lunes, 31 de agosto de 2009

Paz y Prosperidad según Obama


Como ya hicimos previamente en Nobama con el excelente artículo de Chuck Krauthammer. Hoy les ofrecemos a nuestros lectores esta serena reflexión de Austin Hill, publicada en Townhall.com, acerca de los verdaderos propósitos de la agenda política que avanza Barack Hussein Obama. Hemos escogido este artículo, porque de forma muy didáctica y entretenida a la vez, concentra, en una síntesis magnífica, muchas ideas que a la mayoría se nos muestran dispersas y que muchas veces se pierden en el vertiginoso acontecer de la realidad política diaria.

Austin Hill forma parte de la nueva generación de personalidades norteamericanas de los medios. Él conduce el programa radial The Austin Hill Show en la estación 630 WMAL en Washington, DC y es huésped frecuente en los programas de Fox NewsTalk Radio Network. También es el autor del excelente ensayo: “White House: Confidential - The Little Book Of Weird Presidential History”.

Nobama
Nueva York, 31 de agosto de 2009

(Traducción y revisión de Esperanza E. Sotomayor y Diego Rodriguez-Arche)

¿Qué es lo que el Presidente Obama trata de hacer realmente?
Austin Hill
Domingo, 30 de agosto de 2009


¿Cuáles son los objetivos de Barack Obama? ¿Qué es lo que realmente está tratando de lograr como nuestro Presidente?

Nuestro actual Comandante en Jefe ganó la presidencia el año pasado con unos temas de campaña verdaderamente amplios y generalizadores como “esperanza”, “cambio” y en menor grado “transformación”. Prometió una política exterior que corregiría todos los “errores” de George W. Bush y una política económica que tomaría la abundancia de los “ricos” para darla a la gente que se la “merecía”.

Hoy, con apenas 8 meses en el cargo, nadie duda que el Presidente Obama ha traído un extraordinario nivel de ”cambio”. Pero ¿cuál es el propósito del “cambio” de Obama? ¿Hacia dónde conduce y qué es lo que todo este “cambio” se supone que produzca en los Estados Unidos?

Independientemente de diferencias filosóficas y políticas, la mayoría de los Presidentes estadounidenses (ciertamente los más recientes), a su manera, se han sentido obligados a avanzar la agenda de mantener a los Estados Unidos seguros y prósperos. Pero en la actualidad me pregunto si alguien cree que la agenda actual de nuestro Presidente, mejora la seguridad y la prosperidad, o si quizás sea otra agenda la que desarrolla.

En términos de política exterior y seguridad nacional, el Presidente Obama hizo campaña, entre otras cosas, con la promesa de reparar las relaciones de los Estados Unidos con el resto del mundo, relaciones que según él, el Presidente Bush había dañado horriblemente. Siete días después de su toma de posesión y antes de dirigirse por la televisión al pueblo norteamericano, el Presidente Obama hizo un discurso televisado regionalmente en el Medio Oriente, dirigido al “Mundo Musulmán”, para “reafirmarle” a los musulmanes que los “Norteamericanos no son sus enemigos”.

Desde entonces, el Presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, ha hecho mofa de nuestro Presidente, al que ha llamado públicamente “ingenuo” y ha retado a Obama a sostener un “debate.” Una encuesta de la semana pasada indica que, ahora, apenas el 4% de los judíos en Israel (el mayor aliado de nuestra nación y el país más estable del Medio Oriente) creen que nuestro Presidente es “pro-Israel”, a la vez que la mayoría se oponen a la exigencia de Obama de un congelamiento temporal de los asentamientos judíos en la margen occidental del Jordán (West Bank). Y a pesar de la “demanda” del Presidente Obama de que Abdelbeset Ali Mohmed al Megrahi, el terorrista convicto de volar el vuelo 103 de Pan Am en 1988, se le mantuviera en arresto domicialiario en su hogar en Libia, después de haber sido liberado de una prisión escocesa la semana pasada, el mismo líder musulmán libio Moammar Gadhafi, le hizo una triunfal bienvenida de héroe a al Megrahi y le permitió irse en libertad.

El Presidente Obama ha atemorizado al mundo judío y parece que ha envalentonado al mundo terrorista, lo que, ciertamente, no proporciona una vía hacia la seguridad y la prosperidad de los Estados Unidos.

En relación con su política económica, el Presidente Obama nos deja quizás todavía más perplejos. Como candidato el expresó su desprecio por las corporaciones norteamericanas y prometió repetidamente que aumentaría los impuestos y las regulaciones a las corporaciones, expresó sentir ira y sentirse “ultrajado” cuando las corporaciones reportaron ganacias que eran muy grandes y prometió “devolver” las ganacias corporativas al “pueblo norteamericano”. A la vez que expresaba lo anterior, Obama recordaba a Norteamérica que uno de sus principales asesores económicos era Warren Buffett, el gurú de las inversiones y la creación de riqueza.

Hoy, Buffett no llegó a admitir que su amigo Barack ha cometido todos los errores posibles, pero sí admitió que la llamada “ley de estímulo económico” implica un tremendo desperdicio, que el nivel de nuestra deuda nacional es extremadamente peligroso y que la economía está en peor estado de lo que la gente es capaz de comprender. Yo he estado anticipando que esto sucedería, y muy pronto, en algún momento, veremos en la prensa la idea de que el Presidente Obama es el “responsable del estado de la economía”, lo que siempre pensé que sucedería después de las elecciones de 2010 y no antes. Hace sólo 3 meses parecía que, en el futuro inmediato, el Presidente Obama podría, politicamente hablando, seguir culpando a George W. Bush por los problemas en la economía.

Pero la realidad ha salido a relucir en los medios mucho antes de que lo que había predecido. Los medios de noticias sobre la economía como CNBC, Bloomberg y el Financial Times, han expresado preocupaciones acerca de los peligrosos niveles de gastos en déficit, mientras que reflexivos articulistas como Fred Barnes y John Stossel, han analizado cuidadosamente las propias afirmaciones del Presidente sobre política económica y su conducta en el cargo y han llegado a la conclusión de que Obama no sabe como funciona la economía.

¿Será entonces que el Presidente Obama simplemente no “capta” como fuciona la economía, o es que hay otro asunto en juego? Ciertamente el Presidente tiene una agenda de redistribuir la riqueza, tomando de los “ricos” y dándosela a aquellos que él piensa que se lo merecen. Pero sus políticas van mucho más allá de la simple redistribución de la riqueza y si la tendencia de la política actual se mantiene, simplemente habrá menos riqueza que pueda ser redistribuida en los Estados Unidos.

A estas alturas, a cualquiera le resulta cada vez más difícil argumentar que el Presidente Obama busca el avance de la paz y la prosperidad en los Estados Unidos, al menos en la forma en que estamos acostumbrados a definir los términos “paz” y “prosperidad”. ¿Tendrá el Presidente Obama sus propias definiciones para estos términos? ¿Y cómo podría su agenda de “transformación” implicar algo completamente diferente a cualquier cosa que hayamos conocido antes en los Estados Unidos?

El artículo en inglés pueden consultarlo aquí o haciendo clic en la imagen.

1 comentario:

Lazaro Gonzalez dijo...

Un buen resumen de los primeros meses de la gestion de Obama y de las tendencias de su administracion. Gracias, lo enlazo.