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jueves, 28 de octubre de 2010

Barack Hussein Obama designa a
dos zorros para cuidar del rebaño

Seguramente todos recordarán que hace solo unos días, el analista politico progresista Juan Williams fue despedido de NPR (National Public Radio) porque en el programa The O’reilly Factor de la cadena Fox, expresó que sentía temor cuando tenía que viajar en avión y en su vuelo viajaban musulmanes que se identificaban primeramente como tales. Pues bien, ahora ese temor debe trasladarse a toda la población con sentido común, ya que Barack Hussein Obama ha designado a un par de lobos para que cuiden del rebaño.

El Imam Hussein Obama acaba de nombrar a dos devotos musulmanes en sendos puestos en nuestra seguridad nacional. Arif Alikhan, fiel seguidor de las enseñanzas del profeta fue designado como Subsecretario de Políticas de Desarrollo y Kareem Shora, otro devoto hijo de la Umah, nacido en Siria y nacionalizado norteamericano, como integrante del Consejo Asesor de Seguridad Nacional (HSAC). A ambos les tomó el juramento de defender nuestra Constitución la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional Janet Napolitano.

Conste que la identificación como musulmanes devotos parte de los mismos designados y de la Secretaria Napolitano, no es una información que Nobama descubriera indagando en los pasillos de Washington. Por otro lado, ¿alguien entre nuestros lectores recuerda si alguna vez algún nuevo funcionario nombrado para una posición gubernamental fuera identificado como un católico o cristiano devoto, o como judío o protestante devoto?

¿A qué se deberá esa aclaración, esa especificidad en la militancia religiosa de los designados?

¿Será acaso para dejar bien claro que los musulmanes son ante todo “fieles creyentes” y que su obligación primaria es seguir los dictados del Corán y después, sólo si no está en contradicción, cumplir y hacer cumplir la constitución que juran defender y proteger?

Ciertamente que este nombramiento pone de manifiesto que el Imam de Washington se comporta como un buen hijo de la Umah y que al nombrar a dos devotos musulmanes en posiciones críticas para nuestra seguridad nacional, está haciendo de nuestra patria “un lugar más seguro”, según la Secretaria Napolitano.

Pobre del colega que tenga que ganarse el pan de cada día en la Gran Prensa de Izquierda y se le ocurra preguntarse: Pero, ¿no eran acaso “devotos musulmanes” los que asesinaron a más de 3 mil “infieles” el 11 de septiembre de 2001? ¿No eran devotos musulmanes el asesino jihadi de Fort Hood o los terroristas de la bomba en el escroto y de Times Square en esta ciudad de Nueva York?

¡Chitón! ¡Eso no se dice! Eso es intolerancia e incorrección política, todo lo cual está prohibido en la era del Hope and Change.

Nobama
Nueva York, 28 de octubre de 2010

lunes, 20 de septiembre de 2010

OBAMA OMITE LA PALABRA “CREADOR”
AL CITAR LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA



El 15 de septiembre Barack Hussein Obama pronunció un discurso ante el Congressional Hispanic Caucus Institute y ya casi finalizando sus palabras decidió citar el que muchos consideran el más importante de nuestros documentos fundacionales: La Declaración de Independencia y lo hizo eliminando de su cita una palabra en la que quizás sea la más famosa oración de todo el documento y que se refiere a los “derechos”. Obama, no sabemos si por olvido o de manera intencional, omitió en su cita de que esos “derechos inalienables” le son dados a los seres humanos “por su Creador”. La famosa oración debe leerse: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Si observamos con detenimiento el vídeo que acompañamos, veremos que después de que Obama dice “creados iguales”, hay una larga pausa durante la cual frunce el ceño y parpadea varias veces y parece optar, por primera vez, por eliminar algo que estaba en el teleprompter. Su actitud parece ser de disgusto ante lo que dice realmente ese fragmento de la Declaración de Independencia.

Como ya sabemos que Barack Hussein Obama, otras veces ha criticado el alcance que le dieron a la Constitución quienes la redactaron y que su concepto de “Cambio” incluye el legado de nuestros Padres Fundadores, no estaríamos especulando si pensáramos que decidió omitir la palabra “Creador” con toda intención.

