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lunes, 22 de marzo de 2010

NO AL SOCIALISMO, NO, HELL, NO!


Con la aprobación del ObamaCare, Barack Hussein Obama y sus secuaces Nancy Pelosi y Harry Reid, le acaban de asegurar a la economía de los Estados Unidos y a la economía de la mayoría de las familias estadounidenses una década bien difícil y hasta quizás de profunda crisis si no se logra derogar legislativa o judicialmente. La mafia Obámica ha calificado la vergonzosa votación de anoche como histórica. Y en realidad lo fue: una metedura de pata de proporciones bíblicas y el mayor aumento de impuestos en la historia de la nación.

Como decíamos hoy en un comentario hecho a un excelente análisis publicado en La Reina de la Noche, por nuestra amiga Isis Wirth, se perdió una batalla, pero no la guerra. Más tarde estaremos colgando en Nobama, un análisis detallado, sólo estamos esperando la confirmación por otras fuentes, de algunos elementos que daremos a conocer.

Entretanto, les recomendamos este excelente artículo de M. Llamas sobre lo que representará para la economía norteamericana este soberano disparate de la arrogancia totalitaria del Gran Timonel, publicado en Libertad Digital y al que pueden tener acceso haciendo clic aquí o en la imagen.

Nobama
Nueva York, 22 de marzo de 2010

lunes, 15 de marzo de 2010

Manipulación, Sobornos y Mentiras: Elementos que dominan la etapa final en la imposición del ObamaCare


Esta semana por fin se le revelará en todos sus detalles al pueblo norteamericano el verdadero rostro de la ideología extremista que hoy domina en la Casa Blanca del Gran Timonel y en el liderazgo Demócrata en el Congreso. Las promesas de “Cambio en el que puedes creer” de la Campaña del Duce de Pacotilla y de “Limpieza del pantano” de Su Majestad, La Reina Roja, Nancy Pelosi se mostrarán claramente todo lo huecas y vacías que siempre fueron.

Barack Hussein Obama parece haber logrado convencer a los Demócratas de que será peor no hacer nada en relación con el ObamaCare y comenzar de cero como indican los deseos de la mayoría. Y a estas alturas ya han demostrado que no se detendrán ante nada con tal de lograr la aprobación de algo, cualquier cosa, aún forzando y manipulando las Reglas de la Cámara, al hacer que el Comité de Reglas escriba una nueva que haga posible la aprobación del Proyecto de Ley sin que se produzca una votación sobre el mismo. A este descarado abuso de poder inconstitucional se le ha llamado muy bien la “Solución Slaughter (la traducción al español sería Masacre)”, a partir de su creadora y aliada muy cercana de la Reina Roja, la Representante Demócrata por Nueva York, Louise Slaughter.

Según la que sería bautizada de aprobarse por el Comité de Reglas como la Regla Slaughter (Masacre), ella le permitiría a los miembros del Caucus Demócrata cubrirse las espaldas. Ya que podrían saltarse la obligación de votar Sí por una propuesta de Ley tan impopular como el ObamaCare, voto que tendrían que defender hasta el mismo día de las elecciones. Pero según piensan y así se lo están tratando de vender a los Representantes más renuentes, con esta llamada Solución Slaughter (Masacre), se declararía que la Cámara “considera” como aprobada la versión del ObamaCare del Senado, una vez que la Cámara, a su vez, aprobase una propuesta con correcciones a la misma. Y estos estúpidos creen que podrán engañarnos diciendo que sólo votaron por una regla y no por el ObamaCare. Tal es la arrogancia y la borrachera de poder de estos desvergonzados que piensan que We The People somos unos estúpidos y que una vez aprobado el ObamaCare, se olvidará muy pronto la controversia.

Esta grosera manipulación del proceso legislativo y gubernamental es lo más perverso que la mente totalitaria más calenturienta podría haber concebido alguna vez, y sin dudas, si todavía viviera, haría palidecer de envidia a Curzio Malaparte por no tenerla incluida en su ya famosa obra Técnica del Golpe de Estado. En la historia norteamericana, jamás se ha visto algo que ni remotamente se acerque a esta repugnante y despreciable violación de la letra y el espíritu de nuestra Constitución y muchos todavía se preguntan, ¿por qué Barack Hussein Obama y los Demócratas hacen algo así, tan despreciable? ¿Cómo es posible que el Partido que tiene mayoría absoluta en las dos Cámaras y que domina el Poder Ejecutivo tenga que destrozar y enlodar las bases legales sobre la que se erige nuestra República desde hace más de 200 años? Simplemente porque necesitan emplear cualquier artimaña por sucia y despreciable que sea para embutirle este engendro totalitario al pueblo norteamericano, porque de seguir el procedimiento legal que establece la Constitución y nuestro sistema de Democracia Representativa, no contarían con los votos necesarios para conseguir sus propósitos y por lo tanto tienen que aplicar esta nueva variante del llamado Golpe de Estado Constitucional, para avanzar su agenda ideológica socialista que cada día pide más a gritos que se le anteponga la palabra nacional.

Para ello El Duce de Opereta se vale de todas las artimañas posibles para sobornar y comprar votos que le permitan completar lo que para él sería su versión de la Marcha sobre Roma. De ahí que Obama, hoy en su viaje al Estado de Ohio para seguir vendiendo su abominación, se llevara consigo en el Air Force One a los Representantes por ese Estado Dennis Kucinich y Martha Fudge. Ambos legisladores se oponen al ObamaCare. Kucinich porque considera que no está lo suficientemente a la izquierda y ha dicho que su voto es un “No firme”, aunque hoy al descender de la Nao Capitana y ser cuestionado al respecto, soltó un brusco “No comment”. Por otro lado Fudge, está indecisa debido al rechazo que muestran sus electores al ObamaCare y al parecer todavía sigue indecisa. Aunque Obama, como sabemos, se ha manifestado en varias ocasiones recientemente en contra del “feo proceso” de acuerdos especiales, léase sobornos, él y sus principales asesores fueron actores principales en esos acuerdos para comprar votos y hacer avanzar el ObamaCare en ambas Cámaras y así ha seguido haciéndolo todo este tiempo. ¿Qué está prometiendo Obama para comprar esos votos que necesita? ¡Lo que sea! Y en ese lo que sea recuerden que hay varias formas de gastar nuestro dinero. Ya sea en “acuerdos especiales” como los de Nelson en Nebraska y Landrieu en Louisiana, así como nombramientos gubernamentales, diplomáticos y judiciales para los legisladores que pierdan sus escaños a causa de su voto o para sus familiares.

Hasta este momento todavía no tienen los votos para aprobar la abominación, pero estén atentos, porque en el mismo instante que sepan que Su Majestad Pelosi anuncia la votación en la Cámara, ello significa que ya tiene la cifra mágica de 216. Sin importar el costo, ya sea financiero o político, Barack Hussein Obama y sus secuaces están listos para hacer lo que tengan que hacer, sacrificar lo que tengan que sacrificar, mentir lo que tengan que mentir, no les quepa duda alguna ellos harán lo que sea para ganar esta partida, aunque ello signifique venderle su alma al Diablo.

En Nobama no estamos ni hemos nunca estado en el negocio de las predicciones, ni meteorológicas ni proféticas, pero hoy tenemos suficiente información como para asegurarles que el ObamaCare jamás regresará al Senado, que no habrá Reconciliación alguna. Una vez que logren los votos en la Cámara y aprueben la versión del Senado, nos la embutirán llena de toda la pudrición y el mal olor que la acompañan y que contenía aquella víspera del aniversario 2009 del nacimiento en un pesebre de Belén de aquel niño judío que luego llamaron el Cristo y que fue crucificado al igual que lo será el pueblo norteamericano por estos desvergonzados.

Nobama
Nueva York, 15 de marzo de 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Puede o no Barack Hussein Obama
obligarnos a comprar un Seguro Médico?


