miércoles, 15 de abril de 2009

De viajes, remesas, la mala memoria de algunos, piruetas circenses y de algunos ben kurve

La reciente decisión del Presidente Barack Hussein Obama de levantar las restricciones de viajes y envío de remesas a Cuba por parte de los ciudadanos estadounidenses y exiliados de origen cubano, así como de los inmigrantes económicos del mismo origen nacional, es otro intento de acercarse a los regímenes dictatoriales como Irán, Corea del Norte, etc. Y llegar con algo que mostrar a la Cumbre de Trinidad.

Fundamentar el asunto a partir de decir que ello permitirá que se encuentren las familias separadas más de una vez cada tres años, a pesar de que a los cubanos no se les permite visitar los Estados Unidos, podría percibirse como un gesto de humanidad y no como una movida política, a pesar de que el régimen tiránico de los Castro seguirá apropiándose del 20% de todo el dinero que se envíe.

Al final de esta “nueva política hacia Cuba”, seguirán siendo los hermanos Castro quienes decidan si habrá o no, una mejoría en las relaciones con los Estados Unidos. Y en su estilo usual y utilizando sus llamadas Reflexiones del compañero Fidel a través de Internet y la Prensa Oficial, Castro I está dando desde ya respuesta a la decisión de la Casa Blanca, restándole importancia al gesto de Obama y de paso subiéndole la parada con la exigencia de la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano, propuesta por el Senador Edward Kennedy y promulgada por el Presidente Johnson y el levantamiento del bloqueo, como ellos le llaman al embargo económico instaurado por el Presidente Kennedy en 1960. Todo ello sin ofrecer ninguna promesa de atenuar alguna de las políticas represivas del régimen y mucho menos la liberación de alguno o de todos los presos políticos y de conciencia. Ni siquiera de aquellos cuyo encarcelamiento (unido al fusilamiento de tres jóvenes negros que trataban de escapar del infierno), provocó la aplicación de las restricciones promulgadas entonces por el Presidente Bush y que hoy levanta unilateralmente el nuevo ocupante de la mansión del 1600 de Pensylvania Avenue en Washington, DC. Claro, bien bobos seríamos en hacerlo, dirá Castro, si Obama ni siquiera los mencionó como moneda de cambio.

Como sabemos la doctrina de política exterior de la administración Obama se basa en la teoría de que si somos amables con ese tipo de truhanes, ellos lo serán también con nosotros, a pesar de que día a día la realidad del mundo le demuestre todo lo contrario, ditto, Irán y Corea del Norte. Curiosamente, en el único caso en que no probó con su teoría de la amabilidad y empleó la fuerza fue donde único ha tenido éxito, me refiero claro está, al rescate del Capitán Phillips de mano de los piratas somalíes. Pero para nuestro mesiánico presidente, el caso de los piratas es sólo una pequeña piedrecilla en el camino que indican sus políticas de apaciguamiento. Por eso la Secretaria de Estado Clinton, ha propuesto negociaciones con los “Talibanes moderados”, sin importarle para nada, por ejemplo, lo que el Talibán representa para la dignidad humana y muy especialmente para las mujeres. De ahí, que a muchos nos preocupe el que esta actitud blanda hacia la Habana y su respuesta envalentonada ante la debilidad que muestra Obama, hará que nuestro arrogante Presidente haga todavía más concesiones unilaterales para “abrir el diálogo” con los Castro y su banda de truhanes.

Claro, que el Gran premio estaría representado por conseguir el levantamiento del embargo sin hacer ningún tipo de concesiones, lo que sin dudas se vería como el triunfo de Castro I después de su “lucha de medio siglo contra el Imperio” del mal. El levantamiento del embargo no normalizaría las relaciones, pero si legitimaría esa “lucha” y señalaría la derrota de la opción democrática en Cuba y la consagración del dictador como héroe de los “pueblos oprimidos”, lo que serviría como estímulo mayor a las nuevas izquierdas con tendencias dictatoriales y totalitarias latinoamericanas, surgidas últimamente al amparo del petróleo venezolano. Con este nuevo flujo de dinero y el que le proporcionaría el levantamiento de las restricciones al turismo norteamericano, el régimen, como pago a los gestos del “ungido”, orquestaría su campaña antiamericana utilizando a sus peones principales, los presidentes autoritarios de Venezuela, Nicaragua y Bolivia y a los que ocultos como ladrones en la noche ser prestan a hacerle el juego en su propósito de avanzar el socialismo totalitario en el hemisferio occidental. Como toda la economía cubana es estatal, el comercio y el turismo sin restricciones llenaría las arcas de la dictadura, lo que le permitiría a los Castro y a sus sucesores, cuando llegue ese momento, eliminar a la disidencia y reforzar su agenda totalitaria en el resto de América Latina, y se cumpliría así el viejo sueño de la Tricontinental castrista-guevarista sin disparar un tiro.

