martes, 15 de septiembre de 2009

La nueva civilidad del Siglo XXI



Corren tiempos extraños en este Siglo XXI, cuando parecía que el mundo por fin se vería libre de asesinos totalitarios y simuladores. Nos encontramos que una nueva casta de amanuenses “intelectuales” y supuestos “disidentes progresistas” se encargan de reciclarlos y de ponerlos a “la moda” con la nueva civilidad del Siglo XXI, el virus maligno de la corrección política y del sofisma populista. Hoy cuando cantantes mediocres y otros no mediocres, algunos de ellos muy mal intencionados y otros poseedores de una sola neurona, se unen a la gran conspiración para legitimar a una de las dictadura totalitarias más antigua del mundo con un pretendido Concierto por la Paz, hay otros buenos cubanos como Jorge Pomar, el Abicú Liberal y la escritora Zoé Valdés que dedican su esfuerzo a denunciar la infamia y a los infames, muchas veces ocultos tras un ropaje disidente que en el fondo es realmente coincidente. Hoy queremos unirnos a las voces de esos dos buenos cubanos y recomendar a nuestros lectores que visiten los blogs del Abicú y Zoé, en este último encontrarán una valiente carta del Preso de Conciencia Normando Hernández, quien expresa directa y valientemente, con verdadera civilidad, lo que debía ser ese concierto para no ser el de la infamia. Pueden tener acceso a ambos materiales haciendo clic en los links o sobre las imágenes.

Nobama
Nueva York, 15 de septiembre de 2009-09-15

viernes, 11 de septiembre de 2009

11 de septiembre de 2001

Hace hoy 8 años, aquí en la ciudad de Nueva York, 19 musulmanes llenos de odio hacia los infieles, como su religión se los ordena, llevaron a cabo uno de los atentados terroristas más terribles en la larga cadena que adorna la historia de esa religión de odio y con toda justicia nuestra nación emprendió una guerra total contra el terrorismo. Pero hoy, esa voluntad de llevar esa lucha hasta sus últimas consecuencias, que entonces mostraron la mayoría de los norteamericanos atraviesa por una dura prueba.

Hoy, los actos de recordación a las víctimas inocentes de la maldad islámica y a los valientes bomberos y policías que dieron sus vidas ese día, nos harán revivir aquellos momentos de angustia y de rabia, mientras escuchamos los toques a silencio y la lectura de los nombres de los caídos. Esto sucederá, principalmente, en ese sitio que conocemos como Ground Zero y que gracias a la insensibilidad y la corrupción de políticos y magnates constructores encargados de los proyectos de reconstrucción, a ocho años de la tragedia, se ha convertido no en un monumento de recordación a las víctimas y a la voluntad de resistir y triunfar del pueblo norteamericano en esa guerra iniciada contra los asesinos islamofascistas, sino que ha devenido en monumento a la desidia del establishment político de Nueva York.

Pero una vez terminadas las ceremonias, volveremos a nuestras vidas cotidianas y los recuerdos del 11 de septiembre se irán borrando gradualmente de nuestra memoria inmediata, principalmente porque, Gracias a Dios y a quienes tuvieron bajo su responsabilidad durante los últimos 8 años nuestra seguridad, no se ha producido ningún nuevo ataque que los haga saltar a nuestra memoria presente, pero por desgracia esa sensación de seguridad recuperada y las malas intenciones de quienes creen que los culpables fuimos nosotros han hecho que algunos norteamericanos comiencen a preguntarse si realmente vale la pena librar esa guerra.

En Nobama pensamos que sí, más aún que resulta imperativo para nuestro futuro como nación libre y para todo el mundo habitado por quienes ellos llaman infieles, porque la amenaza no es menor hoy que en aquel día aciago hace 8 años, el día en que el Islam reveló de forma atroz su verdadera esencia asesina.

Hoy en Nobama rendimos homenaje a aquellos que cayeron víctimas del odio y la intolerancia y también a los hombres y mujeres que desde las más altas posiciones hasta los marines y soldados que se enfrentan al terror en Iraq y Afganistán, han estado durante estos 8 años en la primera línea de combate defendiendo nuestra democracia y nuestra libertad.

En este homenaje hemos querido incluir un extraordinario artículo de Ralph Peters, publicado hoy en el New York Post. Los que deseen leerlo en inglés hagan clic aquí o sobre la imagen.
Ralph Peters escribe columnas de Opinión en el New York Post desde 2002. Tambiés es el Analista principal de Estrategia de Fox News. Fue oficial del Ejército norteamericano hasta 1998 en que se retiró con el propósito de escribir y hablar libremente. Tiene experiencia en más de 70 países y es el autor de 24 libros, incluyendo novelas, memorias de viajes y sobre estrategia militar.

Nobama
Nueva York, 11 de septiembre de 2009

Una traición a nuestros muertos
Hemos olvidado las promesas que hicimos
Por RALPH PETERS

Hace hoy ocho años, nuestra patria fue atacada por musulmanes fanáticos, inspirados por la intolerancia de Arabia Saudita. Tres mil ciudadanos norteamericanos y residentes murieron.

Entonces prometimos que nosotros, el Pueblo, no olvidaríamos jamás. Pero después nos olvidamos.

No hemos aprendido nada.
En lugar de reprimir el islamismo extremista, lo hemos excusado.
En lugar de matar terroristas, los ponemos en libertad.
En lugar de dar caza sin descanso a los locos islamistas, buscamos la forma de calmarlos.
En lugar de reconocer que el islam radical es el problema, elegimos a un presidente que culpa a los Estados Unidos y cuya idea de libertad es el derecho de las mujeres a sufrir en silencio detrás de un velo y que cuenta entre sus mentores y amigos a aquellos que maldicen a nuestro país o que creen que nuestro propio gobierno montó la tragedia del 11 de septiembre de 2001.
En lugar de insistir en que la libertad no se afectará por las amenazas terroristas, censuramos trabajos que podrían ofender a los asesinos en masa. Los musulmanes radicales de todo el mundo se permiten decir pérfidas mentiras sobre nosotros, pero no nos atrevemos siquiera a publicar caricaturas en las que hacen burla de ellos.
En lugar de proteger a norteamericanos cumplidores de la ley, rechazamos establecer perfiles étnicos para evitar ofender a los terroristas. Así le confiscamos a una abuela su champú en el aeropuerto, porque el contenedor medio vacío podría contener 3.5 onzas de líquido.
En lugar de insistir en que el odio y el apartheid religioso islámico no tiene lugar en nuestro país, permitimos que los Sauditas continúen proveyendo fondos para mezquitas y madrassahs en las que se predica el odio a judíos y cristianos como algo esencial para el Islam.
En lugar de confrontar a los traficantes del odio sauditas, nuestro presidente le hace una reverencia y se inclina ante el Rey saudita.
En lugar de reconocer que el culto Wahhabi patrocinado por los sauditas es la raíz del problema, nuestro presidente culpa a Israel.
En lugar de preguntarse por que la civilización en el Medio Oriente ha fracasado tan miserablemente, nuestro presidente sugiere que los que hemos fracasado somos nosotros.
En lugar de tomar todas las medidas eficaces para obtener información de los terroristas, la actual administración amenaza a los agentes de la CIA con procesarlos judicialmente por habernos mantenidos seguros.
En lugar de con orgullo haber reconstruído de inmediato el sitio de las Torres Gemelas, nos hemos comprometido en la tarea sin esperanza e inútil tarea de reconstruir Afganistán. (Quizás debíamos haber construído una mezquita en Ground Zero, de seguro los sauditas la hubieran financiado).
En lugar de enfrentar resueltamente al fanaticismo islámico, hemos hecho de las negociaciones un culto; mientras que nuestros enemigos buscan tener armas nucleares; patrocinan el terrorismo; torturan; encarcelan; violan y asesinan a sus propios ciudadanos y se ríen de nosotros.
En lugar de insistir en que el Islam debe convertirse en una religión responsable, nuestros líderes en ambos partidos continúan balando como ovejas que “el Islam es una religión de paz”, ignorando la ausencia de Bautistas suicidas que se hagan explotar como bombas humanas.
En lugar de exigir que los nuevos inmigrantes se integren a nuestra sociedad y se rijan por sus valores públicos, en nombre de la tolerancia estimulamos y subsidiamos la intolerancia que odia a las mujeres y niega la libertad.
En lugar de perseguir a nuestros enemigos hasta el fin de la tierra, los ayudamos a que presenten demandas en contra nuestra.

Hemos deshonrado a nuestros muertos y blanqueado a nuestros enemigos. Una clara e impía alianza entre islamistas fanáticos en el exterior y la “elite” políticamente correcta en los Estados Unidos, ha reducido al 11 de septiembre a la categoría de no evento, en un día para que los políticos puedan pavonearse de lo poco que han hecho.

Hemos olvidado el choque y la furia patriótica que sintieron los norteamericanos en aquella brillante mañana de septiembre hace ocho años. Hemos olvidado nuestra identificación con los compatriotas que se lanzaban desde lo alto de los rascacielos condenados. Hemos olvidado el coraje de los pasajeros de la aeronave que no se rindieron ante el terror.

Hemos olvidado a los hombres y mujeres que murieron quemados o asfixiados en el Pentágono. Hemos olvidado nuestras promesas, nuestros votos, nuestros compromisos.

Hemos olvidado lo que debemos a nuestros muertos y lo que debemos a nuestros hijos. Hemos olvidado hasta quiénes fueron los que nos atacaron.

Hemos traicionado la memoria de nuestros muertos. Y al hacerlo, nos hemos traicionados nosotros mismos y a nuestro país. Nuestras tropas continúan combatiendo, cuando se lo permiten, pero nuestros políticos se han rendido.