Nobama
Nueva York, 20 de septiembre de 2010

sábado, 11 de septiembre de 2010

11 de Septiembre de 2010: Más allá del duelo


Un año más; nueve exactamente, en el que los estadounidenses conmemoramos hoy en la Zona Cero en Nueva York, el Pentágono en Washington y en la apacible pradera de Shanksville, Pensilvania, el doloroso y lacerante aniversario del 11 de septiembre.

En aquella luminosa mañana de martes del año 2001, cerca de 3,000 vidas inocentes, se apagaron en un criminal atentado lanzado al grito de Allah Akhbar, que hoy nos parece que sucedió hace ya muchos años y que a la vez nos desgarra como si hubiese sido ayer mismo.

Hoy todos los norteamericanos y las personas decentes de todo el mundo expresaremos nuestro dolor por los caídos y la admiración que sentimos por aquellos que sin vacilar se lanzaron a la vorágine de llamas, humo y polvo para socorrer a quienes lo necesitaban aun a costa de sus propias vidas.

Pero sería un error imperdonable dejarnos llevar por el sentimentalismo por lo sucedido en aquella mañana de final de verano, como también sería un error imperdonable perder la perspectiva de lo que verdaderamente sucedió ese día y la naturaleza de ese crimen abominable perpetrado en nombre de un Dios y una religión de odio. Aquello fue un brutal asesinato masivo disfrazado de Guerra Santa, Jihad como ellos le llaman, tal y como está escrito en El Corán, el libro sagrado en el que se recoge nuestra condena a muerte por el cuchillo por el simple pecado de ser infieles, por el simple pecado de adorar a otro Dios diferente o quizás a ninguno, como razón aparente o visible, que detrás encierra los objetivos políticos que fueron entonces y siguen siendo, la antítesis misma de nuestra civilización occidental y de nuestras libertades y nuestra democracia a las que quieren destruir e imponer su ley medieval, la Sharia, la misma que, por ejemplo, condena a las mujeres a morir lapidadas por sentir la atracción del amor o de la carne por otro hombre que no sea su marido y que condena a ser colgados en la plaza pública a aquellos que se sientan inclinados hacia sus semejantes del mismo sexo, por sólo mencionar dos transgresiones a la Sharia que, curiosamente, son las más defendidas por los que en la izquierda también se proclaman rabiosos defensores del derecho de los musulmanes a construir una mezquita para que los seguidores de esa religión puedan exclamar Allah Akhbar a unos pocos pasos del mismo sitio en el que hace nueve años gritaron lo mismo para arrancarle la vida a casi 3 mil hermanos nuestros.

Hoy ese mismo hijo de la Umah que mediante la mentira y el engaño se adueño de la Casa Blanca, quiere volvernos a vender gato por liebre y establece paralelos inexistentes a la vez que quiere reducir la enorme tragedia de hace nueve años a una acción individual de un grupo reducido de malvados: “Siempre existirá el potencial para que un individuo o un pequeño grupo de individuos, maten a otras personas”, dijo ayer Barack Hussein Obama. Pero la tragedia del 11 de septiembre y la ideología fanática y criminal que la respalda es mucho más que eso. Por mucho que trate de desvirtuar la verdad y de confundirnos elogiando al ex Presidente Bush porque una vez dijo, que estábamos en guerra contra el terrorismo y no contra los musulmanes, lo cual es estrictamente cierto.

Nuestra guerra es, en efecto, contra los terroristas, lo que sucede es que los terroristas son musulmanes. Nuestra guerra es y será, a pesar de los Obamas, los Bloombergs y toda la izquierda demócrata, contra esa ideología de odio y muerte que sigue trabajando con dedicación desde Sudán, Somalia, Yemen, Irán, etc, etc, en búsqueda de la caída y posterior dominio de occidente y con ello de nuestra cultura humanista y civilizada.