Cuando Barack Hussein Obama nos dice, “no se equivoquen” debemos seguir su consejo y no equivocarnos acerca de algo muy importante: Imponernos el ObamaCare a través del Congreso es para el Gran Timonel la consecución de un poder casi absoluto y monárquico a la vez que nos despoja a We The People, del que nos legaran nuestro Padres Fundadores en la Constitución.

Como saben, Obama se ha estado reuniendo con diferentes Representantes Demócratas que en la etapa anterior votaron No al ObamaCare, unos porque lo consideran, con razón, un cambio radical de extrema izquierda, otros porque como en el caso de los legisladores demócratas pro-vida consideran que se utilizarán fondos federales para pagar abortos y otros como es el caso del Representante Demócrata por Arizona, Raul Grijalva, no lo consideraron lo suficientemente radical para su ideología, esta es la extrema izquierda de la extrema izquierda, y fue precisamente Grijalva, quien participó en una de estas reuniones quien reveló en palabras del mismo Obama la esencia del ObamaCare: “Para mantener una presidencia fuerte, necesitamos aprobar la ley”.

Barack Hussein Obama estaba hoy en campaña en Pennsylvania y como ya le es habitual, intentaba, una vez más, vendernos su ObamaCare, que equivale a la imposición de la transformación de esta nación en un estado de bienestar organizado en torno a una agobiante deuda, la dependencia que nos llevará a la tumba, la burocracia y los mandatos y controles del gran gobierno. Si tiene éxito, nuestro país corre el riesgo de perder su preferencia por las libertades y elecciones individuales, el gobierno limitado y el liderazgo económico.

Mientras tanto, allá en el Congreso en Washington, sus secuaces seguían tratando de armar la confabulación que le permita embutirnos su abominación liberticida y esta vez se dedicaban a revisar el “requisito de compra”, incluido en ambas versiones existentes (Senado y Cámara). En ambas versiones, se nos penaliza por no comprar un seguro médico “aceptable”, lo cual a todas luces resulta inconstitucional.

Nunca antes el Gobierno Federal ha exigido a los ciudadanos la compra de cualquier cosa que juzgue es en nuestro “mejor interés”, o de lo contrario enfrentar penalidades monetarias y finalmente hasta carcelarias. Si permitimos que el Gobierno Federal nos castigue de esa manera, en este caso simplemente por no hacer nada al no comprar un Seguro Médico, a partir de ese instante no existirá absolutamente ninguna restricción constitucional sustantiva sobre el poder que el Gobierno Federal pudiera ejercer sobre nosotros. En pocas palabras, la Constitución se convertiría en letra muerta y podría ser torcida, estirada, encogida, etc., etc., para hacer cumplir la voluntad gubernamental; es decir sería la Dictadura.

Tanto la versión del ObamaCare de la Cámara como la del Senado, utilizan la “Cláusula de Comercio” de la Constitución como uno de sus “fundamentos legales” para justificar la autoridad del Gobierno Federal tanto para imponer impuestos o penalizar a aquellos que decidan no comprar seguro alguno. Bajo esta cláusula, el Congreso cuenta con la autoridad para regular los canales del comercio entre los Estados; las agencias o entidades del comercio entre los Estados; o las personas o cosas en el comercio entre los Estados y, como es natural, todas esas actividades tienen una relación sustancial con el comercio entre los Estados. Aunque esas áreas mencionadas cuenten con un amplio alcance, el establecer impuestos o penalizar a un contribuyente individual por no comprar un Seguro Médico, no está comprendido en ninguna de ellas. Los marrulleros aliados del Gran Timonel en el Congreso aducen que ello sí está comprendido en la tercera área mencionada, pero los fallos precedentes de la Corte Suprema muestran que es un disparate que sólo podría caber en la calenturienta imaginación de la administración Obama y sus asesores legales.

Como bien establecen Rodney P. Mock y Jeffrey Tolin en su artículo Purchase or Else: The Health Insurance “Tax,” publicado en la edición de Tax Notes del 11 de enero, la versión del Senado utiliza una “penalidad” y defiende el “poder del Gobierno Federal para establecer una bajo el precedente legal del caso de la Corte Suprema United States vs. South-Eastern Underwriters Association, ese fallo permite la regulación, por parte del Gobierno Federal de las Empresas de Seguros bajo la Cláusula de Comercio, y se concentra exclusivamente en las empresas de seguro nacionales involucradas en el comercio entre los Estados. En forma alguna, hay ciudadanos individuales en el ‘negocio’ de seguros y, en consecuencia, la Cláusula de Comercio no resulta válida o no puede aplicarse”. O lo que es lo mismo, el sólo hecho de no comprar una póliza de seguro médico no es una actividad que afecte al comercio entre los Estados. El derecho a comprar o no una póliza de seguro es algo personal y con toda razón está reservado a cada uno de los ciudadanos, por lo que ni el Gobierno Federal ni el Gobierno Estatal tienen vela en este entierro.

Según estos mismos autores, profesores universitarios en California, el mejor ejemplo de como podría la Corte Suprema derogar las penalidades impuestas en ambas versiones del ObamaCare es la “revisión de un caso en el que la falta de ‘actividad’ entre los Estados hizo que el alto tribunal negara la aplicación de la Cláusula de Comercio. En el caso United States vs. Lopez, la Corte Suprema derogó la Ley Zonas Escolares sin Armas (Gun Free School Zones Act) de 1990 al fallar que el sólo hecho de ‘posseer un arma de fuego’ dentro de una zona escolar no era en ningún sentido una actividad económica que afectara ‘sustancialmente’ el comercio entre los Estados y que, por tanto, estaba fuera de la autoridad del Congreso”.

Sencillamente, la Constitución no contempla el tipo de impuestos y mucho menos las penalidades, que ambas versiones del ObamaCare tratan imponer a quienes no compren lo que llaman “Seguro Médico aceptable”, ni existe precedente legal alguno de la Corte Suprema que valide este abuso gubernamental para imponer una decisión política sobre los ciudadanos. Si se le permite al Congreso utilizar la palabra mágica “impuesto” para regular a los contribuyentes que no compren el Seguro Medico que se les ordene, ello castraría por completo cualquier restricción a los poderes del Gobierno Federal, con lo que, como decíamos, estaríamos cruzando el tenebroso umbral de la dictadura autoritaria. Ni el Congreso ni Barack Hussein Obama pueden coaccionar a los ciudadanos, bajo la amenaza de impuesto o penalidades criminales, para que participen obligatoriamente en un Plan de Seguro Médico que no desean. Y mucho menos disfrazando de impuesto, lo que sería una multa con consecuencias criminales por no pago.

Por último, ni el Congreso ni Barack Hussein Obama, tienen la autoridad Constitucional de regular o dictar la forma en que ejercemos nuestro derecho a comprar lo que nos de la gana o simplemente, a no comprar lo que no nos dé la gana. Ni la Constitución, ni los precedentes legales existentes al respecto lo permiten. Si por fin, después de amenazas, sobornos y prácticas mafiosas el Gran Timonel y sus secuaces en el Capitolio logran aprobar e implantar cualquier versión de su ObamaCare que contenga un requisito de compra obligatoria, cada uno de nosotros está en el deber de no obedecer esa Ley espuria y retarla de inmediato en los Tribunales, con la seguridad de que la Corte Suprema la declarará inconstitucional.

Nobama
Nueva York, 8 de marzo de 2010

jueves, 4 de marzo de 2010

ObamaCare: Una partida difícil de ganar para Obama a pesar de su Gambito

Jaque Mate
Todos aquellos que nos oponemos al ObamaCare nos rebelamos con razón ante la descarada orden dada al Congreso por Barack Hussein Obama, para que utilicen la llamada Reconciliación para imponernos su abominación socialista. Parecería como si la elección de Scott Brown en Massachusetts, ni las sonadas derrotas de Nueva Jersey y Virginia jamás hubiesen ocurrido. Ni tampoco que todas las encuestas serias indiquen, en por cientos irrebatibles, que la mayoría de los estadounidenses rechacen tanto la ley como el procedimiento.

