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jueves, 28 de octubre de 2010

Barack Hussein Obama designa a
dos zorros para cuidar del rebaño

Seguramente todos recordarán que hace solo unos días, el analista politico progresista Juan Williams fue despedido de NPR (National Public Radio) porque en el programa The O’reilly Factor de la cadena Fox, expresó que sentía temor cuando tenía que viajar en avión y en su vuelo viajaban musulmanes que se identificaban primeramente como tales. Pues bien, ahora ese temor debe trasladarse a toda la población con sentido común, ya que Barack Hussein Obama ha designado a un par de lobos para que cuiden del rebaño.

El Imam Hussein Obama acaba de nombrar a dos devotos musulmanes en sendos puestos en nuestra seguridad nacional. Arif Alikhan, fiel seguidor de las enseñanzas del profeta fue designado como Subsecretario de Políticas de Desarrollo y Kareem Shora, otro devoto hijo de la Umah, nacido en Siria y nacionalizado norteamericano, como integrante del Consejo Asesor de Seguridad Nacional (HSAC). A ambos les tomó el juramento de defender nuestra Constitución la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional Janet Napolitano.

Conste que la identificación como musulmanes devotos parte de los mismos designados y de la Secretaria Napolitano, no es una información que Nobama descubriera indagando en los pasillos de Washington. Por otro lado, ¿alguien entre nuestros lectores recuerda si alguna vez algún nuevo funcionario nombrado para una posición gubernamental fuera identificado como un católico o cristiano devoto, o como judío o protestante devoto?

¿A qué se deberá esa aclaración, esa especificidad en la militancia religiosa de los designados?

¿Será acaso para dejar bien claro que los musulmanes son ante todo “fieles creyentes” y que su obligación primaria es seguir los dictados del Corán y después, sólo si no está en contradicción, cumplir y hacer cumplir la constitución que juran defender y proteger?

Ciertamente que este nombramiento pone de manifiesto que el Imam de Washington se comporta como un buen hijo de la Umah y que al nombrar a dos devotos musulmanes en posiciones críticas para nuestra seguridad nacional, está haciendo de nuestra patria “un lugar más seguro”, según la Secretaria Napolitano.

Pobre del colega que tenga que ganarse el pan de cada día en la Gran Prensa de Izquierda y se le ocurra preguntarse: Pero, ¿no eran acaso “devotos musulmanes” los que asesinaron a más de 3 mil “infieles” el 11 de septiembre de 2001? ¿No eran devotos musulmanes el asesino jihadi de Fort Hood o los terroristas de la bomba en el escroto y de Times Square en esta ciudad de Nueva York?

¡Chitón! ¡Eso no se dice! Eso es intolerancia e incorrección política, todo lo cual está prohibido en la era del Hope and Change.

Nobama
Nueva York, 28 de octubre de 2010

lunes, 20 de septiembre de 2010

OBAMA OMITE LA PALABRA “CREADOR”
AL CITAR LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA



El 15 de septiembre Barack Hussein Obama pronunció un discurso ante el Congressional Hispanic Caucus Institute y ya casi finalizando sus palabras decidió citar el que muchos consideran el más importante de nuestros documentos fundacionales: La Declaración de Independencia y lo hizo eliminando de su cita una palabra en la que quizás sea la más famosa oración de todo el documento y que se refiere a los “derechos”. Obama, no sabemos si por olvido o de manera intencional, omitió en su cita de que esos “derechos inalienables” le son dados a los seres humanos “por su Creador”. La famosa oración debe leerse: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Si observamos con detenimiento el vídeo que acompañamos, veremos que después de que Obama dice “creados iguales”, hay una larga pausa durante la cual frunce el ceño y parpadea varias veces y parece optar, por primera vez, por eliminar algo que estaba en el teleprompter. Su actitud parece ser de disgusto ante lo que dice realmente ese fragmento de la Declaración de Independencia.