¿Permitiremos que los terroristas sean los ganadores?

(Traducción y revisión de Diego Rodriguez-Arche y Aaron Mayer)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Decir ¡No! al ObamaCare es decir ¡No! al Obamunismo


Una vez más, Barack Hussein Obama, habló ayer al Congreso y al pueblo norteamericano tratando de vendernos su ObamaCare, es su discurso # 29 sobre el tema. Él lo ha apostado todo a este plan y no puede entender por qué la mayoría de los norteamericanos siguen estando en contra y no se dejan convencer por las notas de su flauta hameliana.

El problema básico de Obama es que toda su agenda está impulsada por su ideología de extrema izquierda que está totalmente en las antípodas de las profundasd raíces capitalistas y democráticas en que se fundan los Estados Unidos. En lugar de proponer un país que sea autosuficiente, quiere establecer una nueva ola de dependencia, a través de la vieja fórmula marxista de quitarle a unos para darle a “otros”... convencido de que esos “otros” terminarán votando por él. Como habría dicho un querido amigo ya difunto: “Eso ya es gaveta 99”. En resumen, que la mayoría de los norteamericanos ya abrieron los ojos y se despojaron del letargo provocado por la suave tonada de la flauta y comienzan a ver cómo funciona la arrogancia y la ideología de Obama y continúan diciéndole: “¡No! El ya viejo mantra Obámico perdió la magia y como dice el maestro Chuck Krauthammer: “Obama, Mesiah No More”.

La mayoría comprende ya que lo que se discute aquí es la esencia misma de nuestro carácter como nación. Como se muestra en una nueva encuesta de la Associated Press, “la desaprobación del público a la forma en que el Presidente Barack Obama está manejando el tema de la atención médica saltó a un 52%” y la tendencia es que seguirá aumentando. En Nobama estamos seguros que él esta muy sorprendido con estas cifras. El ObamaCare es el mascarón de proa de su nave, su vía para pagar a sus secuaces de la extrema izquierda, construirse un respaldo de votantes entre esos “otros” a quienes repartirá lo que no es suyo y aumentar cada vez más el poder en manos del Gobierno, habría que decir de ¡su Gobierno!, que no es, precisamente, del pueblo y para el pueblo. Esta es la razón por la que cada vez más ciudadanos se oponen a sus planes. Si Obama no fuera tan soberbio, prepotente y arrogante, habría recibido el mensaje. Pero como pudimos ver anoche su actitud lejos de conciliadora fue agresiva y llena de la soberbia de los caudillos infalibles. “Sólo escucharé a quienes están de acuerdo con mi plan, con los demás no perderé mi tiempo en escucharlos”. Con lo que lanzó una velada amenaza de que apoyaría la llamada “opción nuclear” en el Senado.

Pero hay más cosas que Obama, encerrado en su burbuja napoleónica, se niega a ver. En esa misma encuesta de la AP que mencionamos, se muestra que Obama no sólo está perdiendo el apoyo de la mayoría de los norteamericanos en cuanto al ObamaCare. El nivel de desaprobación a su gestión en la economía llega ya al 52%, y un % similar desaprueba su política de impuestos, ya que para todos está claro que para aplicar el ObamaCare y sus planes de gastos sin control, el aumento de impuestos resulta ineludible. Además un contundente 56% desaprueba su manejo del déficit presupuestario, el que se ha disparado a causa de sus rescates financieros y la recesión que han ocasionado que los ingresos federales se hayan reducido de forma pasmosa.

Todo parece indicar que Obama piensa realmente que los norteamericanos son tan tontos que no son capaces de ver la enorme diferencia que existe entre lo que dice y lo que hace. Por ejemplo, anoche dijo:

“Bien, el tiempo de la discusión ha terminado. El tiempo de los juegos ya pasó. Ahora llegó la temporada para la acción. Ahora es cuando tenemos que unir las mejores ideas de ambos partidos y mostrarle al pueblo norteamericano que todavía podemos hacer aquello para lo que nos enviaron aquí. Ahora es el momento de sacar adelante la atención a la salud”.

¿Discusion y juegos? ¿Unir las mejores ideas de ambos partidos? ¡Qué cinismo! Obama presentó un plan de extrema izquierda y hasta amenazó con que los Demócratas lo llevarán a cabo ellos solos. Quien dice esto no parece ser alguien que esté interesado en obtener las mejores ideas de ambos partidos.

Pero además, Obama se refirió a dos asuntos sobre los que dijo que “la radio y la televisión por cable” estaban “propagando declaraciones falsas de aquellos cuya única agenda es acabar con la reforma a cualquier precio”.

“El mejor ejemplo es la especie de que... planeamos establecer paneles de burócratas con el poder de matar a los ciudadanos de la tercera edad. Esa acusación sería risible si no fuera tan cínica e irresponsable. Simple y llanamente, es una mentira. También hay aquellos que dicen que nuestro esfuerzo en la reforma proporcionará cobertura de salud a los inmigrantes ilegales. Eso también es falso. Las reformas que propongo no se aplicarán a aquellos que están aquí de forma ilegal”.

Ante todo, Obama debía leerse las versiones de la ley ya aprobadas en los diferentes comités de la Cámara y comprobará que los paneles están ahí, vivitos y coleando. Luego, quien miente descaradamente es él. Pero si esto no fuera suficiente para mostrar la desidia de este Tartufo, sólo habría que recordarle como su administración promueve la consejería para que los veteranos de nuestras fuerzas armadas terminen con su vida, que “tiren la toalla” como cínicamente enuncia el manual vigente al respecto. En segundo lugar, en el ObamaCare no existe ningún mecanismo legal que asegure que los impuestos de los norteamericanos no terminarán pagando por la atención a la salud de quienes están aquí ilegalmente.

Fue en este momento del discurso cuando el Representante por Carolina del Sur, Joe Wilson, no pudo contenerse y exclamó a voz en cuello: “¡Usted está mintiendo!” Más tarde el Representante Wilson se disculpó por la violación de las normas parlamentarias de respeto y civilidad. Pero no por llamar mentiroso a quien en realidad lo es.

En Nobama, para decirlo francamente, nos alegramos que el Representante Wilson le haya dicho en su cara lo que se merecía. Obama está lleno de mentiras, el mismo es toda una pirámide de mentiras, un ídolo hueco en el que habitan las ideas y el odio racista del Reverendo Wright, Bill Ayers, Van Jones, y todos sus compinches de la extrema izquierda. Anoche, el pueblo norteamericano pudo por fin ver al “Obama Mortal”, al “Mesiah No More”, cuya profética retórica ya no convence, porque, gracias a Dios, el pueblo norteamericano todavía conserva intactas en su ADN la libertad y la independencia en que se fundó esta nación.

Señor Presidente: Decir No a su ObamaCare es decir No a su Obamamunismo. ¿Captó ahora el mensaje?

Nobama
Nueva York, 10 de septiembre de 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Borrón y cuenta nueva, Señor Presidente. Esta vez no logrará vendernos gato por liebre


Como ya hemos dicho, las últimas encuestas muestran una significativa oposición a las actuales propuestas contenidas en el llamado ObamaCare, tanto las que ya se han aprobado en la Cámara como las que se discuten en el Senado. ¿No debían el Congreso y el Presidente escuchar al pueblo norteamericano y desechar esas propuestas y comenzar todo de nuevo?

Barack Hussein Obama pronunciará esta noche un discurso ante una sesión conjunta del Congreso para tratar de vender su Reforma de la Atención a la Salud y a pesar de lo que muestran las encuestas como la opinión de la mayoría, según hemos podido conocer de fuentes de toda confianza, el Presidente volverá a presionar por el establecimiento de una Opción Gubernamental en la propuesta de Ley para la reformulación completa del sistema de salud en los Estados Unidos, que es el punto más álgido y conflictivo del debate sobre el tema y que mantiene dividido desde hace meses a legisladores y votantes. Según esas mismas fuentes, esta vez Obama hablará en detalle de qué es lo que él desea que contenga la reformulación del sistema de salud y como hasta ahora, utilizará la expresión retórica de que está abierto a ideas mejores propuestas por los legisladores, en caso de que estos tengan alguna. Obama sabe que existen otras ideas que pueden considerarse y que recibirían un apoyo bipartidista y de los llamados Blue Dogs (Demócratas conservadores), pero al final cuando se las presentan termina diciendo que las descarta porque él ganó las elecciones.

En el fondo, Barack Hussein Obama, no desea escuchar ninguna alternativa al ObamaCare, porque este representa una importante pieza en la Santísima Trinidad que le permitirá ejecutar su Plan de toma de poder absoluto y cambiar para siempre a esta Gran Nación. En Nobama somos de la opinión de que este es un momento crucial y definitorio en nuestras vidas y para nuestras libertades. Si Obama logra amedrentar al Congreso y convertirlo en una marioneta que responda a sus indicaciones, el camino hacia el abismo del Socialismo y el totalitarismo quedará prácticamente abierto y sólo nos quedará la posibilidad de librar la batalla final con nuestros votos en noviembre de 2010. Ese será sin dudas nuestro Álamo.

En ese sentido y como anunciamos, hoy presentamos un extraordinario, lúcido y esclarecedor artículo de la ex Gobernadora de Alaska Sarah Palin, publicado hoy en The Wall Street Journal, al que pueden tener acceso aquí o haciendo clic sobre la imagen si desean leerlo en inglés.

Nobama
Nueva York, 9 de septiembre de 2009

Obama y la burocratización del cuidado de la salud
Las propuestas del presidente darán poderes de racionamiento y de vida o muerte a funcionarios no electos.
Por Sarah Palin
En un artículo que escribió el mes pasado para el New York Times, el Presidente Barack Obama pidió a los norteamericanos que “conversaran uno con el otro y no uno sobre el otro” en la medida que avanzaba nuestro debate sobre la atención a la salud.