La Reconciliación, es una maniobra parlamentaria diseñada para elevar los ingresos o reducir los gastos en el proceso presupuestario y nunca fue diseñada como una vía para cambiar las reglas para aprobar cambios políticos controversiales, que de otra forma no serían aprobados por no contar con los 60 votos necesarios para invocar la clausura del debate parlamentario. Pero a pesar de ser tremendamente indignante y sucia como maniobra política, a las diez de últimas no deja de ser una distracción, una forma, como decíamos en una pieza anterior, de dare il gambetto (poner una trampa), o de gambettare (poner una zancadilla) para tentarnos a enfocarnos fundamentalmente en el movimiento, en la jugada inmediata, mientras la verdadera batalla se celebra ahora en la Cámara de Representantes y no en el Senado.

Para que la batalla cambie de escenario, es decir, para que se traslade al Senado y por consiguiente para que se produzca la Reconciliación, primero la Cámara debe aprobar exactamente, sin cambiarle ni un punto ni una coma la versión del ObamaCare aprobada por el Senado en aquella vergonzosa noche Víspera de la Navidad, llena de sobornos y presiones. Ello quiere decir que la Cámara tendrá que aprobarla con lo que establece en relación con la provisión de fondos federales para el aborto, lenguaje que ya ha sido rechazado por el Representante Bart Stupak y otros legisladores demócratas que ya han dicho que votarán en contra. También deberá la Cámara aprobar el Proyecto de Ley con las corruptas compras de votos de los Senadores Nelson de Nebraska, Landrieu de Louisiana, Dodd de Connecticut, Nelson de Florida y otros ya mencionados en su oportunidad en Nobama. En otras palabras los Representantes Demócratas deben aprobar la versión del Senado conteniendo toda la basura y la mugre por la que el pueblo norteamericano ya ha dejado bien claro que se siente profundamente ultrajado.

De ahí que el Gran Timonel, a pesar de asegurar que ya “todo está dicho” y “discutido” en relación con el ObamaCare se disponga esta noche a recibir en la Casa Blanca a 10 Representantes Demócratas que votaron en contra de la versión de la Cámara el pasado noviembre, por lo que resulta obvio que se trata de una maniobra “persuasivochantajista” para obligarlos a cambiar su voto a Sí. Uno de estos diez es el Representante por Utah, Jim Matheson. Hoy, casualmente, la Casa Blanca publicó un comunicado de prensa en el que anuncia que Barack Hussein Obama, nominó al hermano del Representante Matheson, Scott M. Matheson, Jr., como Juez de la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito Federal. Ni Al Capone, lo habría hecho mejor: El Presidente de los Estados Unidos comprando votos con nombramientos de Jueces a las Cortes Federales. No en balde la Congresista Republicana Michele Bachmann se pregunta “¿Qué es lo que está pasando en la Casa Blanca?” y pidió una investigación independiente en la Casa Blanca por ofrecerle una judicatura al hermano de un miembro del Congreso y después pedirle a ese legislador que vote a favor del ObamaCare. Por su parte los Demócratas han calificado la situación como “arma de distracción masiva” y algo tangencial. A lo que la Congresista respondió que la corrupción no es un asunto tangencial e insistió en la gravedad de esta muestra de corrupción al más alto nivel.

Pero además, en la práctica, los Senadores no tienen razón alguna para correr otro riesgo político más, a menos que Su Majestad Nancy Pelosi demuestre que tiene los votos necesarios para aprobar el engendro de la Víspera de Navidad y en este momento no se ve que tenga los 216 votos que necesita. Y como establece el procedimiento legislativo, el Senado no puede proceder a efectuar Reconciliación alguna en su versión del ObamaCare si este no ha sido promulgado ya como Ley. Pero para más inri, el Joint Committee on Taxation (JCT), cuerpo encargado de calcular el costo oficial de los cambios en impuestos en la legislación federal, ya dijo que no puede proveer, ni proveerá, los cálculos de costos de una Ley de Reconciliación para el ObamaCare, a menos que esta haya sido aprobada por la Cámara. Y sin esos cálculos, resulta imposible determinar si la Reconciliación cumple los requisitos exigidos por el proceso presupuestario.

Hasta un ardiente defensor del ObamaCare como el Senador por Dakota del Norte y Presidente del Comité de Presupuesto del Senado, Kent Conrad, ha dicho claramente: “No conozco ninguna vía, no sé de ninguna forma en la que se pueda tener un proyecto de Ley de Reconciliación aprobado antes de que se apruebe el Proyecto de Ley que se supone que se debe reconciliar. No sé cómo se podrá tratar el asunto de la calificación. No sé cómo se podrá mirar a alguien a los ojos y decir que el paquete reduce el déficit. Es como poner el carretón delante de los caballos”.

De manera que la Cámara tiene que pronunciarse primero. Y ese es el voto realmente importante, es ahí donde se librará la batalla final. Si la Cámara aprueba la versión del Senado, Barack Hussein Obama, la firmará para convertirla en la Ley de la Nación. Quizás entonces el Senado haga algunos cambios vía reconciliación, pero también, y es lo más seguro, puede que no. Y en definitiva ello no tendría mayor importancia, ya que de cualquier manera los impuestos caerían sobre nosotros como una losa funeraria para poder sostener las más de 100 entidades reguladoras que el darán a Obama y sus secuaces en Washington el poder de manejar hasta el último aspecto de nuestra atención a la salud. Y en cualquier caso seremos forzados de forma dictatorial, bajo la amenaza de ir a la cárcel, de comprar el seguro de salud que determine un burócrata nombrado por el Gobierno, queramos o no hacerlo. En otras palabras, si la Cámara aprueba la abominación de la Víspera de Navidad, Obama habría ganado esta partida, aunque no el torneo, es decir la Guerra, que continuaría por la vía legal constitucional y electoral hasta noviembre de 2010, en el que cada escaño legislativo se pelearía bajo la bandera de obtener la mayoría suficiente como para derogar la abominación Obámica. Pero si por el contrario, la Cámara rechaza la versión del Senado, sería Jaque Mate para Obama y por extensión para su Presidencia, porque no lograría aprobar ninguno de sus puntos fundamentales en la agenda de transformación socialista de nuestra democracia, se convertiría en lo que conocemos como Lame Duck (Pato Cojo) o un Presidente sin influencia real.

En su discurso del miércoles, Barack Hussein Obama, dijo que esta batalla por la Reforma de la Salud es en realidad sobre que tipo de país queremos ser y lleva razón en ello. Pero a diferencia de lo que él y sus secuaces de Chicago y la extrema izquierda a la que representan desearían, We The People, hemos dejado bien claro que preferimos el sistema de libre mercado y la responsabilidad individual a la falsa seguridad del Socialismo Totalitario y eso es lo que se decide realmente en las próximas dos semanas que restan hasta el 18 de marzo que ha sido la fecha que este Liberticida ha dado a sus marionetas para que le sirvan en bandeja de plata nuestras libertades y nuestra oportunidad de alcanzar la felicidad.

Nobama
Nueva York, 4 de marzo de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

Una lección de Ronald Reagan sobre la medicina socializada


UPDATE: Acaba de terminar la famosa Cumbre Kabuki de Obama. Como habíamos anunciado se trataba de caracterizar al bipartidismo como hacer la voluntad del Gran Timonel. En sus palabras finales, rechazó todas las ideas Republicanas y dio un ultimatum de 6 semanas para que acepten su Plan o irá a por la Reconciliación. Y como habíamos anunciado hizo lo mismo que en su primera reunión con los Republicanos, las elecciones tienen consecuencias y ¡Yo gané!