Como ya sabemos que Barack Hussein Obama, otras veces ha criticado el alcance que le dieron a la Constitución quienes la redactaron y que su concepto de “Cambio” incluye el legado de nuestros Padres Fundadores, no estaríamos especulando si pensáramos que decidió omitir la palabra “Creador” con toda intención.

Nobama
Nueva York, 20 de septiembre de 2010

lunes, 19 de julio de 2010

Una pequeña lección sobre la Arrogancia Majestica


The Morning Sentinel, un pequeño periódico del Estado de Maine, publicó una Crónica social acerca de las recientes vacaciones de la Familia Real Obama en el Estado de Maine. En la edulcorada y adulona crónica aparece una pequeñísima nota que muestra en su enorme dimensión la tremenda arrogancia que despliegan los actuales ocupantes de la Casa Blanca; esta pequeña nota debía ser motivo de irritación y denuncia hoy en toda la prensa norteamericana, sin embargo, como siempre sucede con el Gran Timonel, el silencio es ensordecedor. 


En la crónica firmada por Rebekah Mezler, en la que narra los “excitantes” detalles de la visita de la Familia Real al Parque Nacional de Acadia en Bar Harbor, encontramos lo siguiente: “Antes de los Obama, llegó en un pequeño Jet, Bo Obama, el Primer Perro, un perro de aguas portugués, regalo del difunto Senador de los Estados Unidos Ted Kennedy.…”


Por primera vez en la historia de la nación, la mascota de la familia presidencial cuenta con su propio avión Air Force One. Mientras millones de norteamericanos hacen largas filas en las oficinas de empleo, y otros millones de norteamericanos ven como sus cuentas de retiro se reducen vertiginosamente, y también ven como les cortan sus horas de trabajo y sus escalas salariales, Sus Majestades el Rey Barack Hussein y la Reina Michelle mandan a su mascota Bo, en su propio avión especial, para que se les una en esta “pequeña aventura vacacional”.

Claro está que a todos nos gustaría poder sufragar los gastos para que nuestras mascotas volaran en su propio avión a cualquier sitio del país cada vez que se nos ocurriera, y por supuesto tener el dinero suficiente para contratar el personal que actúe como guardaespaldas y manejadores de ellas; sin dudas ello debe proporcionar una sensación de poder infinito. Eso estaría bien, claro está, siempre que el dinero saliera de nuestros bolsillos, pero sucede que en este caso We The People estamos pagando estos lujos reales con el dinero ganado a costa de nuestro sudor y que año tras año entregamos al Tio Sam por concepto de pago de impuestos.

Una desvergüenza más de la Familia Real de Washington en la Era del Hope & Change.

Nobama
Nueva York, 19 de julio de 2010

viernes, 2 de julio de 2010

Yes, we can, Mr. President

De haber escuchado el tan anunciado discurso del Gran Timonel sobre Inmigración ayer, un querido amigo que ya no está entre nosotros me habría comentado: “Se equivocó la paloma”. Y de hecho habría tenido toda la razón, tanto de este como del otro mundo para afirmarlo. Y no fueron pocos los errores y sibilinadas expresadas ayer por este mal americano que hoy usurpa la Casa Blanca.

En Nobama pensamos que Obama dejó para el final el mayor y más mal intencionado de sus errores en su discurso en la American University cuando se refirió y tergiversó la historia de Emma Lazarus, la mujer, judía norteamericana, que en 1883, escribió el soneto The New Colossus, dedicado a la Estatua de la Libertad. El Tartufo dijo que ella se “inspiró en lo que vio y oyó, escribió sus pensamientos y donó una obra para ayudar a pagar la construcción de una nueva estatua: la Estatua de la Libertad, que en realidad fue financiada en parte con pequeñas donaciones de gente de todo el país”. Esta versión es, cuando menos incorrecta, y Obama lo sabe muy bien.