En su cínica doblez Barack Hussein Obama señala que los Estados Unidos “no están en guerra contra el Islam” y eso es estrictamente cierto desde el 20 de enero de 2009, pero lo que sucede es que la mayoría del Islam está en guerra contra nosotros. Como dijo certera y valientemente el ex primer ministro británico, Tony Blair, “occidente está siendo atacado por una ideología y sus raíces son profundas, sus tentáculos son largos y la narrativa sobre el Islam se extiende mucho más allá de lo que pensamos”.

Es precisamente esa negativa a aceptar la verdadera naturaleza del enemigo por parte de la administración Obama la que la hace pasar por alto la nueva amenaza que enfrentamos en casa y que ya se muestra verdaderamente alarmante: los jihadistas islamistas de cosecha propia. Hoy surgen cada vez más dirigentes de esos grupos terroristas islámicos nacidos o criados aquí mismo como el clérigo radical Anwar al-Awlaki, quien se crió en Nuevo México, y el chicaguense David Headley, que ayudara a planear los ataques terroristas en Mumbai en 2008.

Antes de 2005 y los atentados del metro de Londres, muchos funcionarios del Reino Unido estaban convencidos de que eso “no puede suceder aquí” y señalaban la integración de los musulmanes en la sociedad británica como razón fundamental y ese mismo criterio es el que nos quiere vender Barack Hussein Obama, para justificar su cacareado acercamiento con el mundo islámico y su defensa, innecesaria por demás, del derecho de los musulmanes a practicar su religión y lograr así su fusión en el llamado “Melting Pot” norteamericano para protegernos de los ataques de los islamistas domésticos.

Pero como sabemos la realidad se nos ha ido mostrando de manera diferente desde el ataque islamista por un jihadi norteamericano en Fort Hood el año pasado, y que sucedió por la desidia y el miedo de los funcionarios militares que ignoraron los repetidos contactos del asesino Nidal Malik Hassan con Anwar al-Awlaki y sus frecuentes mensajes de correo electrónico acerca de las operaciones suicidas. Y sólo la providencia logró salvar a esta ciudad de Nueva York del frustrado atentado con coche bomba en Times Square, gracias a la ineptitud del asesino jihadista.

Hoy, sí, los norteamericanos recordamos y lloramos otra vez a los caídos ese día, asesinados de forma inmisericorde al grito de Allah Al Bahkr, pero a la vez la inmensa mayoría de nosotros está dispuesta a evitar que esa religión de odio erija un templo símbolo de la victoria del Islam sobre occidente a pocos pasos del sitio en que asesinaron a tantos inocentes.

Y eso nos lleva a otra conclusión: Necesitamos líderes verdaderos que estén dispuestos a dejar de fingir o mirar hacia el lado opuesto ante la amenaza que representa el jihadismo islámico disfrazado de “Islamismo Moderado” y tolerante que pretende erigir su monumento de recordación a los asesinos del 11 de septiembre a pocos pasos de donde lloramos hoy y lloraremos en el futuro a nuestros muertos, asesinados bajo el cuchillo, tal y como predica el Corán, libro sagrado de los musulmanes que según cuenta la leyenda le fue dictado por Allah al profeta analfabeto Mahoma.

Esa es una lección que nos deja el legado del 11 de septiembre y que debemos aprender muy bien.

Editores de Nobama
Nueva York, 11 de septiembre de 2010.

viernes, 7 de mayo de 2010

Terror y autocensura son de Medusa sus dos ojos





No se metan con Mahoma ni con Allah. Ese es el nuevo código no escrito en la mayoría de las firmas productoras y cadenas de televisión y en Hollywood, después de las amenazas de los extremistas islámicos contra los creadores de South Park y del fallido atentado terrorista cerca de Viacom, la compañía matriz del programa, en Times Square, Nueva York.

Según hemos podido conocer, algunos ejecutivos y guionistas están muy atemorizados por lo que llamaron “este clima tan súper cargado en el que no vale la pena poner en riesgo la seguridad de los empleados de una cadena dándole seguimiento a una historia que pueda ofender a los musulmanes”.