Se avecina una batalla como aquella de las películas del Oeste High Noon, Duelo en el OK Corral o el Tren de las 3 y 10 a Yuma. Ahora falta saber quien asumirá el papel de Wyatt Earp y el de Doc Holliday. Los Republicanos se portaron como se esperaba de ellos, valientes y directos. Estamos seguros que los norteamericanos que siguieron el debate por la TV los respetan mucho más esta tarde que esta mañana al amanecer y el pueblo norteamericano tuvo al fin una visión directa de quién es realmente Barack Hussein Obama, ese Tartufo que usurpa hoy la Casa Blanca.

Mañana tendremos un análisis más calmado de lo que sucedió hoy y por supuesto nuestras conclusiones.

Nobama
Nueva York, 25 de febrero de 2010 (5.35 p.m. ET)

En este momento ya se desarrolla la gran puesta en escena Obámica sobre la monstruosidad, esa abominación que nos quieren embutir y que conocemos como ObamaCare. Tal y como pensábamos la Danza Kabuki se desarrolla tal y como El Gran Timonel lo había planeado, con una ligera excepción, gracias a Dios, hasta este momento la parte Republicana se ha portado como el pueblo norteamericano tenía la esperanza que lo hiciera y quien ha quedado constantemente en evidencia como el Hombre del No ha sido Barack Hussein Obama. Los Republicanos han logrado hasta este momento desarrollar una estrategia sumamente inteligente basada en tres líneas de enfoque:

1. Han señalado claramente los problemas que existen en el ObamaCare que lo convierten en la abominación que es.
2. Han ofrecido ideas verdaderamente plausibles y basadas en el mercado y no en el dominio burocrático del Gobierno.
3. Han corregido a Obama cuando ha expresado sus opiniones haciéndolas aparecer como hechos probados, cuando en realidad no lo son.

Barack Hussein Obama tiene el hábito de decir falsedades e inexactitudes sin que por lo general nadie lo contradiga, tal y como hizo el mes pasado en la Conferencia Republicana en Maryland, cuando negó que su presupuesto triplicaba la deuda nacional en 10 años. En aquella ocasión se salió con la suya porque no tuvo que enfrentar preguntas de seguimiento ni objeciones. Esta vez la cosa es diferente, el liderazgo republicano y los legisladores allí presentes con respeto, es verdad, le han dicho que lo que dice es falso cuando ello es así. Y no sólo se lo han señalado claramente, sino que han proporcionado los elementos de juicio suficientes como para establecerlo.


Obama ha planeado toda esta Danza Kabuki para vender su joya más preciada de la corona, es decir, el ObamaCare sobre la falsa premisa de que puede reducir el precio de la atención a la salud creando esta nueva abominación burocrática de “medicina socializada” y lo hace con la frescura de afirmar que lo conseguirá sin aumentar la deuda federal o una burocracia no electa, ni escogida por los médicos o los pacientes, que determinará cuando los norteamericanos pueden recibir atención médica y en qué volumen y a qué costo.

Como últimamente ha estado sucediendo, Ronald Reagan, nos señala el camino para enfrentar esta ofensiva contra los principios que fundamentan a esta nación. En este caso hablando en contra de la “medicina socializada”. Antes incluso de llegar a ser Gobernador de California, Reagan nos advierte que la intervención gubernamental en el sistema de atención a la salud crea un camino directo al precipicio.

“Uno de los métodos tradicionales de imponer el estatismo o el socialismo a un pueblo ha sido hacerlo por la vía de la medicina. Resulta muy fácil presentar un programa de salud como un proyecto humanitario”, nos decía Reagan hace más de 50 años, agregando que la mayoría del pueblo norteamericano se opone a la “medicina socializada” cuando se le da la opción de escoger. “De aquí en adelante, sólo estamos a un paso a todo el resto del socialismo”, nos advierte Reagan.

La intervención completa encabeza este post, como un adelanto de nuestro análisis futuro después que concluya la Danza Kabuki en la Casa Blanca.

Nobama
Nueva York, 25 de febrero de 2010

martes, 23 de febrero de 2010

Un enemigo del pueblo...
Obra en un acto...
(Con perdón de Henrik Ibsen)

Barack Hussein Obama no acaba de comprenderlo. El pueblo norteamericano no quiere lo que él le está vendiendo y no importa de qué forma lo envuelva y lo adorne. Simplemente no lo engaña ya.

En definitiva, ¿qué de bueno puede haber en la “atención a la salud al alcance de todos” si uno no tiene un trabajo que le permita pagarla?

Después de las devastadoras derrotas sufridas en Nueva Jersey, Virginia y Massachusetts, Obama dijo que su preocupación número 1 serían los empleos, el mejoramiento de la salud de la economía y la reducción del déficit. Pero una vez más sus acciones están en franca contradicción con lo que promete. ¿Acaso ha propiciado una “cumbre de empleos”? Por supuesto que no. Obama ha convocado a una “cumbre sobre la atención a la salud”. Parecería que no le entra en la mollera que la gente está diciéndole a gritos que no insista en ese disparate que nos llevará directo a la bancarrota como país.

Después de asumir la presidencia y con su partido en control de ambas cámaras legislativas con mayoría absoluta, Obama ha desarrollado una agenda de ingeniería social acorde con su ideología socialista y no lo que el país realmente necesita. Con la promesa de que si se aprobaba nuestro índice nacional de desempleo no pasaría del 8%, nos embutió una Ley de Estímulo Económico que nadie en el Congreso ni siquiera se molestó en leer. Hoy, ya todos sabemos que fue un fracaso total y completo, porque la cifra oficial de desempleo todavía ronda el 10% y en muchas áreas urbanas alcanza el 16%, ello sin contar, como hemos dicho a los que ya han desistido en buscar empleo y no son contados. Y hoy el Buró de Estadísticas del Trabajo nos informa que en enero se produjo la cifra aterradora de 1,761 despidos masivos por parte de los empleadores de todo el país, cifra que sale de la contabilización de más de 50 solicitudes de seguro de desempleo por parte de trabajadores despedidos por el mismo empleador en la misma fecha. Y mientras, Barack Hussein Obama, se sigue peinando la calva con el ObamaCare.

Es como un cadáver ya putrefacto al que se le niega la sepultura, al que con su diz que Plan presentado ayer, sólo ha hecho que se le acelere la descomposición, por lo que el mal olor, algo ya habitual en esta administración que lo trajo consigo desde Chicago, es prácticamente insoportable.

El ObamaCare 2.0 se basa fundamentalmente en la versión aprobada en el Senado, pero por tratarse sólo de lineamientos generales la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) dice que no puede calcular el costo real del plan si no cuenta con más información, aunque según fuentes especializadas en estos cálculos que hemos consultado costará en los próximos 10 años alrededor de 1 millon de millones (trillón).

La pregunta que todos se hacen ahora, nosotros incluidos es ¿Cómo piensa Obama pagar su plan? Pues bien, eso lo podemos responder utilizando para ello lo que él mismo dice sobre su propuesta: Aplicará un nuevo impuesto a los ingresos no devengados: intereses, dividendos, rentas vitalicias, regalías, rentas y hasta las ganancias sobre el capital. Esos son los ingresos que perciben fundamentalmente los inversionistas y aquellos que después de trabajar toda su vida lograron acumular recursos para asegurarse una vejez tranquila y sosegada. Como podrán imaginar estas pretensiones serán un golpe directo al corazón de Wall Street y por ende a nuestra economía basada en el mercado y sin dudas a esta masoquista ciudad de Nueva York, que a pesar de que Barack Hussein Obama le demuestra cuanto la odia día a día, es una en las que cuenta con un mayor nivel de aprobación. Cosas de la izquierda caviar neoyorquina.

Él y sus colegas de la extrema izquierda del Partido Demócrata, como vampiros, están desesperados por chuparle la sangre a los contribuyentes para financiar esta nueva versión de la abominación del ObamaCare. Como sabemos, El Gran Timonel dobló el espinazo ante uno de los principales intereses especiales que lo apoyan: Los Grandes Sindicatos. Y se vio obligado a eliminar algunos de los impuestos que había planeado para los llamados Planes de Salud Cadillac y se ve obligado a meter la mano en los bolsillos del resto de los mortales, principalmente de los “malvados inversionistas” y los “ricos explotadores”, para poder redistribuir la riqueza convertida en atención a la salud.