La verdadera historia de Lady Liberty es que fue un regalo del pueblo francés, a través de donaciones entregadas a la Unión Franco-Americana, una organización sin fines de lucro que le regaló la estatua a los Estados Unidos y el pedestal de la estatua fue pagado con contribuciones realizadas a través de la rama norteamericana de la Unión Franco-Americana, y es precisamente aquí donde entra a jugar el bello poema de Emma Lazarus, el que fue vendido en $1,500, en una subasta realizada por el comité para la construcción del pedestal. El soneto fue grabado en una placa de bronce y fijado principios del año 1900 en una pared interior del pedestal. Pero el descaro de Barack Hussein Obama ayer fue tan lejos como para alterar el contenido del poema cuando al citar uno de sus versos dijo: “yearning to be free” (anhelo de ser libre) en lugar de “yearning to breathe free” (anhelando respirar en libertad) como originalmente escribió la poeta.

¿Por qué el Gran Timonel trata de manipular este símbolo americano y los versos de Emma Lazarus?

En el contexto de la dedicación de Lady Liberty, Emma Lazarus escribió su famoso soneto en el que se destaca aquello de “Give me your tired, give me your poor, give me your huddled masses yearning to breathe free” (Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad) cuya interpretación sibilina por parte de Obama, está dirigida a una maniobra política en el debate inmigratorio y no a considerar seriamente el problema que enfrenta nuestra frontera sur y la invasión de indocumentados que desde allí sufrimos, como una vez dijera Milton Friedman hace muchos años; cuando Lazarus escribió en su soneto Give me your tired, your poor, Your huddled masses yearning to breathe free, se refería a aquellas “masas” con ansias de libertad que venían a fundirse en el “crisol Americano” imbuidos del mismo “sólido individualismo” que había hecho grande a América y no a integrarse en ese mundo del “multiculturalismo” y del “Estado de Bienestar” en el que quiere disolver nuestro excepcionalismo el Tartufo de la Casa Blanca. No, Señor Presidente, en realidad lo que Emma Lazarus quiso decir, es que en los Estados Unidos estamos dispuestos a recibir a todos los que huyen de la opresión y de la tiranía y no de la pobreza per se. Y hasta tuvo el atrevimiento de decir que Emma Lazarus había dedicado su vida a la atención a la salud. Poco le faltó para decir que el ObamaCare estuvo inspirado en el legado de la poeta.

Señor Presidente, la Estatua de la Libertad jamás estuvo concebida para ser un símbolo de la inmigración. Su concepción siempre fue la de ser el símbolo de la libertad y de la liberación de los oprimidos. Por eso la llamamos la Estatua de la Libertad y no la Estatua de la Inmigración. Ella es un monumento que estuvo destinado a conmemorar el centenario de la firma de la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776, esa misma declaración que su nominada a la Corte Suprema Elena Kagan, dijo que “era irrelevante para ella cuando de la Ley se trataba”. Esa misma declaración que los franceses quisieron honrar, tan profunda y excepcional que en todas partes del mundo se le considera muchas veces que tiene mucho más peso que la misma Constitución en términos de la profundidad de su significado, la misma razón por la que con frecuencia Abraham Lincoln le daba más importancia que a la misma Constitución.

Lady Liberty es quien nos guía, quien está a la vanguardia llevando en alto la antorcha de la libertad desde los Estados Unidos hacia el resto del mundo… a pesar de usted. Ella no carga la antorcha para alumbrar el camino hacia los Estados Unidos, ella lo hace para mostrar el camino hacia la libertad a los oprimidos, a los “rendidos”, a los “pobres”, a las “masas hacinadas anhelando respirar en libertad” del resto del mundo. Ella no es un faro para que los inmigrantes lleguen a este país porque estén “rendidos”, sean “pobres”, estén “hacinados”, hambrientos o sedientos. Desde que mintiendo, utilizando medias palabras y ocultando sus verdaderas intenciones logró hacerse con la presidencia, usted ha tratado de apagar la llama de esa antorcha, pero como no ha podido, ahora trata de manipularla en beneficio de su agenda política. Resulta indignante como trata usted de tergiversar y manipular y pretende utilizar nuestras más profundas tradiciones e instituciones para abiertamente destruirlas y redefinirlas. ¡Qué vergüenza!