Yo no podría estar más de acuerdo con él. Discutamos los argumentos de la otra parte y dejemos que sean los norteamericanos quienes decidan por sí mismos si las propuestas Demócratas deben convertirse en la ley que gobierne la atención a la salud.

Hace alrededor de 45 años, Ronald Reagan dijo que “a nadie en este país se le debía negar la atención médica porque no tuviera suficiente dinero para pagarla”. Cada uno de nosotros sabemos que tenemos la obligación de cuidar del anciano, del joven y del enfermo. Somos más fuertes cuando nos ponemos del lado de los más débiles entre nosotros.

También sabemos que nuestro actual sistema de atención a la salud con frecuencia resulta abrumador para las personas y los negocios, particularmente para los pequeños negocios, con gastos insostenibles. Y sabemos que si permitimos que continúe el gasto en la atención a la salud del gobierno a los niveles actuales, ello serviría sólo para aumentar nuestro déficit ya más amplio que nunca.

¿Cómo podemos asegurar que quienes necesitan atención médica la reciban a la vez que reducimos los costos en la atención a la salud? Todas las respuestas ofrecidas por los Demócratas en Washington descansan en un sólo principio: que el aumento de la participación gubernamental puede resolver el problema. Yo estoy fundamentalmente en desacuerdo con ese principio.

El sentido común nos dice que los intentos del gobierno por resolver grandes problemas, con más frecuencia lo que hace es crear otros nuevos problemas. El sentido común también nos dice que un plan desde arriba que sirva a todos, no mejorará el funcionamiento de un sistema de atención a la salud para toda la nación que comprende la sexta parte de toda nuestra economía. Y el sentido común nos indica que debemos ser escépticos cuando el Presidente Obama nos promete que las propuestas de los Demócratas “proporcionarán más estabilidad y seguridad a cada norteamericano”.

Con todo respeto, los norteamericanos estamos acostumbrados a este tipo de promesa abarcadora desde Washington. Y sabemos por nuestra vasta experiencia que esa es una promesa que Washington no puede cumplir.

Entremos en las especificidades. En su artículo de opinión, el presidente argumenta que las propuestas de los Demócratas “finalmente lograrán poner control a los disparados costos de la atención a la salud”, a través de “eliminar (. . .) el desperdicio y la ineficiencia en los programas federales de atención a la salud como Medicare y Medicaid y en subsidios sin garantías a las compañías de seguros...”

Ante todo debemos preguntarnos primero si podemos creer en ese gobierno que nos proporcionó ese “desperdicio e ineficiencia” y esos “subsidios sin garantías” cuando nos dice que esta vez si hará las cosas bien. La Oficina Congresional del Presupuesto (CBO), que no es partidista, tiene otra opinión. Su director, Douglas Elmendorf, dijo en julio al Comité de Presupuesto del Senado que “en el proyecto de ley reportado no vemos el tipo de cambios fundamentales que serán necesarios para reducir la trayectoria de los gastos federales de salud en una cantidad significativa”.

Ahora, mirando en una sola dirección, el Sr. Obama quiere eliminar ineficiencia y desperdicio: Él ha pedido al Congreso la creación de un Consejo Asesor Independiente para Medicare (Independent Medicare Advisory Council), un grupo de expertos no electos que en gran medida no tendrán que rendir cuentas, encargado con la contención de los costos de Medicare. En una entrevista con el New York Times en abril, el Presidente sugirió que ese grupo, funcionando fuera de los “canales políticos normales”, deberá guiar las decisiones en relación con esos “que aumentan enormemente los costos (. . .) los enfermos crónicos y aquellos que están llegando la final de sus vidas (. . .)”.

Con ese tipo de declaraciones, no en balde muchos de los enfermos y ancianos están preocupados con que las propuestas Demócratas conducirán finalmente al racionamiento de su atención médica a través de... me atreveré a decirlo... ¿paneles de la muerte? Voces dentro del establishment rechazan esa frase, pero para muchos norteamericanos resulta algo muy cierto. Funcionar a través de los “canales políticos normales”, les permitió ser escuchados y como resultado, todo parece indicar que el Congreso rechazará una propuesta mal dirigida que autoriza la consejería para terminar la vida, en este contexto de reducción de costos. Pero el hecho cierto es que todavía las propuestas de los Demócratas, darán poder a burócratas no electos que tomarán decisiones de vida o muerte en asuntos de atención a la salud. Ese tipo de abusiva extralimitación gubernamental es lo que hemos llegado a esperar de esta administración.

Hablando de extralimitación gubernamental, ¿cómo influyen las propuestas de los Demócratas en el déficit? La CBO calcula que la actual propuesta de la Cámara no sólo no reducirá el déficit, sino que en realidad lo aumentará en $239 mil millones (billones) en un período de 10 años. Sólo en Washington un plan que añade cientos de miles de millones al déficit puede ser aclamado como una medida de reducción de costos.

Los efectos en la economía no se limitarán a números abstractos del déficit; esas cifras alcanzarán los bolsillos del norteamericano común. Porque al expandir la cobertura médica sin reducir las tasas de inflación en la atención médica, las propuestas Demócratas tendrán como resultado que los norteamericanos vean reducidas las cifras en sus cheques de pago. Un nuevo estudio de Watson Wyatt Worldwide, realizado por Steven Nyce y Syl Schieber, concluye que si el gobierno expande la cobertura médica mientras continúa aumentando la inflación en la atención a la salud “los costos más elevados conducirían a que los salarios disponibles se redujeran en casi todo el espectro salarial, aunque la reducción sería más profunda para los trabajadores con salarios más bajos”. Salarios más bajos es lo último que los norteamericanos necesitan en estos tiempos de dificultades económicas.

Por último, el Presidente Obama argumenta en su artículo de opinión, que las propuestas de los Demócratas “proporcionará a todos los norteamericanos algunas protecciones básicas al consumidor, las que finalmente exigirán responsabilidades a las compañías de seguros”. Por supuesto que la protección al consumidor parece una buena idea. Y es cierto que las compañías de seguros pueden ser instituciones irresponsables y que no den respuestas, muy parecidas al Gobierno Federal. Esta similitud hace que este cambio de enfoque, parezca sólo un intento de desviar la atención de los detalles contenidos en las propuestas Demócratas; propuestas que incrementarán nuestro déficit, reducirán nuestros sueldos y aumentarán el poder de tecnócratas gubernamentales que no nos rinden cuenta.

En lugar de “soluciones” impulsadas por las encuestas, hablemos de una reforma real de la atención a la salud: orientada al libre mercado, enfocada en el paciente e impulsadas por los resultados. Como han argumentado Michael Cannon y otros en el Cato Institute, dichas políticas incluyen proporcionarle a todas las personas los mismos beneficios en los impuestos que reciben aquellos que reciben cobertura proporcionada por su empleadores; darle a los recipientes de Medicare vales que les permitan comprar su propia cobertura; reformar las leyes de responsabilidad civil, lo que potencialmente ahorraría miles de millones cada año en gastos innecesarios; y cambiar las costosas regulaciones estatales para permitir que las personas puedan comprar seguros más allá de las fronteras de su estado. En lugar de otro plan gubernamental implantado desde arriba, dejen que los norteamericanos tomen control de su propia atención médica.

Los Demócratas nunca han considerado en serio estas ideas, en lugar de hacerlo se apresuran para implantar sus propias controversiales propuestas. Después de todo, ellos no necesitan a los Republicanos para aprobarlas: los Demócratas controlan la Cámara, el Senado y la Presidencia. Pero de aprobarse, las propuestas Demócratas alterarán de forma extraordinaria un gran sector de nuestra economía. Ellas no mejorarán nuestra atención médica. Ellas no nos ahorrarán dinero. E, independientemente de lo que dice el Presidente, no “proporcionarán más estabilidad y seguridad a cada norteamericano”.

Con frecuencia escuchamos ese tipo de promesas exageradas desde Washington. Con los primeros principios en mente y con los hechos en la mano, díganle que esta vez no conseguirá engañarnos.

La Señora Palin, fue la compañera de fórmula del Senador John McCain en las elecciones presidenciales de 2008 y fue Gobernadora de Alaska de diciembre de 2006 hasta julio de 2009.

(Traducción y revisión de Diego Rodriguez-Arche y Aaron Mayer)

martes, 8 de septiembre de 2009

Un complicado final de verano para Barack Hussein Obama y pronósticos de tormenta en el Congreso


Barack Hussein Obama, no ha tenido un buen fin de semana festivo del día del trabajo. Dos escándalos que han estremecido a su administración y un futuro nada promisorio para el ObamaCare, el punto de su agenda política que todo parece indicar definirá si su administración es exitosa o un fracaso.

En la semana previa al fin de semana festivo, estallaron los escándalos del Plan de lección previsto para el discurso del Presidente a los estudiantes de Primaria y Secundaria y el de la obligada renuncia del llamado Czar de los empleos verdes.

Como sabemos, la reacción de una gran mayoría de los padres obligó a la administración a cambiar totalmente el sentido político que tendría el evento y que el discurso se publicara en Internet con anticipación para que los padres pudieran evaluarlo y decidir si sus hijos debían o no ver el mensaje presidencial y participar en las actividades posteriores. Lo cierto es que la polémica desatada alrededor del evento mostró hasta qué punto existe una gran desconfianza en el pueblo norteamericano hacia los planes de socialización y Cambio radical de la sociedad norteamericana que Obama quiere implantar en nuestra nación. Ha sido tanta la reacción adversa de la mayoría de los padres, que muchos de ellos, a pesar de la publicación anticipada y los cambios al famoso Plan lección, todavía muestran una enorme desconfianza y no quieren que sus hijos estén envueltos en la actividad. Por lo que algo que podría haber sido un tanto a favor de la administración si se hubiese limitado a lo que finalmente será, ha dejado, cuando menos, una sensación de desconfianza en cuanto a las intenciones del Gobierno Federal al inmiscuirse cada vez más en la educación, que siempre ha sido un asunto puramente local.