Pero lamentablemente hay más, mucho más, oculto en esta abominación que nos quiere imponer el Gran Timonel. En su propuesta se establece que, de ser necesario, se transferirán fondos al fideicomiso del Social Security, para garantizar que la propuesta Obámica no sea dañina para este. La inclusión de ese punto, al parecer previsor, no es más que la admisión por parte de Obama y sus secuaces de que el ObamaCare 2.0 está condenado al fracaso desde su puesta en práctica, de manera que ya con anticipación intentan crear la posibilidad de aplicar otra fuente de ingreso. Es decir en caso de que el Social Security quebrara, que ya a estas altura todos sabemos que así será, los ingresos obtenidos por los impuestos para sufragar la atención a la salud serían transferidos al fondo fiduciario.

Es decir, el dinero supuestamente destinado a sufragar el ObamaCare iría al Social Security, y la atención a la salud ¿qué? ¿de dónde saldrá el dinero para pagar por la atención a la salud de los 31 millones que se calcula que ingresarán al sistema por mandato obligatorio del ObamaCare? Muy simple, estableciendo más regulaciones por parte del nuevo organismo regulador que se crea que determinará arbitrariamente el precio de la atención a la salud sin una vinculación directa con los costos de la misma, lo que provocará la asfixia de las compañías de seguros de salud que logren sobrevivir y por fin, ¡Aleluya!, llegaremos a la estatización completa de la salud pública y al racionamiento de la misma, como sucede en Canadá, Inglaterra e Israel, por cierto los escépticos debían leer el interesante artículo de Leandro Fleischer sobre la medicina socializada en Israel.

¿Saben ustedes cuántas veces se menciona la palabra impuesto en el ObamaCare 2.0? ¡35 veces! Según dicen y afirman sus corifeos y el aparato de propaganda Obámico, la llamada “Opción Pública” se elimina, pero por lo que hemos leído ¡está! Y no es otra que la llamada Autoridad Federal de Aseguradoras que en esencia dominaría el mercado de Seguros de Salud. Sólo los demasiado ingenuos pueden creer que no hay una opción pública.

En el empaque de su propuesta la maquinaria propagandística de Obama, New York Times, Washington Post, MSNBC, CNN, etc, etc., han destacado que el soborno al Senador Ben Nelson ya no está presente, pero de la 2da Compra de Louisiana, ni una palabra, el soborno a Mary Landrieu, se mantiene firme. Parece que esto es lo que Obama entiende por el principio del bipartidismo en el que en la negociación no se obtiene todo lo que se propone por una de las partes, como tampoco están dos elementos claves de las propuestas Republicanas, casualmente las dos más importantes soluciones de mercado para bajar el precio y las primas de los seguros: la posibilidad de comprar seguro en cualquier estado de la nación y la Reforma a las Demandas por Mala Práctica Médica (TORT Reform).

Luego, están las promesas imposibles de cumplir a los Estados. Según el ObamaCare 2.0, se establece lo que llama Umbral Nacional de Elegibilidad para cubrir los requisitos para optar por Medicaid, el programa federal de seguro para los estados al que tienen derecho los norteamericanos de bajos ingresos y lo coloca al 133% del nivel de pobreza federal, por lo que los Estados recibirán el 100% de fondos federales por cada nuevo participante elegible de Medicaid durante 4 años, de 2014 a 2017. De esta manera, se estimula a los Estados a aumentar esta cifra de seguros sufragados por el Estado con dineros Federales... pero ¿no decíamos que no había opción pública? Luego en los dos años siguientes el reembolso a los Estados sería del 95% y del 90 a partir de entonces. El único problema es que el dinero para pagar esto no existe, ni existirá porque al estar el país en bancarrota y la moneda devaluada por la hiperinflación, ¿de dónde saldrán los impuestos para pagar por este disparate mayúsculo? De ninguna parte, porque a esas alturas ya no existirán inversiones, el desempleo estará en niveles nunca antes vistos. Eso es lo que quiere decir Bancarrota Nacional y hacia ese “Mar de Felicidad del Socialismo” nos dirigimos, no les quepa duda alguna.

¿Creen ustedes que El Gran Timonel logrará embutirnos lo que se propone igual que Chávez lo ha hecho en Venezuela?

¿Tendrán los Republicanos de lo que cuelga para decirle un NO rotundo a Obama en su Reality Show del jueves?

La escena ya está montada. El guión está a la vista. Sólo resta ver si la dramaturgia y la dirección de actores resultan eficaces. O si una parte del elenco se rebela y se niega a participar en esta mascarada.

¡Qué se alce el telón!

Nobama
Nueva York, 23 de febrero de 2009

jueves, 11 de febrero de 2010

Decirle No a Obama sin miedo 
y en su terreno

Barack Hussein Obama, y la extrema izquierda en el poder en el Partido Demócrata, se preparan en toda la línea para intentar desacreditar a los republicanos como “El Partido del No”.

Pero, ¿cuál es el inconveniente en obstruir una agenda a la que la mayoría de los norteamericanos se opone? El Partido Republicano debía, en este caso, llevar con orgullo la placa que lo identifica como “El Partido del No”. Pero además, debía hacer campaña con el lema.

¿Por qué? Porque están diciéndole No a las mismas cosas que la mayoría de los norteamericanos también decimos No. Le están diciendo No a la expansión masiva del Gobierno, al ofensivo déficit por el enorme gasto público, a los inevitables aumentos en los impuestos, a los mandatos que aumentan el desempleo y a las políticas destructivas dictadas desde la extrema izquierda.

¿Quién sería capaz de no decir Sí a cualquier político que diga No a todo eso?

No obstante, la estrategia de culpar al Partido Republicano por la parálisis en Washington le proporciona una nueva energía a los corifeos de Obama en la llamada Gran Prensa Norteamericana, quienes están desconcertados por la erosión sufrida en el apoyo del pueblo norteamericano hacia “su hombre”. Los comentaristas izquierdistas demonizan a los Republicanos como los gángsteres del estancamiento y predicen una reacción popular contraria a los Republicanos.

Así, esta semana, Barack Hussein Obama, tuvo el gesto grandilocuente de invitar a los Republicanos a una Cumbre bipartidista televisada de medio día, sobre la Atención a la Salud y les advirtió -a los Republicanos- que vinieran preparados para establecer compromisos. Entretanto, y en sospechosa sincronía, tanto él como los líderes del Congreso, Reid-Pelosi, reafirmaron su compromiso con el ObamaCare que aprobaron sin incluir ni una sola de las prioridades de los Republicanos sobre el tema. De ahí que el problema no es si los Republicanos dejarán de decir No, sino por el contrario, si los Demócratas dirán Sí y se moverán hacia el centro. Y todo parece indicar que continuarán presionando con el ObamaCare, algo con lo que está sobradamente comprobado, la mayoría estamos en desacuerdo, a pesar de la intensa campaña propagandística de Obama y sus secuaces, de la campaña publicitaria lanzada y financiada por las grandes compañías farmacéuticas y de atención a la salud, a pesar de la enorme cantidad de historias de horror y misterio, elaboradas por los medios afines al Gran Timonel, para crear la demanda de una atención a la salud controlada por el Gobierno.