Entonces, ¿qué debemos preguntarnos aquellos que estamos en contra de la agenda política del Régimen hoy que estamos sólo a un día de por medio del cumpleaños de la nación?

¿Acaso indagar dónde reside la responsabilidad de que esta agenda esté hoy en marcha?

¿Son responsables el Gran Timonel y su Partido Socialista, o el responsable es el electorado que permitió que lo llevó al cargo?

¿O acaso no es hora ya de que todos finalmente nos preguntemos quién es él y por qué lo está haciendo?

En Nobama pensamos que de hoy al domingo debemos reflexionar acerca de estas preguntas y también sobre el tema migratorio, principalmente, porque en su discurso este truhán trató de inyectarnos el concepto de lo inevitable en materia de protección de nuestras fronteras. Según él nuestras fronteras son demasiados grandes y resulta imposible protegerlas, por lo que debemos entonces dejarlas abiertas y legalizar masivamente a todo aquel que viole nuestras leyes y llegue a este país. Hoy por puras razones políticas, Barack Hussein Obama, se hace abanderado de lo que cuando era Senador votaba en contra, también por puras razones políticas.

Con el propósito de hacer de esta reflexión que proponemos algo útil, refresquemos la memoria y recordemos algunos de sus votos en el Senado, cuando durante la Presidencia de George W. Bush se discutía el tema de una Reforma Migratoria. En aquel entonces, el Senador Obama votó en contra de una enmienda del Senador Tom Coburn que exigía el hacer cumplir las leyes existentes sobre seguridad e inmigración antes de que alguien pudiera ser legalizado en razón de dicha Reforma. También votó Obama para eliminar el programa de trabajadores invitados. Votó en contra de otra enmienda que decía que antes de que se pusiera en práctica cualquier programa de trabajadores invitados o cualquier medida para legalizar a aquellos que ya estaban aquí ilegalmente, se debía exigir la completa puesta en práctica del sistema de revisión biométrica en la frontera aprobado desde 1996 durante la administración Clinton. Y hasta votó en contra de una enmienda con la que hasta Ted Kennedy estaba de acuerdo para garantizar la seguridad de la frontera antes de aplicar cualquier Reforma Integral. Estos y otros votos nos demuestran sólo una cosa, que Obama trata de tomar el tema Inmigratorio como un arma electoral con vistas a las elecciones de noviembre.

Hoy los norteamericanos tenemos ante nosotros dos opciones claras: cometer el mismo error de noviembre de 2008 y dejar que los socialistas sigan determinando la agenda política de la nación o sacarlos del Congreso para que el Tartufo vea claramente donde reside el poder de la nación.

Es hora ya de que le digamos alto y claro: Yes, we can, Mr. President.

Nobama
Nueva York, 2 de julio de 2010

lunes, 14 de junio de 2010

Barack Hussein Obama, el sin bandera






Oh say did we see, by the morn's early light, What so proudly we hailed at first responders' bravery,

 Whose broad stripes and bright through the perilous attack, O'er the Towers we watched were so gallantly gleaming!

 And the fire's red glare the planes bursting in air, Gave proof through the night that our flag was still there;

 O' say does that Star-Spangled Banner still wave

 O'er the land of the free and the home of the brave!
Versos del Himno Nacional de los Estados Unidos
Hoy es el día de nuestra bandera, una festividad en que se conmemora la adopción de nuestro estandarte nacional por parte del Segundo Congreso Continental en 1777. Hoy la mayoría de los norteamericanos, los verdaderos, los patriotas, los que aman al país y a sus símbolos, honran con orgullo a la Bandera de las Barras y las Estrellas, y sin embargo, irónicamente, el “Presidente de la Nación”, no parece sentir el mismo amor y respeto por nuestra enseña nacional que sus predecesores.