Y esa parece ser también la tendencia que se viene desarrollando desde hace algún timepo en otras esferas de la comunicación. En 2008, Random House canceló la publicación de The Jewel of Medina de Sherry Jones, por miedo a que pudiera provocar actos de violencia, y el año pasado, la Universidad de Yale, decidió eliminar todas las imágenes de Mahoma del libro de Jytte Klausen, The Cartoons that Shook the World, un libro dedicado a comentar la controversia provocada por la caricatura dinamarquesa que desató la violencia en todo el mundo musulmán.

El tema se ha convertido en uno tan sensible, que muchos en los medios incluso evitan hablar del tema aún cuando nadie está escuchando. Y en las redacciones de la Gran Prensa Norteamericana (léase la maquinaria propagandística del Régimen Obamista), hacer alguna broma o chiste sobre el Islamismo o los musulmanes se ha convertido en un Tabú inviolable. Pero curiosamente, con el resto de las religiones y en particular con la Cristiana no sucede lo mismo, la cosa es sólo con el Islam. Así, el pasado mes de marzo, The Cartoon Network, mostró una picante representación de Jesús, cuya voz era la del rapero encarcelado Lil' Wayne. Y la misma Comedy Central, hoy tan asustada que se autocensura, está en el proceso de creación de un animado de media hora bajo el título de JC, cuya trama se centra en el deseo de Cristo de escapar de la sombra de su “poderoso pero apático padre” y venirse a Nueva York a vivir una vida normal.

Si acudimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y buscamos en él la palabra terrorismo encontraremos lo siguiente:
Terrorismo:
1. m. Dominación por el terror.
2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

La Democracia depende directamente del principio de que todas las personas tienen el derecho a tener y expresar sus propias creencias y opiniones, y aquí en los Estados Unidos, nuestra Constitución consagra ese derecho a través de su 1ra Enmienda. Por ello renunciar al ejercicio de este derecho por miedo a recibir cualquier represalia, ya sea física o política, lejos de protegernos nos coloca en una situación de mayor peligro. El hecho de no levantarnos con firmeza en defensa de la libertad de expresión, lo que hace es darle más fuerza y poder a aquellos cuyo objetivo es atacarla, socavarla y finalmente abolirla para convertirnos en súbditos temerosos de aquellos que pretenden aterrorizarnos. El terrorismo de cualquier apellido que sea, islámico, fascista, anarquista, de estado, etc., etc., se alimenta del miedo, el cual siempre ha sido la materia prima sobre la que construyen su reino de poder los dictadores totalitarios, ya sean laicos o religiosos.

Aquí en Nobama, no permitimos que nos censuren y mucho menos nos autocensuramos por temor a que unos asesinos fanáticos se molesten porque les llamemos por su nombre como seguidores violentos de una religión contraria a todas las posibilidades de avance que tiene la raza humana bajo las libertades que ofrece la Democracia, cuando esta es verdadera.

En Nobama, no nos dejaremos confundir por la Corrección Política del Régimen Obamista, ni tampoco lograrán atemorizarnos, y seguiremos llamando a esos miserables por el nombre que merecen: Terroristas Islámicos, Islamofascistas, etc., etc., y a Mahoma, el profeta analfabeto que escribió el Corán según Allah se lo dictara, lo seguiremos identificando con esa religión de odio e intolerancia que ordena que todos los infieles debemos morir degollados bajo el filo de sus cuchillos.

Nobama
Nueva York, 7 de mayo de 2010

lunes, 3 de mayo de 2010

Nobama fue a Washington


En estos días pasados nuestros visitantes habrán notado la ausencia de nuevos posts en Nobama. Habrá hasta quienes se alegrarían anticipadamente y pensarían quizás que sus denuncias y esfuerzos por silenciarnos al fin habían logrado su objetivo. Como dice un querido amigo en broma: “cometieron un cafre error”. Aquí estamos y seguiremos estando.

Pero la mayoría de nuestros visitantes se merecen una explicación. Sucede que quienes trabajamos en Nobama, como es sabido, lo hacemos de manera voluntaria y en nuestros ratos libres y a veces, cómo sucedió últimamente, se produce lo que llamamos The Perfect Storm y no queda más remedio que dedicarse solamente a revisar en un BlackBerry si hay algún comentario de los lectores y publicarlo. Por razones de trabajo tuvimos que irnos a la capital por unos días.