Por otro lado, aunque hay un elemento cierto en los reclamos Demócratas de que los Republicanos están deseosos de beneficiarse de los fracasos de Obama, no es menos cierto también que la acusación de que los Republicanos no tienen ninguna idea al respecto es otra de las grandes mentiras del que ya se perfila como el Presidente más mentiroso en la historia de este país. Tienen ideas y también poderosas razones para decir No a lo que la administración pretende. El pueblo norteamericano está deseoso de verse representado en Washington en la oposición a la pieza legislativa más izquierdista en la historia de la nación. Luego de haber perdido la brújula de las razones por la que los votantes los enviaron a Washington y haberse comportado como vulgares políticos gastadores igual que la mayoría de sus pares Demócratas, por fin parece ser que la mayoría de los Republicanos han aprendido la lección y cuentan con varias reformas todas basadas en el mercado y no en las regulaciones gubernamentales. Ninguna de ellas está, por supuesto, en ninguna de las dos versiones existentes del ObamaCare, ya que los Demócratas pensaron que con su súper mayoría podrían al final embutirnos esa abominación que satisface todos sus sueños de socialización de la atención médica. Pero a pesar de su súper mayoría no pudieron y ahora culpan de ello a los Republicanos.

Ellos deben acudir y librar su batalla presentando sus propuestas acordes con los principios económicos que han hecho grande a este país y mucho menos costosas que la gigantesca toma gubernamental de la atención a la salud del ObamaCare. Algunos Republicanos en el Congreso quieren rechazar la invitación de Obama, porque tienen el temor de que si van terminarán siendo forzados a aceptar una mala ley en nombre del bipartidismo para no aparecer como obstruccionistas. Y habría que decir que esa es precisamente la intención que se esconde detrás de la supuesta propuesta de bipartidismos de Barack Hussein Obama, en realidad lo que pretende es la rendición de los Republicanos, para él bipartidismo significa: hagan lo que yo deseo. Por eso, los líderes Republicanos deben aceptar la invitación e ir allí con sus ideas y establecer el contraste que representa una propuesta de Ley que costaría $180 mil millones en los próximos 10 años, contra el ObamaCare que costaría $2.5 millones de millones (trillones) en el mismo espacio de tiempo y que acabaría por destruir el mejor sistema de salud del mundo.

El país, We The People, esperamos ansiosos a que por fin se deje escuchar nuestra voz en todas las cadenas de Televisión y C-Span acerca del ObamaCare y lo que esperamos del Gobierno y nuestros legisladores. Estamos ansiosos de ver como nuestros verdaderos representantes convierten esta puesta en escena de Teatro Kabuki, organizada y dirigida por Barack Hussein Obama, en un verdadero foro en el que la voz del pueblo diga finalmente No a los planes socialistas del Tartufo de la Casa Blanca.

No, No, No y mil veces No... Eso es lo que esperamos escuchar en respuesta a las pretensiones socialistas del ideólogo del 1600 de Pennsylvania, Avenue en Washington, D.C.

Nobama
Nueva York, 11 de febrero de 2010

lunes, 23 de noviembre de 2009

De Fraudes, Sobornos, Chantajes, Matonismos y Mentiras y de Cómo convertirse en dictador en el país más democrático del mundo

El sábado pasado el principal secuaz de Barack Hussein Obama en el Senado, Harry Reid, lograba en una votación partidista los 60 votos necesarios para proceder a la discusión en el pleno del Senado del ObamaCare versión Príncipe Harry. Ello, a pesar de que todas las encuestas dicen que el pueblo norteamericano está decididamente en contra de esta monstruosidad fraudulenta digna de Bernard Madoff uno de los más grandes estafadores que recuerda la historia de los Estados Unidos y que recién fue condenado a 150 años de prisión por haber estafado 150 mil millones de dólares a sus clientes. Según el Rasmussen Report , el 56% de los votantes norteamericanos se oponen al ObamaCare y sólo el 38% lo favorecen y según la más reciente encuesta de Gallup sólo el 49% de los norteamericanos aprueba el trabajo de Obama como Presidente.

Sin dudas que el paquete legislativo que comprende la versión del ObamaCare del Senado provocaría la envidia de Madoff. La versión Príncipe Harry cuando dice que habrá ahorros en los primeros 10 años, se basa simplemente en el hecho real de que según sus disposiciones el Gobierno comenzaría a recaudar impuestos en el año 2010 y no comenzaría a gastar hasta el 2014, de ahí que, a partir de esta falsedad; de esta fraudulenta operación tipo Ponzi scheme, la CBO pudiera valorar el paquete legislativo en $848 mil millones (billones). Si cualquier empresa privada o negocio dijera que reportaría ganancias debido a que registrará en sus libros de cuentas las ganancias en un período de 10 años, pero que sólo registraría sus gastos durante seis años, haría que sus ejecutivos, como Madoff, terminaran en la cárcel. Pero no así en el Washington de The Chicago Way, a pesar de que eso es precisamente lo que hace esta Ley. Dicho en un lenguaje más sencillo: Los norteamericanos comenzaremos a pagar impuestos en el 2010 y los supuestos beneficios de la Ley comenzarían en el 2014, casualmente, dicho sea de paso, después de las elecciones presidenciales de 2012.

Todo aquel que vio el debate previo a la votación por C-Span el sábado, recordará que los Senadores demócratas constantemente se referían a la urgencia de esta Ley porque el status quo era inadmisible, porque cada día que pasaba significaba la muerte para muchos norteamericanos sin seguro médico, a pesar de que todos saben que los contribuyentes pagaremos $196 mil millones al año en impuestos y que a pesar de ello 24 millones de personas permanecerán sin seguro médico. Ese es el truco del Dirty Prince Harry para engañar al pueblo norteamericano. ¡Qué arrogancia la de esta gente!

¿Pero cómo logró este truhán los 60 votos que necesitaba? Ya en nuestro post anterior les relatábamos cómo había sobornado con $100 millones a la Senadora Mary Landrieu de Louisiana, con lo que ya se conoce en los corrillos de Washington como la Segunda Compra de Louisiana, como sabemos siendo todavía Cónsul Napoleón Bonaparte le vendió la Louisiana a los Estados Unidos por $23,213.58 y hoy Landrieu se la vende a Harry Read por $100 millones y de forma chantajista advierte que su voto final no está seguro porque en realidad vale $300 millones.

Pero no es sólo Landrieu quien se moja. Enterrada en las 2,074 páginas hay una disposición que le otorgará a California $300 millones.

El lobby de la AARP recibió $18 millones del paquete de estímulo económico, cortesía de Obama, para que manifestara su apoyo a las versiones de la Cámara y del Senado.

Otro lobby beneficiado es el de las llamadas organizaciones Pro-Choice al presionar con éxito para que la enmienda Stupak que logró la aprobación de la versión de la Cámara, no estuviera presente en la del Senado, por lo que en el ambiguo lenguaje introducido por Reid la versión del Senado esconde el uso de dineros federales para pagar abortos.

Lo mismo sucede con los poderosos sindicatos, bajo la propuesta Opción Gubernamental, la Secretaría de Salud cuenta con amplia autoridad para regular las políticas de salud de los trabajadores sindicalizados, a través de paneles en los que los sindicatos contarán con representación y que en esencia determinará que para tener un buen plan de salud lo mejor es sindicalizarse, coaccionando así la libertad individual de los trabajadores en favor de los Sindicatos que representan un bastión fundamental del Partido Demócrata en contribuciones para el financiamiento de las campañas electorales. Siguiendo esta línea, la versión del Senado del ObamaCare crearía un “Panel asesor para la fuerza de trabajo” que en esencia tendría la función de imponer la afiliación a un sindicato para calificar para “el plan de reembolso para asistencia y apoyo para la vida en comunidades”, es decir si al momento del retiro está sindicalizado, el plan del gobierno reembolsará los gastos por vivir en comunidades asistidas para retirados.

Pero con la oposición firme de los 40 senadores republicanos Harry Reid no se puede dar el lujo de perder ni uno solo de los votos Demócratas o de los 2 Independientes, uno de ellos lo tiene seguro el del Senador por Vermont Bernie Sanders, Socialista declarado, el otro el de Joe Lieberman, algo le costará, quizás la promesa de apoyo del Partido Demócrata para su reelección en el Estado de Connecticut. Ya nos enteraremos.

Al Senador Ron Wyden, Demócrata por Oregon, le concedió el apoyo para su plan de ampliación de la elegibilidad para seguro médico público. Sí eso mismo que están pensando, apoyará el que los inelegibles se conviertan en elegibles a costa de los contribuyentes.