El otro sonado escándalo de fin de verano, la obligada renuncia del llamado Czar para los “empleos verdes” de la administración Obama, Van Jones, puede convertirse en un importante punto de retroceso en los planes de ingeniería social de la administración Obama, porque a partir de este los votantes puede que comiencen a ver con más claridad la agenda oculta detrás de la retórica Obámica de “Cambio en el que podemos creer” y la enorme toma de poder que se propone en nombre de los llamados “empleos verdes” y lo que es peor aún, el establecimiento de un Gobierno Paralelo, los llamados Czares, sin control por parte del Poder Legislativo como establece nuestra Constitución.

A pesar de que su desarrollo prácticamente ocupó gran parte de la semana pasada, el “VanJonesGate” como le bautizó nuestro colega Aaron Mayer casi no recibibió la atención de la llamada Gran Prensa Norteamericana, ditto, The New York Times, The Washington Post, CBS, etc., etc. Los norteamericanos que descansan en estos medios para mantenerse informados puede que se hayan enterado del escándalo en el mismo momento del anuncio de la renuncia de Van Jones el pasado domingo. Nada extraño, claro está. Los norteamericanos comienzan ya a preguntarse ¿para qué necesita el Presidente más de 30 de esos llamados Czares que no han pasado ningún proceso de investigación previa, ni de audiencias ante el Senado? El caso de Van Jones demuestra que estos individuos encargados de ejecutar la agenda de la Casa Blanca no representan, digamos, a la mayoría de los ciudadanos norteamericanos que según las encuestas se proclaman mayoritariamente conservadores o de centroderecha, sino que son en su mayoría representantes de la extrema izquierda radical como en el caso de Van Jones, un autoproclamado marxista y anarquista, famoso por sus puntos de vista extremistas y que firmó la petición hecha circular por la extrema izquierda en la que se sugería que los ataques terroristas del 11 de septiembre fue un trabajo interno de la administración Bush, para lanzar la Guerra contra Iraq y Afganistan. Ahora resulta que, como le sucedió con el Reverendo Wright a quien durante 20 años no le escuchó sus sermones antinorteamericanos y racistas, Obama no sabía estos detalles acerca de Van Jones. Pero de este Gobierno Paralelo sin la revisión y el control que establece la Constitución nos ocuparemos en detalle muy pronto en artículos futuros.

En cuanto al ObamaCare las encuestas más recientes muestran que la mayoría de los Norteamericanos siguen oponiéndose al que se ha convertido en el Cambio emblemático de la administración Obama. Según la encuesta publicada hoy por Gallup, sólo el 37% apoya al ObamaCare y el 39% de los votantes encuestados quieren que sus Congresistas voten en contra de la Ley. Y lo que resulta peor todavía, la encuesta muestra que el tema será uno de los más fuertes políticamente en las elecciones Congresionales de 2010, ya que el 64% de los votantes dicen que la posición de sus Representantes en este asunto será determinante para ellos a la hora de votar. Y aunque las opiniones están divididas de forma casi pareja entre Demócratas y Republicanos, la mayoría de los votantes independientes se inclinan hacia el rechazo del ObamaCare, lo que hace que la cifra de quienes se oponen supere a la de quienes están a favor.

Según se desprende del discurso pronunciado ayer en Ohio por Obama, todo parece indicar que el Presidente piensa apostarlo todo al que pronunciará mañana ante el pleno del Congreso. En el discurso de ayer ante la AFL-CIO, utilizó la retórica de barricada que le resultó eficaz durante la campaña presidencial. El discurso fue cualquier cosa menos conciliatorio. Desoyendo el clamor del pueblo Norteamericano en los Town Hall Meetings, el tono de ayer fue agresivo y soberbio. Mientras la mayoría de la nación exige arrancar de cero en la Reforma de Salud y analizar las diferentes propuestas existentes. Obama lanzó una vez más su lema de campaña: “Es tiempo de actuar”.

Mañana veremos a un Napoleónico Barack Hussein Obama, imperial y soberbio, que exigirá a la mayoría de su Partido en ambas cámaras, la rendición incondicional del Poder Legislativo, algo muy parecido a lo que vemos hoy suceder en la Venezuela de Chávez. Pero por suerte para nosotros, todavía nuestros votos cuentan y los legisladores saben bien que en noviembre de 2010, los ciudadanos los podemos dejar cesantes con nuestro voto.

Nobama
Nueva York, 8 de septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

All The President’s Children
(Todos los niños del Presidente)


“Prometo cumplir mi deber con amor y
fidelidad al Führer y a nuestra bandera”.

Juramento de las juventudes hitlerianas.

Si hasta hoy alguien tenía todavía alguna duda sobre los planes de toma de poder absoluto y de Cambio de sistema de Barack Hussein Obama, debería replantearse esas dudas a la luz de lo que se estaba cocinando en la esfera educacional de los Estados Unidos, en correspondencia con el discurso a los escolares norteamericanos que pronunciará el presidente el próximo 8 de septiembre.

Hasta ayer en que el Periódico de Washington Times reveló el plan y después otros medios como Fox News se ocuparon del asunto, la administración Obama tenía un proyecto de plan lección para las escuelas norteamericanas en el que se le indicaba a los estudiantes que se escribieran cartas a sí mismos acerca de lo que podrían hacer para ayudar al Presidente Obama a llevar a cabo su agenda política para la nación. El plan, antes de ser modificado mostraba claramente su intención de adoctrinar a los niños en las políticas de Cambio del Presidente.

No cabe duda que con ese enfoque, Barack Hussein Obama, utilizaba el manual fascista y comunista de adoctrinamiento. Mussolini, igual que el resto de los dictadores totalitarios como Hitler, Stalin, Fidel Castro, etc. etc., mostraban un marcado interés en los niños y en su educación a través del Sistema Educacional del Estado, ¿por qué? Porque los niños eran los Fascistas, Nazistas o Comunistas del futuro, de ahí que el Estado, del color que fuera, pusiera un énfasis acentuado en la educación.

La carta que la Secretaria de Educación Arne Duncan enviara a todos los directores de escuelas públicas en la que decía, entre otras cosas, que “esta es la primera vez que un Presidente norteamericano le habla directamente a los escolares del país, acerca de esforzarse en lograr el éxito en el aprendizaje”, resulta tan sospechosa porque su propósito iba mucho más lejos que simplemente elevar la moral y el entusiasmo entre los muchachos. A la carta la acompañaban guías con indicaciones sobre la forma en que los maestros debían conducir el magno evento. En esas guías se establecía que a los estudiantes de las escuelas elementales se les indicara “escuchar el discurso” y “meditar acerca de los siguientes aspectos”:

“¿Qué trata de decirme el Presidente?
¿Qué me está pidiendo el Presidente que haga?
¿Sobre qué nuevas ideas y acciones me pide el Presidente que piense?
Los estudiantes deben anotar partes importantes del discurso en las que el Presidente les pida que hagan algo. Los estudiantes deben pensar acerca de: ¿Qué tarea específica me pide que haga? ¿Le está pidiendo algo a cualesquiera otra persona? ¿Maestros? ¿Directores? ¿Padres? ¿El Pueblo Norteamericano?
Después del discurso, los maestros deben preguntarle a los alumnos:
¿Qué piensan que es lo que el Presidente desea que hagamos?
¿El discurso les hizo desear hacer algo en específico?
¿Seremos capaces de hacer lo que el Presidente Obama espera que hagamos?”

Pero las orientaciones no terminaban ahí. Por ejemplo, a los alumnos hasta 6to grado, se les pediría que se “escriban cartas a sí mismos acerca de lo que pueden hacer para ayudar al Presidente. Estas cartas se recogerían y serían retomadas por los maestros en una fecha apropiada futura, de manera que a los estudiantes se les exigieran responsabilidades por sus metas”.

A los maestros también se les orientaba que le hablaran a sus alumnos acerca de “establecer una base de conocimientos de antecedentes sobre el Presidente de los Estados Unidos, a través de la lectura de libros sobre los presidentes y Barack Obama”.

Mussolini y Hitler querían una nación de guerreros y por ello toda la filosofía educacional se dirigía a que los niños crecieran con el deseo de convertirse en fieros soldados. En la era de Obama, el medio es parecido con un fin diferente: convertir a cada niño en una especie de Organizador Comunitario para hacer avanzar la agenda de Cambio Radical de la sociedad norteamericana hasta convertirla en un estado totalitario cuyo color no está claro todavía.

En la Italia fascista a los niños les enseñaban en la escuela que la Italia moderna había comenzado en 1922 con la Marcha sobre Roma. A los niños les decían sus maestros que debían integrarse a los movimientos juveniles comunitarios en sus escuelas y comunidades. Hoy la Secretaria de Educación de los Estados Unidos pretendía una maniobra similar con el desarrollo del culto a la personalidad de Barack Hussein Obama y su agenda de Cambio.

No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que toda esta maniobra representaba un paso importante en el futuro establecimiento de una política de adoctrinamiento, ya que su esencia era forzar a los muchachos a decir que el Presidente y su presidencia son elementos de inspiración para lograr el éxito académico. Pero ¿qué pasaría con aquellos estudiantes que no apoyan a Obama o a sus políticas en relación con la educación? ¿Serían señalados como la resaca de la clase porque no se sienten inspirados por aquello en lo que Obama trata de convertir a nuestra nación? ¿Qué necesidad hay de introducir la política y la veneración o el culto a la personalidad de un político en la enseñanza? ¿Qué podrían hacer los padres que se opusieran a esta descarada intromisión en la formación ideológica de los niños y jóvenes? No mucho si se lee detenidamente la carta de la Secretaria de Educación a los Directores de las Escuelas. ¿Qué tiene que hacer un Presidente en ejercicio haciendo un llamado a crear “una comunidad de apoyo” a los estudiantes hasta el grado 12. ¿Apoyo para qué?