Barack Hussein Obama, es el primero y el único Presidente en la historia de la nación que celebra una Conferencia de Prensa, como habrán podido apreciar en las fotos que encabezan esta pieza, sin que a su alrededor aparezca ni una sola Old Glory. ¡Qué vergüenza para la nación!

Nuestra bandera es un símbolo poderoso del orgullo americano y como sabemos, El Gran Timonel, no siente ningún orgullo en ser norteamericano y mucho menos por sus símbolos que han representado el excepcionalismo americano a través del tiempo.

Como muchos compatriotas, en Nobama estamos convencidos de que Obama no ama a nuestro país, y nuestro convencimiento data desde la misma campaña cuando prometió que “transformaría fundamentalmente a los Estados Unidos” y la mayoría de quienes votaron por él no comprendieron el alcance de esa promesa, no comprendieron, que a la mayoría de nosotros, muchos de ellos incluídos, nos gusta América tal cual es.

Muchos recordarán, y a los que no aquí se lo recordamos, que inmediatamente después de su elección como Presidente, Obama concedió su primera entrevista formal a la cadena de TV árabe Al Arabiya y aprovechó la ocasión para criticar al país del que acababa de ser electo como Presidente: “Con demasiada frecuencia, los Estados Unidos comienzan dictando… y no siempre sabemos los hechos que están involucrados”, sugerencia sibilina de que ha sido nuestra inepta política en el Medio Oriente, la que ocasiona las tensiones en la región. Pero este fue sólo un ensayo de lo que vendría después… Más tarde en un discurso ante la ONU diría: “Estados Unidos con mucha frecuencia ha sido selectivo en su promoción de la democracia”. Y, como buen seguidor de las prácticas totalitarias, atacaría en Estrasburgo, el pasado glorioso de la nación: “han mostrado arrogancia (los EE.UU.) y han sido desdeñosos y hasta burlones” hacia el resto del mundo. Estos ataques de Obama, y los que seguirían, contra su propia nación, parecen salidos de un manual escrito a manos múltiples por los mayores totalitarios de la historia del mundo. Aunque sólo bastaría recordar a Fidel Castro para darnos cuenta de esas similitudes.

Pero en realidad quien se ha mostrado arrogante, desdeñoso y hasta burlón contra su propio pueblo ha sido el Tartufo, o es que ya hemos olvidado aquello de que la gente en sus frustraciones se “aferra a sus armas o a su religión o a la antipatía por aquellos que no son como ellos”, esta “reflexión Obámica” nos revela claramente su desprecio absoluto por la América Profunda, donde es cierto que la gente se aferra a sus armas y a su religión, porque ambas cosas forman parte de su herencia cultural y nacional.

Cuando se refiere burlón a los “anillos de bronce de las costumbres” o a la “sociedad de propietarios”, lo que hace es poner en tela de juicio la legitimidad de la ambición humana de lograr una vida mejor y la felicidad como enuncia nuestra Constitución. Para vergüenza de todos y de nuestra nación, en la Casa Blanca habita un miserable que no cree en el ejemplo que ha sido para el resto del mundo nuestra energía y éxito a través de los siglos. Este impostor, desprecia todo lo que ha hecho grande y excepcional a nuestra nación, y su falta de liderazgo y su odio manifiesto contra el sector privado, unido a su ya conocida costumbre de culpar a cualquier otro que no sea él por sus errores e ineficiencias, han ido erosionando su antigua popularidad y ya, cada día que pasa, más norteamericanos de los que un día votaron por él, comprenden que Barack Hussein Obama, no es de la casta de quienes habitan en la “tierra de los hombres libres y en el hogar de los valientes”.

¡Qué Dios Bendiga en este día y siempre a América y a nuestra bandera!