Lamentablemente esa parece ser la dirección del Obamismo, permitir a los Castro mantener su bota sobre las libertades del pueblo cubano y que amplien su esfera de influencia de momento hacia el Sur, después quién sabe.

Luego, en Cuba, la situación política y de los derechos humanos ya es lo suficientemente mala como para aterrar a cualquiera. La policía política ejerce su control absoluto sobre los habitantes de esa gran prisión que es la isla entera. Para el pueblo de Cuba la utopía socialista se ha convertido desde hace mucho en la pesadilla de la distopia.

Que el embargo es cosa de la guerra fría argumentan algunos de los que están por su levantamiento, otros, entre los que me cuento, pensamos que el embargo sigue siendo una cuestión de principios y darle esa victoria a la dictadura totalitaria y a sus cómplices antiamericanos sólo serviría para fortalecer más a la dictadura y en consecuencia en una mayor represión sobre la incipiente sociedad civil cubana y los luchadores pacíficos por la democracia. Rendirse ante el mal sólo propicia que este extienda su poder. Una verdad de Perogrullo que la administración Obama está empeñada en no reconocer.

Por otro lado, Hussein Obama no está solo en este empeño. Tiene a su ejército de corifeos listos siempre para glorificar sus acciones. Ya sabemos que entre estos el más importante es la Gran Prensa izquierdista norteamericana que lo llevó a la presidencia y luego están esos entes de origen cubano a quienes mi colega Aaron Mayer, califica, no sin razón, con una expresión en yiddish: di ben kurve (los HP). Los más visible son esos luchadores castristas dentro del imperio, los escuchamos en la radio, algunos son ilustres profesores, otros trabajan por la dictadura dentro de organizaciones y llamadas fundaciones cuya misión es la defensa de las ideas de la llamada Revolución cubana y claro está, faltaría más, de aquel al que llaman Nuestro Comandante en Jefe. No se ocultan y francamente no considero que sean los peores.

Después tenemos a los peores, di ben kurve profesionales. Esos están en cualquier sitio de la trama social del exilio y de la sociedad norteamericana, algunos son millonarios negociantes, empresarios, senadores, representantes, funcionarios gubernamentales, académicos, profesores, agentes de viaje y de la inteligencia cubana, contorsionistas y maromeros políticos que se llaman escritores y periodistas. Algunos de ellos como Alejandro Armengol, escriben para periódicos supuestamente respetables como El Nuevo Herald de Miami y Encuentro en la Red. Ambos notables por sus censuras a lo que consideran fuera de la corrección política y en el caso de Encuentro en la Red a todo aquello que fundamente un punto de vista opuesto a la agenda de componenda con la dictadura que tiene la llamada Asociación Encuentro de la Cultura Cubana que opera ese sitio Web. Estos personajes tipo Armengol, y lo singularizo, porque para mí es el ejemplo más gráfico de esta especie simuladora y camaleónica que disfrazada de demócrata hace el trabajo sucio de la propaganda castrista desde adentro.

Como preludio a su sibilino editorial de hoy, que titula El fin de un absurdo, Cubaencuentro publica ayer un artículo del señor Armengol que lleva por título Un juego diferente, en el que, como le es usual, retuerce la verdad para presentarla como conviene a sus puntos de vista, ergo, los de la dictadura. Después de dedicarnos esas piruetas y maromas en las que sin meterse con el mono, juega con la cadena. Llega al punto de giro fundamental cuando concluye su artículo afirmando que “más allá de colocar la bola en el terreno del contrario, lo que está haciendo Obama es abriendo otro juego diferente, en el que la confrontación ideológica se sustituye por la competencia de ideas. En cincuenta años, el gobierno cubano nunca se ha enfrentado a este tipo de partido”, lo que todos, sabemos que es una soberana falacia.