Afortunadamente, la protesta generalizada hizo que la Casa Blanca diera marcha atrás y cambiara las orientaciones más conflictivas de la directiva de la Secretaria de Educación, pero sólo por ahora...

Como hemos dicho antes, para nosotros no habría ningún problema en que el Presidente aprovechara la oportunidad del inicio del curso escolar para decirle a los muchachos lo importante que es que se esfuercen y que estudien mucho para tener un futuro mejor. Pero hasta ahí, no más allá. Cruzar esa línea es política y un grosero atentado a la libertad que tienen los padres de educar a sus hijos en los principios que consideren adecuados y no los que piense un político que deben estar en las mentes de las generaciones más jóvenes.

La mayoría de los padres de los Estados Unidos quieren seguir escuchando a sus hijos recitar el compromiso de fidelidad a la bandera: “I pledge allegiance to the flag of the United States of America and to the republic for which it stands: one nation under God, indivisible with liberty and justice for all”. No un juramento parecido al que encabeza este artículo.

Nobama
Nueva York, 3 de septiembre de 2009

Siempre hay quien le haga el trabajo
sucio a la dictadura

Por fin lo consiguió. Después de haber logrado el apoyo de los sospechosos de siempre en el exilio para que apoyaran su desvergüenza en La Habana, ahora Juanes y comparsa ya tienen la bendición de un grupo de disidentes internos y nada menos que de presos de conciencia de la llamada Primavera Negra. ¿Cambia esto en algo la verdadera esencia de lo que sucederá el 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución en La Habana? Claro que no. La cabeza de esta maniobra para restarle validez al rechazo a Juanes no es otro que el ex Comunista, ahora Socialdemócrata, Oscar Espinosa Chepe, de manera que no nos extrañemos del contenido de la chantajista carta que han circulado firmada por algunos presos políticos, no la mayoría de ellos por cierto. Como siempre, cómplice de cualquier maniobra de la llamada izquierda disidente, Cubaencuentro manipula la información y no dice toda la verdad. Como bien expresa nuestro querido Abicú Liberal en su blog, la petición de firmas fue selectiva, nosotros diríamos que extremadamente selectiva de ahí que no se atrevieran a pedirle su firma, por ejemplo, a Martha Beatriz Roque Cabello quien expresó radicalmente su desacuerdo con el fetecún de Juanes: “El tema de ese concierto no debe ser la paz, sino la libertad que todos necesitamos, y es también un contrasentido realizarlo en la Plaza de la Revolución, un lugar que ha sido escenario por excelencia del hostigamiento y las peores noticias para el pueblo cubano”. Oscar Espinosa Chepe utiliza las viejas mañas aprendidas de sus maestros del Partido Socialista Popular. Sus diferencias con la dictadura son de forma y no de contenido, porque ideológicamente sus fines son los mismos que los de la tiranía Castrista.

Nobama les recomienda el excelente artículo de El Abicú Liberal, al que pueden tener acceso al hacer clic aquí o sobre la imagen.

Nobama
Nueva York, 3 de septiembre de 2009

martes, 1 de septiembre de 2009

Kumbaya por el Koran en la Casa Blanca

Obama engalana la Casa Blanca para Ramadán.
Ese es el titular no del New York Times, no del Washington Post, no del Miami Herald, no de The Los Angeles Times, es el titular que nos regala Granma, el periódico de la dictadura de los Castro. Por cierto que hoy Obama está muy presente en los medios de la isla, ahora mismo se transmite la ridícula y desinformativa Mesa Redonda de la televisión con el tema de “debate” Estados Unidos: los ataques contra Obama. En la información que el diario de La Habana ofrece a los lectores de la isla anunciando el programa televisivo, se dice: “El presidente norteamericano se ha visto acosado por los ataques de la derecha contra su proyecto de reforma de salud y su política contra el uso de la tortura, a la vez que se han incrementado las expresiones racistas en su contra”.

Siempre según Granma, Barack Hussein Obama dará hoy una cena de gala para celebrar la festividad musulmana del Ramadán en un esfuerzo político por lustrar (negritas de Nobama) la imagen de los Estados Unidos ante la comunidad islámica internacional.

Sigue diciendo la crónica social de Granma en su informe sobre la Casa Blanca. “El evento de esta noche será en el State Dinning Room de la mansión ejecutiva y Obama prevé dirigir un breve mensaje a los mil 500 millones de musulmanes y un saludo especial a los norteamericanos de esta orden religiosa (sic)”.

Vaya, vaya... que si alguien nos hubiese dicho que glosaríamos al Granma para hablar de un acontecimiento en la Casa Blanca, seguramente lo hubiéramos clasificado de imposible. Nada, que como dice el dicho: no se puede escupir para arriba.

De todas formas, la nota de Granma al principio nos confundió un poco. Dice que la cena es un “esfuerzo político para lustrar la imagen de los Estados Unidos ante la comunidad islámica internacional”. Nosotros siempre hemos sabido que el esfuerzo de Obama tiene como propósito que nuestros enemigos islamo-fascistas se sientan cómodos a partir de la utilización de una suave retórica de apaciguamiento, en lugar de defender nuestros intereses, valores y principios fundamentales que hasta hoy nos han identificado como nación, pero la verdad es que no habíamos pensado en ese enfoque de los propósitos de Obama y vaya que de pronto el malhadado Granma nos ayuda a aclarar el entendimiento. Porque si no hubiese sido por él, jamás habríamos consultado el diccionario de la Real Academia en búsqueda de la dichosa palabreja. Así después de descartar las acepciones más comunes nos encontramos con dos definiciones:

Dicho de los gentiles: Purificar, purgar con sacrificios, ritos y ceremonias las cosas que creían impuras.

Adular, hacer o decir lo que se cree que puede agradar.


La primera es muy judía y ya sabemos que a Barack Hussein Obama no le agradan los judíos, menos si son israelíes y mucho menos todavía si le recuerdan a una de las 12 tribus de Israel, la de Benjamín. De manera que nos quedamos con la segunda y felicitamos al Granma por su perspicacia al anunciar el Kumbaya que ahora mismo se está celebrando en la Casa Blanca, en honor del Corán el libro sagrado del Islam que, según los musulmanes, le fuera dictado por el mismo Alah al profeta Mahoma y que propugna la Jihad y la muerte de los infieles. Es decir de nosotros todos. Y pensar que ese Kumbaya Coránico, esa celebración de la liturgia de una religión asesina lo pagamos las futuras víctimas de la ira de Alah con nuestros impuestos.

Nobama
Nueva York, 1 de septiembre de 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

Paz y Prosperidad según Obama


Como ya hicimos previamente en Nobama con el excelente artículo de Chuck Krauthammer. Hoy les ofrecemos a nuestros lectores esta serena reflexión de Austin Hill, publicada en Townhall.com, acerca de los verdaderos propósitos de la agenda política que avanza Barack Hussein Obama. Hemos escogido este artículo, porque de forma muy didáctica y entretenida a la vez, concentra, en una síntesis magnífica, muchas ideas que a la mayoría se nos muestran dispersas y que muchas veces se pierden en el vertiginoso acontecer de la realidad política diaria.

Austin Hill forma parte de la nueva generación de personalidades norteamericanas de los medios. Él conduce el programa radial The Austin Hill Show en la estación 630 WMAL en Washington, DC y es huésped frecuente en los programas de Fox NewsTalk Radio Network. También es el autor del excelente ensayo: “White House: Confidential - The Little Book Of Weird Presidential History”.

Nobama
Nueva York, 31 de agosto de 2009

(Traducción y revisión de Esperanza E. Sotomayor y Diego Rodriguez-Arche)

¿Qué es lo que el Presidente Obama trata de hacer realmente?
Austin Hill
Domingo, 30 de agosto de 2009


¿Cuáles son los objetivos de Barack Obama? ¿Qué es lo que realmente está tratando de lograr como nuestro Presidente?

Nuestro actual Comandante en Jefe ganó la presidencia el año pasado con unos temas de campaña verdaderamente amplios y generalizadores como “esperanza”, “cambio” y en menor grado “transformación”. Prometió una política exterior que corregiría todos los “errores” de George W. Bush y una política económica que tomaría la abundancia de los “ricos” para darla a la gente que se la “merecía”.

Hoy, con apenas 8 meses en el cargo, nadie duda que el Presidente Obama ha traído un extraordinario nivel de ”cambio”. Pero ¿cuál es el propósito del “cambio” de Obama? ¿Hacia dónde conduce y qué es lo que todo este “cambio” se supone que produzca en los Estados Unidos?

Independientemente de diferencias filosóficas y políticas, la mayoría de los Presidentes estadounidenses (ciertamente los más recientes), a su manera, se han sentido obligados a avanzar la agenda de mantener a los Estados Unidos seguros y prósperos. Pero en la actualidad me pregunto si alguien cree que la agenda actual de nuestro Presidente, mejora la seguridad y la prosperidad, o si quizás sea otra agenda la que desarrolla.

En términos de política exterior y seguridad nacional, el Presidente Obama hizo campaña, entre otras cosas, con la promesa de reparar las relaciones de los Estados Unidos con el resto del mundo, relaciones que según él, el Presidente Bush había dañado horriblemente. Siete días después de su toma de posesión y antes de dirigirse por la televisión al pueblo norteamericano, el Presidente Obama hizo un discurso televisado regionalmente en el Medio Oriente, dirigido al “Mundo Musulmán”, para “reafirmarle” a los musulmanes que los “Norteamericanos no son sus enemigos”.