Al Senador Ben Nelson, Demócrata por Nebraska, le concedió la eliminación de una disposición que despojaba a los aseguradores de la exención antitrust, aunque no le garantiza que logrará mantenerla en la reconciliación con la versión de la Cámara, así Nelson tiene también su punto de presión para darle valor a su voto, aunque no sabemos cómo le explicará a sus votantes su silencio ante la no incorporación de la enmienda Stupak sobre el aborto con fondos federales, en la versión del Senado.

La Senadora Blanche Lincoln, Demócrata por Arkansas, decidió jugar a la ruleta rusa y cambió su voto favorable a cambio de 72 horas para estudiar la Ley y ya es vox populi en Washington que su escaño de Senadora ya se considera perdido para los Demócratas en el 2010. Obama le ha prometido hacer campaña por ella, pero los resultados en las elecciones para Gobernador en Nueva Jersey y Virginia, a pesar de su apoyo, la hacen dudar de su éxito. Su voto fue prácticamente un suicidio porque una encuesta de Zogby International entre los votantes que con más probabilidades saldrán a votar en Arkansas, muestra que el 64% se opone al ObamaCare y sólo el 29 lo apoya. Así, Dirty Harry no está muy seguro de que la Senadora Lincoln no se unirá al posible filibuster Republicano en la versión final de la Ley.

De manera que la Troika de Washington no la tiene todas consigo y por esa razón ha desplazado ahora su ofensiva sobre las dos Senadoras Republicanas por el Estado de Maine, Olimpia Snowe y Susan Collins. A pesar de que ambas votaron No el sábado, si se mantendrán firmes todavía es un misterio para sus colegas Republicanos, Snowe reconoció que todavía está en conversaciones con Obama acerca de su voto final por la legislación y hoy supimos que la Senadora Collins fue invitada a almorzar por el Secretario del Interior y ex Senador Demócrata por Colorado Ken Salazar, quien se sabe que junto al ex líder Demócrata en el Senado Tom Daschle y al vicepresidente Biden han sido encargados por Obama de limpiar de obstáculos el camino para la aprobación final del ObamaCare, en otras palabras son los emisarios de Obama para torcer brazos, sobornar, amenazar y chantajear para lograr los propósitos de dominación de Barack Hussein Obama.

Aprobar el ObamaCare es fundamental en los planes de toma absoluta del poder por parte del Presidente. Con la sexta parte de la economía en sus manos, podrá pasar ya a lo que lo convertirá verdaderamente en el Hombre Fuerte de Washington en el mejor estilo de Hugo Chávez, de ahí su presión por hacerlo antes de que termine el año, porque después le toca a lo que le dará la verdadera fuerza: La Cap and Trade Energy Law. Tanto el Proyecto de Waxman-Markey aprobado a principios de este año en la Cámara y la versión de la Senadora Demócrata Bárbara Boxer aprobada con sólo votos demócratas (todos los Republicanos votaron en contra) en el Comité del Ambiente y Obras Públicas del Senado hace unos días, contienen una obscura, sucia y peligrosa disposición burocrática que exige que el Presidente Obama actúe como lo hace el Hombre Fuerte de Venezuela Hugo Chávez (Desde la campaña advertíamos que todos los planes de Obama eran a 10 años o más cuando constitucionalmente el máximo de tiempo permitido para un Presidente es de 8).

El proyecto de Ley exige la declaración federal de una “emergencia climática” si los niveles mundiales de los llamados gases de efecto invernadero (greenhouse gas) alcanzan las 450 partes por millón. Y ¿adivinen qué? El Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico (Pacific Northwest National Lab) dice que es casi seguro que ese nivel se alcance en unos meses. El proyecto de Ley exige que en ese momento el Presidente “ordene a todas las agencias federales a que utilicen la autoridad legal existente para tomar las medidas apropiadas para subsanar las deficiencias” para lograr las reducciones necesarias en los gases de invernadero.

Cuando el Senador Republicano por el estado de Louisiana David Vitter, que a diferencia de su colega Mary Landrieu no es sobornable, preguntó a la administradora de la EPA qué se haría en una situación como esa, ella se negó a decirlo. Y se negó porque la realidad es que el Proyecto de Ley dotaría al Presidente de Poderes Especiales como la nacionalización de sectores completos de la industria, prohibir el uso del carbón, restringir la utilización privada de vehículos o cualesquiera otra cosa que exija la llamada “emergencia”.

Para cualquiera, menos para la extrema izquierda claro está, esta disposición está obviamente dirigida a la concentración de poder de una forma sin precedentes en la historia de esta nación. Y dotaría de poderes casi ilimitados a Barack Hussein Obama sobre la actividad económica privada y la libertad individual de los ciudadanos.

El verdadero Czar sería entonces coronado... ¿Por cuántos años se mantendría su dinastía? Sólo Dios lo sabe.

Nobama
Nueva York, 23 de noviembre de 2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Panel de la muerte y racionamiento decide cuáles mujeres viven y cuáles mueren o el Fascismo en el cuidado de la Salud

Una Fuerza de Tarea del Gobierno (esa predilección de los totalitarios por la jerga militar) acaba de pronunciarse en contra de las mamografías rutinarias en mujeres menores de 50 años, lo que evidentemente es la primera muestra de “racionamiento” en el cuidado de la salud y, por ende, de la decisión de vida o muerte en manos de burócratas desde Washington, en relación con la variedad de cáncer que tiene el # 2 en el número de mujeres que mata anualmente en los Estados Unidos y el # 1 entre las hispanas.

Lo que puede lograr una diferencia de seis meses y la presión de la Casa Blanca para pasar la Ley del ObamaCare. Hace sólo seis meses la US Preventive Services Task Force (Fuerza de Tarea para los Servicios de Prevención en los Estados Unidos), un panel que funciona dentro del Departamento de Servicios de Salud y Humanos del Gobierno, aunque la Casa Blanca dice que es independiente, y cuya misión es recomendar las “mejores prácticas” para la prevención, emitió una señal de alarma, acerca de un ligero descenso en las mamografías anuales entre las mujeres que estaban entre los 40 y los 50, y advertían a las mujeres en esas edades que podrían estar poniendo en riesgo sus vidas. Pero ahora ese mismo panel, dentro de la estructura burocrática gubernamental, ha decidido que la prueba deben practicársela las mujeres entre los 50 y los 69 años, porque según dicen “es más sólida la evidencia entre estas edades de que esas pruebas reducen la tasa de muerte por cáncer del seno”, según el panel los recursos empleados en las mujeres menores de 50 años no se justifican teniendo en cuenta que el nivel de “fatalidades” en esas edades es “extremadamente bajo” y porque además las “mamografías producen resultados positivos falsos en un 10% de los casos, lo que ocasiona ansiedad y hace que las mujeres se sometan a pruebas de seguimiento innecesarias”.

No importa que la American Cancer Society, el American College of Radiology y otros expertos estén en contra del cambio, basándose en la realidad de que los beneficios de las mamografías rutinarias han demostrado claramente que estas juegan un papel primordial en la reducción del número de mastectomías realizadas y de muertes a causa de uno de los cánceres más comunes. “Decenas de miles de vidas se han salvado por las pruebas de mamografía, y estos idiotas quieren eliminarlas”, dice el Profesor de Radiología de la Escuela de Medicina de Harvard, Daniel B. Kopans, quien además califica la medida como “una locura, y totalmente falta de ética”. Ni que el 3% de las mujeres en esas edades pagarán con su vida el que no se les detecte el mal a tiempo.