Será acaso que estoy siendo injusto y que los aqueja una extraña variante del mal de Alzheimer localizado en un área específica del cerebro que no invade al resto de sus materias grises; sino que ataca sólo a aquella porción de la memoria que almacena la historia de las relaciones de los Estados Unidos y Cuba en estos últimos 50 años. O, por el contrario, piensan que los demás somos estúpidos y que nada más que contamos con una neurona, la característica propia de estas mentalidades de servidores del Gran Hermano tipo 1984.

Cabría entonces preguntarles: ¿Y qué de Carter en 1977?, que hizo casi lo mismo que Obama hace ahora. ¿Y Nixon? Ya antes Nixon le había tendido la mano en conversaciones secretas que demostraron que no había nada que hacer. ¿Y cuál fue la respuesta a los mensajes secretos de Clinton a través de García Márquez? Ahora el cuento que nos inventan Armengol y sus pares, es que se trata de evitar la dependencia de Cuba de Venezuela. Y en el paroxismo de su cinismo nos sugiere que la dictadura cambiaría la dependencia de Venezuela por la norteamericana. ¿Hay o no que tener una cara muy dura para decirnos esto después de 50 años de dictadura castrista?

Aclaro que respeto profundamente a aquellos que honestamente opinan todo lo contrario a lo que aquí afirmo en relación con el tema del embargo y las sanciones contra el régimen. Son buenas personas que están convencidas de que esta acción de Obama no le dejará otra opción a la dictadura que no sea a la larga sentarse a negociar lo que sería el comienzo de una apertura democrática en la Isla. Muchos de ellos piensan que “el presidente va en la dirección correcta. En primer lugar, hace honor a la palabra empeñada, cosa que no está muy de moda en el mundo de la política”. Cierto es que Obama durante su campaña dijo en Miami que levantaría estas restricciones unilateralmente, pero también es cierto que el día de su toma de posesión dijo dirigiéndose “a aquellos que permanecen en el poder a través de la corrupción y la mentira, y silenciando a la disidencia, sepan que están del lado equivocado de la historia; pero que estamos dispuestos a extender una mano si ustedes están dispuestos a abrir el puño”. Que sepamos, la represión y la soberbia de la dictadura es más fuerte cada día, no ha liberado ni a un preso político, ni dado una señal de “abrir el puño”, más bien cada día lo cierra más. En realidad lo que hizo el lunes Obama fue violar su promesa solemne del 20 de enero en la que condicionó el levantamiento de las medidas a la distensión de la represión. ¿Me podría explicar alguien dónde está esa distensión, dónde se ha visto la apertura del puño? Entregar las palancas que dan fuerza en la negociación es cuando menos de una ingenuidad muy peligrosa o de una complicidad descarada. Como ya hemos dicho alguna vez si los Ayatolas se pasaron por el turbante la buena voluntad de Obama, los Castro se pasarán este “gesto” unilateral por el forro.

El fin del absurdo se producirá cuando Cuba sea una nación en la que se respeten los derechos humanos básicos y se pueda disentir sin temor de ir a la cárcel. Ese es el verdadero absurdo. Hasta que no se vean progresos comprobados en esa dirección el absurdo seguirá vigente y lo correcto sería que la administración Obama no regalara a la dictadura los elementos que le proporcionan la fuerza al negociar. A nadie se le ocurriría hacer negocios con quien no tuviera nada que ofrecer a cambio. Y eso tanto Obama como los Castro lo saben muy bien. Pero en fin, siguiendo con el eufemismo de la bola, hasta ahora el juego está 1 a 0 a favor de los ben kurve y Castro I con sus últimas reflexiones ya devolvió la pelota.

Diego Rodríguez-Arche
Nueva York, 15 de abril de 2009

2 comentarios:

Lazaro Gonzalez dijo...

You are right.

Sharpshooter dijo...

Diego,
solo hay que leer a los comentaristas del Sr. Armengol en su blog, para saber a que tipo de audiencia le dirige sus articulos. Los comentarios creo que lo dicen todo.Son casi todos los mismos personajes que comentaban antes en el blog de Rui Ferreira.