Desde entonces, el Presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, ha hecho mofa de nuestro Presidente, al que ha llamado públicamente “ingenuo” y ha retado a Obama a sostener un “debate.” Una encuesta de la semana pasada indica que, ahora, apenas el 4% de los judíos en Israel (el mayor aliado de nuestra nación y el país más estable del Medio Oriente) creen que nuestro Presidente es “pro-Israel”, a la vez que la mayoría se oponen a la exigencia de Obama de un congelamiento temporal de los asentamientos judíos en la margen occidental del Jordán (West Bank). Y a pesar de la “demanda” del Presidente Obama de que Abdelbeset Ali Mohmed al Megrahi, el terorrista convicto de volar el vuelo 103 de Pan Am en 1988, se le mantuviera en arresto domicialiario en su hogar en Libia, después de haber sido liberado de una prisión escocesa la semana pasada, el mismo líder musulmán libio Moammar Gadhafi, le hizo una triunfal bienvenida de héroe a al Megrahi y le permitió irse en libertad.

El Presidente Obama ha atemorizado al mundo judío y parece que ha envalentonado al mundo terrorista, lo que, ciertamente, no proporciona una vía hacia la seguridad y la prosperidad de los Estados Unidos.

En relación con su política económica, el Presidente Obama nos deja quizás todavía más perplejos. Como candidato el expresó su desprecio por las corporaciones norteamericanas y prometió repetidamente que aumentaría los impuestos y las regulaciones a las corporaciones, expresó sentir ira y sentirse “ultrajado” cuando las corporaciones reportaron ganacias que eran muy grandes y prometió “devolver” las ganacias corporativas al “pueblo norteamericano”. A la vez que expresaba lo anterior, Obama recordaba a Norteamérica que uno de sus principales asesores económicos era Warren Buffett, el gurú de las inversiones y la creación de riqueza.

Hoy, Buffett no llegó a admitir que su amigo Barack ha cometido todos los errores posibles, pero sí admitió que la llamada “ley de estímulo económico” implica un tremendo desperdicio, que el nivel de nuestra deuda nacional es extremadamente peligroso y que la economía está en peor estado de lo que la gente es capaz de comprender. Yo he estado anticipando que esto sucedería, y muy pronto, en algún momento, veremos en la prensa la idea de que el Presidente Obama es el “responsable del estado de la economía”, lo que siempre pensé que sucedería después de las elecciones de 2010 y no antes. Hace sólo 3 meses parecía que, en el futuro inmediato, el Presidente Obama podría, politicamente hablando, seguir culpando a George W. Bush por los problemas en la economía.

Pero la realidad ha salido a relucir en los medios mucho antes de que lo que había predecido. Los medios de noticias sobre la economía como CNBC, Bloomberg y el Financial Times, han expresado preocupaciones acerca de los peligrosos niveles de gastos en déficit, mientras que reflexivos articulistas como Fred Barnes y John Stossel, han analizado cuidadosamente las propias afirmaciones del Presidente sobre política económica y su conducta en el cargo y han llegado a la conclusión de que Obama no sabe como funciona la economía.

¿Será entonces que el Presidente Obama simplemente no “capta” como fuciona la economía, o es que hay otro asunto en juego? Ciertamente el Presidente tiene una agenda de redistribuir la riqueza, tomando de los “ricos” y dándosela a aquellos que él piensa que se lo merecen. Pero sus políticas van mucho más allá de la simple redistribución de la riqueza y si la tendencia de la política actual se mantiene, simplemente habrá menos riqueza que pueda ser redistribuida en los Estados Unidos.

A estas alturas, a cualquiera le resulta cada vez más difícil argumentar que el Presidente Obama busca el avance de la paz y la prosperidad en los Estados Unidos, al menos en la forma en que estamos acostumbrados a definir los términos “paz” y “prosperidad”. ¿Tendrá el Presidente Obama sus propias definiciones para estos términos? ¿Y cómo podría su agenda de “transformación” implicar algo completamente diferente a cualquier cosa que hayamos conocido antes en los Estados Unidos?

El artículo en inglés pueden consultarlo aquí o haciendo clic en la imagen.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Camisas pardas, negras o rojas?


La educación del organizador
“Para el organizador, la imaginación es el dinamismo que los impulsa y sostiene en toda su vida de acción como organizador [comunitario]. Ella inflama y alimenta la fuerza que lo impulsa a organizar para el cambio (...) El organizador [comunitario] sabe que la verdadera acción está en la reacción de la oposición. Para valorar de forma
realista y anticipar las probables reacciones del enemigo, él [el organizador comunitario], debe ser capaz de identificarse con ellos también en su imaginación y predecir por adelantado cómo reaccionarán a sus acciones”.
Saul D. Alinsky
Rules for Radicals
La noticia se esparció por Internet y en algunos medios de prensa: Reclutan a jóvenes de College para que se unan al “ejército” de Obama.

Uno de los lemas publicitarios dirigido a los jóvenes reza: Gánate créditos impulsando el “cambio” cuando trabajas en la “agenda” del Presidente, Organizing for America te ofrece oportunidades para obtener créditos en el college.

El ejército de ciudadanos voluntarios del Presidente Obama está ahora muy activo reclutando estudiantes de college en todos los estados del país para “levantar el apoyo a la agenda política del Presidente Obama y ganar créditos cuando se manifiestan a favor y promueven el cambio”.

Obama for America, la campaña política de Obama en 2008, se fusionó en enero con el Comité Nacional Demócrata y ahora se le conoce como Organizing for America, u OFA. El movimiento, al que algunos llaman “Obama 2.0”, recluta ahora estudiantes y ofrece proporcionar créditos para sus planes de obtención de su grado académico a cambio de sus habilidades para la “promoción”, léase propaganda, a la agenda del Presidente.

Un mensaje de los coordinadores voluntarios nacionales de OFA, anuncia la campaña de reclutamiento y las oportunidades de obtener un empleo sin paga (internship) ha sido colgado en varios sitios Web y en Facebook.

“Los estudiantes y los jóvenes fueron decisivos en la formación del movimiento que ayudó a elegir el año pasado al Presidente Obama. Al integrarte y ser un National Organizing Intern, formarás parte de un esfuerzo popular genuino para hacer realidad en 2009 y más allá, el Cambio por el que luchamos”, dice el mensaje. “Como Organizing Intern, trabajarás junto al equipo de OFA y líderes comunitarios para ayudar a elevar el apoyo a la agenda del Presidente Obama. Aprenderás principios organizativos fundamentales, los cuales son cruciales para cualquier campaña y desempeñarás un importante papel en la creación de nuestra organización en tu estado”. Más adelante el anuncio expresa: “El Presidente Obama describe su tiempo como organizador comunitario de la siguiente forma: ‘Fue la mejor educación que he tenido, porque aprendí en esos vecindarios que cuando las personas se unen, pueden lograr cosas extraordinarias’. Esta es tu oportunidad para adquirir esa misma educación. Si sientes esa pasión por asegurar de que cada norteamericano tenga una atención a la salud de calidad, revitalizar nuestra economía y construir un futuro de energía limpia, no pierdas esta excelente oportunidad. No se necesita tener experiencia previa para hacer la solicitud”.

En su sitio Web el grupo tiene la siguiente declaración: “Organizing for America, la organización sucesora de Obama for America, está respaldando a los estudiantes de la nación para que perfeccionen el movimiento que eligió al Presidente Obama y ayudar a divulgar su visión de Cambio”.

Los voluntarios deben comprometerse a trabajar al menos 12 horas a la semana desde el 1ro de septiembre hasta el 11 de diciembre y, según el sitio Web de OFA, pueden recibir crédito de college de sus escuelas por realizar esta tarea.

Como ya se habrán dado cuenta esta es la primera vez en la Historia de los Estados Unidos en que un candidato presidencial mantiene activas sus organizaciones de campaña política en los estados, después de haber sido electo. Los Presidentes democráticos, no recorren el país dando discursos en apoyo a sus agendas políticas, ni atacan a los medios de comunicación que los critican o estén en desacuerdo con sus políticas, ni movilizan a sus seguidores para que traten de acallar a los ciudadanos que protestan y muestran su desacuerdo con las políticas que el Gobierno pretende aplicar. Eso sólo lo hemos visto quienes conocemos cómo los regimenes populistas se convirtieron en regimenes totalitarios una vez en Alemania, Italia, Cuba y más recientemente en la Venezuela de Chávez. A estas alturas cabe mencionar a Saul Alinsky, el fundamento ideológico del Tartufo del 1600 de Pennsylvania, Avenue en Washington DC.

Dice Alinsky en dos de sus Reglas para los Radicales (Rules for Radicals):

REGLA # 8: “Mantén la presión siempre. Nunca la abandones”. Seguir intentando nuevas cosas para mantener la oposición fuera de equilibrio. En cuanto la oposición domine un enfoque, golpearles por el flanco con algo nuevo. (Atacar, atacar, atacar desde todos los lados, nunca dar un momento de descanso a la organización, reagrupar, recobrarse y establecer una nueva estrategia).

REGLA # 12: “Escoge el blanco, congélalo, personalízalo y polarízalo”. Eliminar la red de apoyo del blanco y aislarlo de la simpatía. Ataca a las personas y no a las instituciones; las personas se lastiman más rápido que las instituciones.

De manera que, como Glen Beck, debemos hacernos las siguientes preguntas:

“¿Para qué necesitan organizar una fuerza civil?
¿Quién representa una amenaza para nosotros en la sociedad?
¿De quiénes estará compuesta esta fuerza?
¿Quién es el enemigo real?”

