Navidades, todos los hogares adquieren una belleza especial, una calidez especial y eso es una realidad en la Casa Blanca, donde tantos americanos famosos han pasado las Navidades a través de los años. Este bueno y viejo hogar, la casa del pueblo, ha visto tanto, y ha formado parte de nuestras vidas y nuestra historia.
G. K. Chesterton dijo una vez que el mundo nunca estará hambriento del asombro, sino sólo por el deseo de asombrarse.
En esta especial época del año, todos renovamos nuestro sentido del asombro al recordar la historia de las primeras Navidades en Belén, hace cerca de 2,000 años.
Algunos celebran las Navidades como el nacimiento de un excelente y buen filósofo y maestro. Otros creemos en la divinidad del niño nacido en Belén, que él era y es el prometido Príncipe de la Paz. Sí, nos hemos preguntado por qué, él que podía realizar milagros escogió venir entre nosotros como un indefenso bebé, pero quizás ese fue su primer milagro, su primera gran lección que debemos aprender para preocuparnos los unos por los otros.
Esta noche, en millones de hogares americanos, el brillo del árbol de Navidad es un reflejo del amor que nos enseñó Jesús. Como los pastores y hombres sabios de aquellas primeras Navidades, los Americanos hemos siempre tratado de seguir a una luz más alta, una estrella, si lo desean. En una vigilia junto al fuego a lo largo de la frontera, en los oscuros días de la Gran Depresión, a través de la guerra y la paz, los faros gemelos de la fe y la libertad han iluminado el cielo Americano. En épocas en que nuestros pasos quizás hayan vacilado, pero confiando en la ayuda de Dios, nunca hemos perdido nuestro camino.
Con sólo cruzar la calle, frente a la Casa Blanca están los dos símbolo de la temporada de fiestas: una Menorah, que simboliza al Festival Judío de Hanukkah, y el Árbol Nacional de Navidad, un elevado y hermoso árbol azul de Pennsylvania. Igual que el Árbol Nacional de Navidad, nuestro país es una cosa viviente que crece plantado en la fertil tierra Americana. Sólo el que lo cuidemos con devoción puede hacerlo florecer completamente. Por eso, hagamos de esta temporada festiva nuestra época de rededicación.
Las Navidades significan tanto debido a un niño muy especial. Pero las Navidades nos recuerdan también que todos los niños son especiales, que ellos son regalos de Dios, regalos más allá del precio, que significan más que cualquier regalo que ningún dinero puede comprar. En su amor y risas, en nuestras esperanzas por su futuro está el verdadero significado de las Navidades.
Por eso, con espíritu de gratitud por lo que hemos logrado alcanzar juntos durante el año pasado y con la vista en lo que esperamos alcanzar en los años por venir, Nancy y yo queremos desearles lo mejor en estas fiestas. Como Charles Dickens, a quien cité hace unos instantes, dijo tan bien en A Christmas Carol, "Qué Dios nos bendiga a todos y cada uno".
Buenas Noches.