¿Qué ha cambiado en los últimos seis meses para que la ilustre Fuerza de Tarea haya modificado su punto de vista para lograr el 1% de reducción en las pruebas? Simplemente que si logran pasar el ObamaCare, el Gobierno tendría que pagar por muchos más exámenes si se mantiene la regla anterior. De ahí que lo que la administración Obama busca y para eso utiliza a su Fuerza de Tarea “independiente” es reducir los costos y no salvar vidas. Lo cual nada de raro tiene en la extrema izquierda que tan poco respeto tiene por la vida humana. Este repentino cambio de opinión en sólo seis meses demuestran que las prioridades de la administración no son las de salvar vidas, sino que racionando las prestaciones el CBO diga que el ObamaCare no aumenta el gasto y que la Ley se paga por sí misma.

Barack Hussein Obama decía cuando hablaba de su concepto de la Salud Pública que el incremento de la prevención rebajaría los costos. Pero de pronto vira la tortilla y reduce drásticamente la prevención. Todo esto sucede cuando todavía el ObamaCare no es Law of the Land, ¿qué no sucederá cuando lo sea?

¿Dónde estarán las feministas defensoras del ObamaCare que no se les oye opinar en este caso?

Seguramente atacando a Sarah Palin, mujer, conservadora, madre de familia y pro-vida; destruirla a ella es más importante que salvarle la vida a unas cuántas mujeres de origen hispano, cuya primera causa de muerte es precisamente el cáncer de mama.

Nobama
Nueva York, 18 de noviembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

Decir ¡No! al ObamaCare es decir ¡No! al Obamunismo


Una vez más, Barack Hussein Obama, habló ayer al Congreso y al pueblo norteamericano tratando de vendernos su ObamaCare, es su discurso # 29 sobre el tema. Él lo ha apostado todo a este plan y no puede entender por qué la mayoría de los norteamericanos siguen estando en contra y no se dejan convencer por las notas de su flauta hameliana.

El problema básico de Obama es que toda su agenda está impulsada por su ideología de extrema izquierda que está totalmente en las antípodas de las profundasd raíces capitalistas y democráticas en que se fundan los Estados Unidos. En lugar de proponer un país que sea autosuficiente, quiere establecer una nueva ola de dependencia, a través de la vieja fórmula marxista de quitarle a unos para darle a “otros”... convencido de que esos “otros” terminarán votando por él. Como habría dicho un querido amigo ya difunto: “Eso ya es gaveta 99”. En resumen, que la mayoría de los norteamericanos ya abrieron los ojos y se despojaron del letargo provocado por la suave tonada de la flauta y comienzan a ver cómo funciona la arrogancia y la ideología de Obama y continúan diciéndole: “¡No! El ya viejo mantra Obámico perdió la magia y como dice el maestro Chuck Krauthammer: “Obama, Mesiah No More”.

La mayoría comprende ya que lo que se discute aquí es la esencia misma de nuestro carácter como nación. Como se muestra en una nueva encuesta de la Associated Press, “la desaprobación del público a la forma en que el Presidente Barack Obama está manejando el tema de la atención médica saltó a un 52%” y la tendencia es que seguirá aumentando. En Nobama estamos seguros que él esta muy sorprendido con estas cifras. El ObamaCare es el mascarón de proa de su nave, su vía para pagar a sus secuaces de la extrema izquierda, construirse un respaldo de votantes entre esos “otros” a quienes repartirá lo que no es suyo y aumentar cada vez más el poder en manos del Gobierno, habría que decir de ¡su Gobierno!, que no es, precisamente, del pueblo y para el pueblo. Esta es la razón por la que cada vez más ciudadanos se oponen a sus planes. Si Obama no fuera tan soberbio, prepotente y arrogante, habría recibido el mensaje. Pero como pudimos ver anoche su actitud lejos de conciliadora fue agresiva y llena de la soberbia de los caudillos infalibles. “Sólo escucharé a quienes están de acuerdo con mi plan, con los demás no perderé mi tiempo en escucharlos”. Con lo que lanzó una velada amenaza de que apoyaría la llamada “opción nuclear” en el Senado.

Pero hay más cosas que Obama, encerrado en su burbuja napoleónica, se niega a ver. En esa misma encuesta de la AP que mencionamos, se muestra que Obama no sólo está perdiendo el apoyo de la mayoría de los norteamericanos en cuanto al ObamaCare. El nivel de desaprobación a su gestión en la economía llega ya al 52%, y un % similar desaprueba su política de impuestos, ya que para todos está claro que para aplicar el ObamaCare y sus planes de gastos sin control, el aumento de impuestos resulta ineludible. Además un contundente 56% desaprueba su manejo del déficit presupuestario, el que se ha disparado a causa de sus rescates financieros y la recesión que han ocasionado que los ingresos federales se hayan reducido de forma pasmosa.

Todo parece indicar que Obama piensa realmente que los norteamericanos son tan tontos que no son capaces de ver la enorme diferencia que existe entre lo que dice y lo que hace. Por ejemplo, anoche dijo:

“Bien, el tiempo de la discusión ha terminado. El tiempo de los juegos ya pasó. Ahora llegó la temporada para la acción. Ahora es cuando tenemos que unir las mejores ideas de ambos partidos y mostrarle al pueblo norteamericano que todavía podemos hacer aquello para lo que nos enviaron aquí. Ahora es el momento de sacar adelante la atención a la salud”.

¿Discusion y juegos? ¿Unir las mejores ideas de ambos partidos? ¡Qué cinismo! Obama presentó un plan de extrema izquierda y hasta amenazó con que los Demócratas lo llevarán a cabo ellos solos. Quien dice esto no parece ser alguien que esté interesado en obtener las mejores ideas de ambos partidos.

Pero además, Obama se refirió a dos asuntos sobre los que dijo que “la radio y la televisión por cable” estaban “propagando declaraciones falsas de aquellos cuya única agenda es acabar con la reforma a cualquier precio”.

“El mejor ejemplo es la especie de que... planeamos establecer paneles de burócratas con el poder de matar a los ciudadanos de la tercera edad. Esa acusación sería risible si no fuera tan cínica e irresponsable. Simple y llanamente, es una mentira. También hay aquellos que dicen que nuestro esfuerzo en la reforma proporcionará cobertura de salud a los inmigrantes ilegales. Eso también es falso. Las reformas que propongo no se aplicarán a aquellos que están aquí de forma ilegal”.

Ante todo, Obama debía leerse las versiones de la ley ya aprobadas en los diferentes comités de la Cámara y comprobará que los paneles están ahí, vivitos y coleando. Luego, quien miente descaradamente es él. Pero si esto no fuera suficiente para mostrar la desidia de este Tartufo, sólo habría que recordarle como su administración promueve la consejería para que los veteranos de nuestras fuerzas armadas terminen con su vida, que “tiren la toalla” como cínicamente enuncia el manual vigente al respecto. En segundo lugar, en el ObamaCare no existe ningún mecanismo legal que asegure que los impuestos de los norteamericanos no terminarán pagando por la atención a la salud de quienes están aquí ilegalmente.

Fue en este momento del discurso cuando el Representante por Carolina del Sur, Joe Wilson, no pudo contenerse y exclamó a voz en cuello: “¡Usted está mintiendo!” Más tarde el Representante Wilson se disculpó por la violación de las normas parlamentarias de respeto y civilidad. Pero no por llamar mentiroso a quien en realidad lo es.

En Nobama, para decirlo francamente, nos alegramos que el Representante Wilson le haya dicho en su cara lo que se merecía. Obama está lleno de mentiras, el mismo es toda una pirámide de mentiras, un ídolo hueco en el que habitan las ideas y el odio racista del Reverendo Wright, Bill Ayers, Van Jones, y todos sus compinches de la extrema izquierda. Anoche, el pueblo norteamericano pudo por fin ver al “Obama Mortal”, al “Mesiah No More”, cuya profética retórica ya no convence, porque, gracias a Dios, el pueblo norteamericano todavía conserva intactas en su ADN la libertad y la independencia en que se fundó esta nación.

Señor Presidente: Decir No a su ObamaCare es decir No a su Obamamunismo. ¿Captó ahora el mensaje?

Nobama
Nueva York, 10 de septiembre de 2009