Las respuestas a estas preguntas podemos encontrarlas en la Biblia de cabecera del Organizador Comunitario en Jefe escrita por Saul Alinsky, el Padre del Cambio como destrucción del sistema democrático y del estado de derecho desde adentro a través de la organización comunitaria.

Nobama
Nueva York, 28 de agosto de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

LLEGA LA CENSURA PARA QUIENES SE OPONEN AL OBAMACARE


Las cadenas de televisión ABC y NBC no transmitirán un vídeo publicitario contrario al ObamaCare.

La negativa de ABC y NBC, ambas cadenas televisivas simples vehículos propagandísticos de la Administración de Barack Hussein Obama, llama la atención, aunque no sorprende mucho; particularmente si recordamos que la cadena ABC realizó y transmitió un Programa Especial sobre Salud Pública emitido desde la Casa Blanca en horario estelar en el mes de junio.

En el vídeo, producido por la League of American Voters y que colocaremos al final de este post, un médico pregunta: “¿Cómo el plan de Obama puede cubrir a 50 millones de nuevos pacientes sin tener ningún nuevo médico? No es posible”.

El vídeo de 33 segundos, que presenta a un neurocirujano que advierte que un sistema de atención a la salud operado por el gobierno, conducirá al racionamiento inevitable de los procedimientos médicos y los medicamentos, comenzó a transmitirse localmente en las afiliadas de las cadenas nacionales. Sin embargo, a nivel nacional, ABC y NBC se han negado a transmitirlo en la forma que tiene actualmente. En otras palabras: si no le cambian el contenido lo censuramos.

Esta es la más reciente muestra de hipocresía y del doble discurso que hoy dominan a la prensa y la política gubernamental en los Estados Unidos, porque hay que tener desfachatez después de estar en el tanque con Obama desde la campaña y de regalarle una hora en horario estelar desde la Casa Blanca para que vendiera su Plan ObamaCare, para que ABC se nos muestre ahora como la defensora de la imparcialidad en la información. En realidad lo que utilizan es la vieja táctica totalitaria de la desinformación para evitar que los espectadores puedan ver y comprender ambas posiciones y sacar las conclusiones por sí mismos, como debe ser en un país en el que se supone existe igualdad de derecho a la hora de emitir un mensaje político televisado. O será que ya no es así y nosotros no nos hemos enterado.

A continuación el vídeo.

Nobama
Nueva York, 27 de agosto de 2009

miércoles, 26 de agosto de 2009

Los Socialistas seguidores de Obama lo politizan todo, ¡hasta la muerte!

En declaraciones salidas del Capitolio hoy en la mañana, apenas unas horas después del anuncio del fallecimiento del Senador Ted Kennedy, legisladores Demócratas trataron de integrar su muerte en el debate sobre la Reforma de la Salud.

Con el destino de dicha Reforma transitando un escabroso y empinado camino y sin contar con tracción en las 4 ruedas de su vehículo, los Demócratas tratan de utilizar la muerte de Kennedy como un estímulo a la movilización para lograr la aprobación del ObamaCare recordándole a los votantes que el paquete empantanado en el Senado fue “la causa” de toda la vida del Senador.

La aviesa Speaker de la Cámara, Nancy Pelosi, cuya versión del ObamaCare ha caldeado los ánimos entre la mayoría de los ciudadanos y provocado apasionadas críticas y rechazo a todo lo largo de la nación, invocó la Reforma de la Salud casi inmediatamente después de que se hiciera público el deceso de Kennedy: “El Senador Kennedy tuvo una gran visión para los Estados Unidos y una habilidad sin paralelos para lograr el cambio”, dijo en una declaración por escrito. “El sueño de Ted Kennedy de una atención de la salud de calidad para todos los norteamericanos, se hará realidad este año gracias a su liderazgo e inspiración”.

A esta convocatoria, que tanto recuerda a las arengas del Dictador Fidel Castro, en las llamadas Jornadas Camilo-Ché, le siguieron otras con la clara implicación de que el Congreso “debía honrar su memoria” terminando la tarea empezada por él. “Lograremos una reforma de la salud verdadera gracias al legado que nos deja”, dijo el Senador Demócrata Russ Feingold. “Sus incansables esfuerzos nos han llevado al umbral de conseguir una reforma de la salud verdadera”, dijo el camaleónico ex Presidente Clinton. “En la medida en que avanzamos en la aprobación de la ley de la reforma de salud, sentiremos su ausencia”, dijo el vice jefe de la mayoría Demócrata en la Cámara James Clyburn. “Usemos sus inspiradoras palabras como guía, para elevar nuestros mejores ideales y finalmente proporcionar una atención a la salud decente a todos los norteamericanos, como un derecho fundamental y no un privilegio”.

En contraste con esta vergonzosa utilización de la muerte con fines políticos, Conservadores por los Derechos de los Pacientes, uno de los grupos más destacados entre los que se oponen al ObamaCare, suspendió hoy su campaña publicitaria como señal de respeto a la pérdida sufrida por la familia Kennedy.

Pero si asco dan esos políticos carroñeros, el que provoca Chris Matthews no tiene paralelos. Este supuesto periodista a quien “le sube un erizamiento por sus piernas cada vez que escucha a Obama” utilizó el fallecimiento de Ted Kennedy, para pintar a quienes nos opusimos ayer y nos oponemos hoy al Presidente Barack Hussein Obama y sus políticas, como una pandilla de asesinos potenciales.

Matthews hizo su afirmación mientras trataba de establecer la imagen de la familia Kennedy como una acostumbrada a asumir riesgos por aquello en que creían. “Saben, ahora escucharemos hablar mucho acerca de las trágicas bendiciones de la familia Kennedy y de la maldición. Y todo eso es un sinsentido. Esa gente fueron personas de coraje dispuestas a asumir riesgos. Kathleen Kennedy, la chica, la hija mayor, se mató con su amante viajando en un vuelo que jamás debió tomar con un mal tiempo terrible en Europa. Joe Kennedy, Jr., aceptó una misión que nadie debió emprender nunca en un avión cargado de dinamita para volar los sitios de los cohetes V-1. Jack Kennedy fue asesinado en un auto descapotado en Dallas en medio del mayor odio... similar al estado de ánimo en que nos encontramos hoy”.

Cuando esta mañana escuché a Matthews decir lo anterior en el programa radial Morning Joe, donde participaba en un panel de discusión, no podía darle crédito y confieso que pensé que había entendido mal el sentido, pero una vez que revisé la grabación comprendí que lo dicho por Matthews no era otra cosa que en los Estados Unidos actualmente existía un ambiente de odio, tal y como existía en Dallas en 1963 cuando el Presidente Kennedy fue asesinado.

¿Necesitaremos recordarle a Matthews que el Presidente Kennedy fue asesinado, por un izquierdista socialista como quien le provoca ese “erizamiento” cuando lo escucha? ¿Habrá que recordarle que hay más de un hilo de la trama del magnicidio de Dallas que conduce hasta la Habana? No creo.

Lo que sucede es que para estos buitres, hienas o quizás arpías, no he podido determinar la especie, como Matthews, Pelosi y demás integrantes de la que llamaré recua de carroñeros, cualquier ocasión es apropiada para atacar a quienes nos atrevemos a disentir y estar en contra del Socialista Obama.

Le revuelven el estómago a cualquiera.

Diego Rodriguez-Arche
Nueva York, 26 de agosto de 2009

martes, 25 de agosto de 2009

El aspecto macabro del ObamaCare

Hoy hemos amanecido en norteamérica con una buena y una mala noticia. La buena es que por primera vez desde su toma de posesión el índice de desaprobación del presidente llega a los dos dígitos de manera sostenida. Según el Rasmussen Report, desde el sábado 22 de agosto, que llegó a los -10, este índice negativo ha ido en aumento, así el domingo 23 alcanzó los -14 puntos, su punto más alto de desaprobación, por lo que afortunadamente cada vez se le hace más difícil llevar a cabo su planeada destrucción sistemática del tejido social de la nación. Ahora la mala. La mala es bien mala. Según anunció la Casa Blanca el déficit presupuestario para los próximos diez años, alcanzará la astronómica cifra de 10 mil millones de millones (10 trillones), lo que llevaría a la nación a la bancarrota si la administración Obama sigue con sus planes de gasto masivo, como los 2.6 millones de millones (trillones) que costaría el ObamaCare de lograr su aprobación la administración.

Como ya anunciamos previamente, en Nobama comenzaremos a reproducir artículos y opiniones diversas acerca de este fundamental momento de la vida de nuestra nación en la que el Gobierno Socialista de Barack Hussein Obama pretende lanzarse a una toma de Poder Absoluto que acabaría con nuestro país como lo hemos conocido hasta hoy. Para comenzar esta nueva vertiente en Nobama, hemos escogido la publicación de un artículo de Chuck Krauthammer, publicado en The Washington Post el pasado 21 de agosto.

Charles Krauthammer es un columnista sindicado e importante comentarista político norteamericano, ganador del Premio Pulitzer. Su columna semanal aparece en The Washington Post y está sindicado en más de 200 periódicos y otros medios informativos. Antes de dedicarse al periodismo, Chuck Krauthammer, estudió y prácticó medicina en la especialidad de Psiquiatría, por lo que su opinión en este artículo que reproducimos resulta entre las más autorizadas.

El artículo original en inglés pueden consultarlo aquí y haciendo clic en la imagen.

Nobama
Nueva York, 25 de agosto de 2009

LA VERDAD SOBRE LA CONSEJERÍA ACERCA DE LA MUERTE

Por Charles Krauthammer
Viernes, 21 de agosto de 2009

Veamos si podemos sostener un debate serio sobre la consejería acerca del final de la vida.

