
Los israelíes están que trinan y a nadie debe sorprenderle que se pregunten por qué los norteamericanos que hoy pueblan lo que antaño fueron los territorios Iroqueses quieren asfixiar el crecimiento israelí. También dicen: “bueno, las guerras tienen consecuencias, pero según la lógica Obamista los agredidos debemos devolver todo el territorio que perdieron los agresores, aún a costa de nuestra propia seguridad y existencia”. Y podríamos agregar parodiando aquel versito humorístico: “Y siguiendo el parecer de esa lógica absoluta…”, los Estados Unidos, en aras de las relaciones de buena vecindad y para solucionar el grave problema de la inmigración ilegal, debían devolverle a México los territorios que ganaron en la Guerra de 1846 y que quedaron fijados en el llamado Tratado de Guadalupe Hidalgo, en el que México reconoció la independencia de Texas y vendió lo que es hoy California y Nuevo México por 15 millones de pesos.
Sí, ya sé y es así: Eso sería un soberano disparate. A quién podría ocurrírsele semejante dislate. Apliquemos el versito una vez más, esta vez a la situación existente en los asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén y llegaremos a la conclusión de que sería un soberano disparate y además suicida que los israelíes aceptaran asfixiarse para complacer los deseos de Al Masih.
Luego las guerras, al igual que las elecciones, tienen consecuencias y Barack Hussein Obama Al Masih, lo sabe muy bien, pero resulta que pretende erigirse en portavoz del mensaje enviado por el misericordioso Allah a todos los fieles a través de él como Sheik de la nación norteamericana, una de las de mayor influencia musulmana en el mundo, según nos contó en la Sura dirigida desde El Cairo a todos los musulmanes del mundo y parece que Israel no tiene vela en ese entierro, porque sería el suyo propio.
“El Islam ha formado parte siempre de la historia norteamericana”... Israel debe cesar de “asolar a las familias palestinas”, nos dijo el Sheik. Y recibió aplausos y aclamaciones del auditorio entre las que a algunos nos pareció escuchar: ¡Allahu Akbar! ¡Obama Rahbar!
Nobama,
Nueva York, 8 de junio de 2009
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