Washington DC, además de ser la capital y sede de las Tres Ramas del Gobierno Federal, se ha ido convirtiendo en quizás la primera muestra de la comercialización de la figura de un Presidente en ejercicio: Barack Hussein Obama. Y a través de ella de una bien montada operación de Culto a la Personalidad del Gran Timonel en el mejor estilo Maoísta y del Castrismo-Guevarismo.

Los menos jóvenes seguramente recordarán que una mañana, al iniciarse la llamada Crisis de Octubre, también se inició la práctica masiva del Culto a la Personalidad en la figura de Fidel Castro. Aquel día, las principales ciudades y, claro está, La Habana, amanecieron inundadas de carteles casi de tamaño natural que mostraban al Dictador con equipo de campaña y fusil colgado, que desde la cima de una montaña miraba en lontananza y con una leyenda en rojo que decía Comandante en Jefe Ordene. Fue a partir de ese día que el modelo Estalinista y Maoísta de adoración del “Máximo Líder” se convertiría en la nueva Religión Revolucionaria, con su correspondiente panteón de Dioses Menores y Semidioses. Entonces se hizo una obligación patriótica y revolucionaria colocar en un lugar bien visible e iluminado de la sala de la casa de todo revolucionario fidelista, una fotografía de quien desde ese momento todos los medios de comunicación llamarían “Nuestro Comandante en Jefe”.

Luego y más reciente, el fenómeno se repetiría pero ya en alguien que no pertenecía al mundo de los vivos como fue el Ché, que Dios Viviente como sabemos sólo uno, que de pie sobre el Pico más alto de la nación convertido en su Olimpo, como Zeus, podía ser tronante o apacible, siempre en dependencia de su humor y, como algunas malas lenguas dicen, de si su eyaculación había sido precoz o había logrado provocar un orgasmo en la Leda de turno. Así la mítica fotografía de Korda reproduciendo la imagen de Ernesto Guevara, con su boina y la mirada perdida, llegó a repetirse en todo el mundo en millones de camisetas, afiches y hasta en tatuajes como el de Diego Armando Maradona.

En el mismo aeropuerto internacional de La Habana, junto a los rones y los tradicionales habanos, los últimos objetos que despiden al turista antes de abordar su avión son los cientos de afiches, postales y camisetas del “Guerrillero Heroico”, a la venta casi hasta la misma puerta de embarque, que reflejan al asesino convertido en místico santo revolucionario.

Y, como decíamos al inicio, en Washington, DC, hoy resulta difícil encontrar la reproducción de la imagen de cualquiera de los Padres Fundadores, pero no así la del Gran Timonel y su Consorte. Al igual que en La Habana, las fotos, camisetas y objetos que mostramos en esta pieza son quienes nos dan la bienvenida y nos despiden en el aeropuerto capitalino Dulles International y hay quienes ya comentan que algún día en el extremo opuesto al Lincoln Memorial se erigirá uno mayor destinado a honrar al Gran Timonel Barack Hussein Obama.

Nobama
Nueva York, 3 de mayo de 2010

lunes, 18 de agosto de 2008

Obama y McCain, en el confesionario

Un pastor protestante entrevista a los dos candidatos a la presidencia de EE UU ante una audiencia cristiana.

De “errores morales”, de pecado, de ricos y pobres, del matrimonio y del aborto. A todo tipo de preguntas trascendentes han tenido que responder los dos aspirantes a la presidencia de EE.UU., el demócrata Barak(sic) Obama y el conservador John McCain. Entrevistados uno tras otro por el Pastor Warren en una macroiglesia californiana, los candidatos han intentado no parecer antipático al electorado en el caso de Obama y afianzar su imagen conservadora frente a una comunidad que supone el 26% del electorado del país.
Así comienza un interesante artículo publicado en Periodista Digital de España sobre el reciente encuentro de los candidatos presidenciales para responder preguntas sobre la religión.