Podríamos comenzar pidiéndole a Sarah Palin que abandone la sala. No tengo nada contra ella. Ella cuenta con un extraordinario talento político. Pero la realidad es que en los Proyectos de Ley de Atención a la Salud de los Demócratas no existen “paneles de la muerte” y decir que los hay lo que haría es rebajar el nivel del debate.

También debemos decirle a los defensores de la célebre sección 1233 del Proyecto de Ley H.R. 3200 que no es tan benigna como ellos pretenden, ya que ofrecer reembolsos del gobiernos a los médicos que den consejería sobre el final de la vida, ya sea que el paciente lo solicite o no, crearía un incentivo para que tal conversación se produjera.

¿Cómo se imagina que sería ese tipo de charla? ¿Cree usted hablará sin parar acerca del nuevo descubrimiento tecnológico multimillonario que puede prolongarle la vida por otros seis meses al paciente ya sin esperanzas? ¿O piensa que hablará, tal y como lo expresa específicamente el proyecto de ley, acerca de la atención en el hospicio, del cuidado para hacer más soportable el dolor y de otras formas de terminar con la vida?

No, dicen sus defensores. Sólo se trata de que los médicos hablen con usted acerca de establecer un testamento en vida y otros documentos de ese tipo. ¿Realmente? Pues entonces comencemos por analizar la eficacia real de un testamento en vida. Cuando usted ya está viejo, enfermo y se encuentre internado sin poderse levantar en una cama de la Unidad de Cuidados Intensivos por sufrir de una neumonía por pseudomonas y debe tomar una decisión entre a) someterse a un largo tratamiento con antibióticos o b) permitir que la infección que los oncólogos llaman “el amigo del anciano” se lo lleve al otro mundo, en ese momento será que el médico le preguntará que es lo que desea hacer, sin importar qué tipo de documento usted haya firmado cinco años atrás.

Constantemente a usted le están repitiendo cuán importante resulta que redacte su testamento en vida con años de antelación. Pero la pregunta importante es lo que usted desea al final, cuando enfrente a la muerte, no lo que usted opinaba en algún momento en el pasado cuando sano y despreocupado, estaba sentado en el despacho de su abogado y apenas le dedicaba un pensamiento lejano a la posibilidad de encontrarse viviendo una vida en el dolor y la merma de sus capacidades.
Pues bien, en la medida en que el dolor y la merma de sus capacidades entren a formar parte de su vida a la vez que envejece paulatinamente, sus cálculos cambian y aumenta su resistencia al dolor. Probablemente en la Unidad de Cuidados Intensivos, usted tendrá una perspectiva diferente para ver esos aspectos de la vida.

Mi propio testamento en vida, al que siempre he considerado más un documento literario que legal, dice básicamente: “He tenido algunos buenos episodios en mi vida, gracias. Si sufro de cualquier cosa más grave que un uñero, desenchufen la máquina”. Nunca lo he tomado muy en serio, porque a menos que me encuentre en estado comatoso o demente, ellos me van a preguntar en ese momento si quiero ser o no resucitado si entro en un paro cardiaco. El documento que firmé años atrás no contará para nada.

Y si estoy totalmente fuera del mundo, mi familia será la que decida, con poca o ninguna referencia a mi testamento en vida. ¿Por qué? Les pongo un ejemplo: Cuando mi padre estaba muriendo, mi madre, mi hermano y yo tuvimos que decidir hasta dónde llegar con el tratamiento. ¿Cuál era la mejor manera de interpretar los deseos de mi padre? ¿Los puntos que marcó en un formulario en un excelente día de verano antes de la enfermedad, o lo que nosotros; que lo conocíamos íntimamente durante décadas, pensábamos que él querría? La respuesta resulta obvia.

A excepción de que vivamos en la orfandad de la demencia, el testamento en vida no tiene sentido. En el único caso en que el mismo puede jugar un papel esencial es en el supuesto caso que exista una familia fraccionada en la que haya aquellos que sólo esperan a que usted muera para echarle mano a su dinero. Esa es la parte buena que tiene el proyecto de ley: brindarle protección contra el asesinato y el robo. Pero ello está muy lejos de asegurarle que el final de su vida será con toda la paz que usted desea; que es lo que la mayor parte de las personas piensan que es el propósito de los testamentos en vida.

De manera que ¿por qué establecer en una ley que Medicare pague a los médicos por hacer ese tipo de consejería? Porque es sabido que si esta autoridad revestida de blanco, que escogió curar y sanar a los pacientes por vocación, la que le hace aceptar en su mente el hospicio y la atención sólo para hacer más soportable el dolor, le empujaríamos sutilmente a que deje que las cosas sigan su curso sin hacer nada para cambiarlo.

No es una atrocidad. No se trata de ningún panel de la muerte. Pero sí una presión sutil ejercida por la sociedad a través de su médico. Y cuando está incluida en una Reforma del Cuidado de la Salud, cuyo objetivo principal es bajar los costos a largo plazo, hay que ser tonto o un truhán para negar que su propósito es conducir suavemente al paciente en una determinada dirección: la de la esquina de la habitación del enfermo donde espera de pie una figura fantasmal con una guadaña en la mano que le ofrece liberarlo del sufrimiento.

(Traducción y revisión de Diego Rodriguez-Arche y Aaron Mayer)

lunes, 24 de agosto de 2009

ObamaCare: ¿Un cacharro inservible?


Gracias a nuestra amiga Melekiop por su colaboración con este vídeo.

La administración Obama dio por terminado hoy su famoso “Plan de Dinero en Efectivo por Cacharros” (Cash for Clunkers), y menos mal que por una vez aciertan, porque el programa se convirtió rápidamente en un caos.

Como ya dijimos en un artículo anterior, el país no puede darse el lujo de aprobar ese “almendrón” inservible que es el ObamaCare porque francamente la llamada Reforma de Salud no es otra cosa que un “Cacharro inservible” si no algo peor.

Claro que el “Plan de Dinero por Cacharros” tenía toda la apariencia de ser algo ventajoso: Dinero gratis para comprar un auto nuevo, ¿quién podría quejarse de algo así? Pero resulta que el dinero sale del bolsillo de los contribuyentes, de We The People, por lo que no es precisamente “gratis”. Y para colmos ese dinero, cuyo destino era supuestamente estimular económicamente a sus empresas, no estuvo llegando a manos de los distribuidores de autos. Por ejemplo, la semana pasada casi la mitad de los 425 distribuidores de automóviles pertenecientes a la Greater New York Automobile Dealers Association decidieron abandonar el programa, ¿por qué?, simplemente porque como era de esperarse se sienten frustrados con los burócratas de Washington que sólo han sido capaces de pagarles una mínima fracción del dinero que les deben por la aplicación del publicitado plan Obámico. Nadie podría calificarlo mejor que Mark Schienberg, presidente de la asociación comercial: “Es una pesadilla administrativa”. En resumen, al igual que en Nueva York, en todo el país sólo el 2% del dinero destinado al famoso plan, llegó a manos de sus destinatarios, quienes cada vez que vendían un auto dentro del Plan tuvieron que poner el dinero de sus propios fondos para pagarle a los fabricantes y aplicar el descuento a los compradores.

¿Qué tal si vemos el ObamaCare desde esa misma perspectiva?

El programa del plan de los cacharros manejaba sólo $3 mil millones (3 billones), nada si lo comparamos con los $2.4 millones de millones (trillones) que es el volumen que abarca la atención a la salud en los Estados Unidos, la 6ta parte de nuestra economía, alrededor de 800 veces más que el plan de los “cacharros”. Y como está claro, que el propósito del ObamaCare es controlar de inmediato tanto como le sea posible de ese volumen, hasta que logre adueñarse de él por completo, haya o no “opción gubernamental”, los contribuyentes están tan asustados, como los distribuidores de autos con su dinero, con esa posibilidad.

Si nos fijamos en lo que ha sucedido con el “Plan de Dinero por Cacharros”, lo más probable que suceda es que los médicos, al igual que los distribuidores de autos, siempre estarán esperando a que le lleguen sus pagos.

¿Tendrán también los pacientes que esperar para ver a sus médicos?

Pues sí.

El ObamaCare promete mayores opciones, costos más bajos, más personas cubiertas por seguro médico y, vaya caramba, que suena ¡súper bien! Lo malo es que si miramos detenidamente a todas las cosas que dependen de la gestión del Gobierno, esa promesa Obámica resulta tan vacía como lo que decía que lograría para los distribuidores de autos el “Plan Cacharrero”.

De aprobarse el ObamaCare, la cosa sería extremadamente grave, ya que cuando lleguemos a darnos cuenta de que igualmente resultó ser un fracaso, un almendrón incosteable y que nos lleva a la bancarrota como nación y arruina por completo la mejor atención a la salud del mundo, será demasiado tarde para componerlo. No olvidar que estamos hablando de la 6ta parte de la economía norteamericana.

Afortunadamente, cada vez más norteamericanos llegan a la conclusión de que la Atención a la Salud es demasiado importante para confiarla a esos ineficientes burócratas de Washington, que nunca han sido ni serán capaces de hacer que algo funcione de forma eficiente, porque ellos piensan que nosotros existimos porque ellos existen, cuando en realidad es todo lo contrario. De ahí la arrogancia con que nos tratan y los calificativos de “plebe o turba de extrema derecha”, o como dijo un Congresista del Estado de Washington, para ellos somos de la “misma especie que Timothy McVeight”.

Hagamos nosotros nuestro propio Plan de Cacharros Inservibles y con nuestros votos saquémoslos de Washington, porque la turba de bandidos y corruptos son ellos, no nosotros.

Nobama
Nueva York, 24 de agosto de 2009