Nobama
Nueva York, 14 de junio de 2010

martes, 11 de mayo de 2010

Elena Kagan y su romance con el Socialismo

Desde el pasado Domingo, todos los medios de prensa no han dejado de discutir y evaluar la decisión de Barack Hussein Obama de escoger como su propuesta a cubrir la vacante que dejará en la Corte Suprema el Magistrado John Paul Stevens, a Elena Kagan, la actual Procuradora General de los Estados Unidos en el Departamento de Justicia y ex Dean de la Harvard Law School. En casi todos los artículos de prensa y programas de panel en la Radio y la Televisión se elogia la calificación legal de la propuesta y también se menciona su falta de experiencia jurídica para ocupar, de ser aprobada por el Senado, una judicatura vitalicia en la Corte Suprema.

Otros, como el New York Post, dicen que “ciertamente, por lo que se conoce de sus opiniones (de Kagan), Obama podía haber hecho una elección mucho peor, desde nuestro punto de vista – de hecho, la mayoría de las opiniones contrarias que recibe, vienen de la extrema izquierda, que tenía la esperanza que se propusiera a alguien mucho más activista”. Sin embargo, el cuasi órgano oficial del Régimen Obámista, The New York Times, dedica hoy una buena parte de su primera plana a cantar loas a la nominada de Obama, Liberal con Moderación (Liberal, in Moderation) dice uno de sus titulares. Pragmática neoyorquina escogió un cuidadoso camino hacia Washington (Pragmatic New Yorker Chose A Careful Path to Washington), dice otro.

Ambos diarios parecen coincidir en esa apreciación de “moderación” de Obama a la hora de escoger a su propuesta. Así el Times, comienza uno de esos artículos ya mencionados de la forma siguiente: “La selección de la Procuradora General Elena Kagan para ser el 112vo Magistrado, continúa el patrón seguido en un cuarto de siglo, en el que los Presidentes Republicanos, por lo general, instalan fuertes conservadores en la Corte Suprema, mientras que los Presidentes Demócratas escogen candidatos que con frecuencia decepcionan a su base de la izquierda”.

Es decir, que Elena Kagan, es de izquierdas, pero no lo suficiente, como para ejercer un “contrapeso” frente a sus potenciales colegas Thomas, Scalia, Alito y Roberts, puros “constructivistas” en la interpretación de la Constitución en oposición a los jueces de izquierda como el propio Stevens, Breyer, Ginsburg y Sotomayor que consideran que la Constitución es un “organismo viviente” que debe evolucionar con los tiempos y servir como promotora del cambio social en áreas como la religión, raza, aborto y la interpretación de la 1ra Enmienda y las libertades que ella garantiza a los ciudadanos como, por ejemplo, la libertad de expresión. Por lo que, según este criterio, los jueces deben convertirse en activistas del cambio social a través de la interpretación evolutiva de nuestra Constitución, o lo que es lo mismo, usurpar parte de las funciones del Poder Legislativo y legislar desde el estrado.

Llegados a este punto, se impone que nos hagamos un par de preguntas:

¿Qué tipo de jueza sería Elena Kagan en la Corte Suprema?
¿Qué determinó que El Gran Timonel decidiera que ella sería su elegida?

Ambas preguntas, claro está, son también las que se harán los Senadores que primero en el Comité Judicial y luego en el pleno del Senado, tendrán que decidir si en definitiva integrará de por vida el más alto tribunal de la nación. Para ello los Senadores deberán examinar la historia judicial y las referencias documentales que puedan aclarar su filosofía jurídica y las respuestas a la batería de preguntas previamente entregada a la nominada y las que dará a las que le hagan los Senadores durante el procedimiento de confirmación.

En Nobama, también intentaremos responder a ambas preguntas y para ello tendremos que revisar, por ejemplo, el rastro documental de Kagan, el que, aunque pobre, no deja de arrojar cierta luz a como piensa.

En su Tésis de Grado en la Universidad de Princeton, la que tituló: To the Final Conflict: Socialism in New York City, 1900-1933 (Hacia el Conflicto Final: Socialismo en la ciudad de Nueva York, 1900-1933), Elena Kagan, se lamentaba por la declinación del socialismo en el país y lo calificaba de “triste” para aquellos que todavía tenían la esperanza de “cambiar a los Estados Unidos”, y opinaba que las luchas internas ocasionaron el declive de aquel temprano movimiento socialista y se preguntaba por qué la “grandeza” no lo hacía resurgir como una fuerza política importante.

“En nuestro tiempo, no se puede encontrar un movimiento socialista coherente en los Estados Unidos. Los norteamericanos tienden más a hablar de un pasado dorado, que de un futuro dorado, de las glorias del capitalismo que de la gradeza del socialismo”, escribió entonces Elena Kagan, hoy Procuradora General del Departamento de Justicia y propuesta por Barack Hussein Obama, para ocupar una magistratura en la Corte Suprema de Justicia.

“¿Por qué en una sociedad, en forma alguna perfecta, un partido radical nunca ha podido alcanzar el estatus de fuerza política mayor? ¿Por qué, en particular, el movimiento socialista nunca se ha convertido en una alternativa a los partidos establecidos en la nación?”, se preguntaba. “A través de sus propias luchas internas, entonces, el PS (Partido Socialista) se agotó el mismo para siempre y en consecuencia redujo el radicalismo obrero en Nueva York a una posición de marginalidad e insignificancia de la cual jamás se ha recobrado. La historia es triste, pero también un castigo para aquellos que, más de medio siglo después del declive del socialismo, todavía desean cambiar a los Estados Unidos” (...) Los radicales con fecuencia han sucumbido ante la devastadora plaga del sectarismo; ya que, después de todo, resulta más fácil pelear contra sus propios compañeros que combatir contra un enemigo poderoso y atrincherado. Sin embargo, si la historia local de Nueva York nos enseña algo, es que los radicales norteamericanos no se pueden permitir el lujo de convertirse en sus peores enemigos. En la unidad está su única esperanza”.

Hope, Change, Hope, Change... Son conceptos que se repiten constantemente en todo el desarrollo de la Tesis y que forman parte hoy del léxico Obamista para envolver su ideología radical en un atractivo papel de regalos, que contiene toda la toxicidad totalitaria de la ideología socialista.

Según Obama, su decisión de escogerla se basa, entre otras razones, en que Kagan comprende que “detrás de la Ley existen historias, historias de las vidas de las personas, pero más importante, ella comprende”.

Como comienzo del análisis de qué tipo de jueza sería Elena Kagan, basten estos elementos iniciales para despertar la curiosidad y el interés. En sucesivas piezas analizaremos otros elementos que Barack Hussein Obama no dijo, pero que están presentes como la decisiva promoción hecha por Kagan, desde su posición como Procuradora General, del incremento del rol que debe jugar el Presidente en la regulación de todos los aspectos de la sociedad y la economía, lo que haría cada vez más nuestra vida nacional, una extensión de la política del mismo Presidente y de su agenda política, que cada vez se le hace más difícil ocultar hacia dónde nos conduce.

Nobama
Nueva York, 11 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010

La libertad de información según
Barack Hussein Obama

Barack Hussein Obama pronunció el discurso de graduación en la Hampton University en Virginia, una universidad para estudiantes negros. Con este discurso, el Gran Timonel dejó más que pasmados a algunos de los jóvenes que votaron por el en 2008 y que lo veían como a uno de ellos: Un tipo al tanto de las más avanzadas tecnologías de la informática y de la información y que las empleaba en todas sus capacidades. Obama se ganó el voto de los más jóvenes y de los que votaban por primera vez, utilizando una combinación de mostrarse como un hombre de ideas nuevas que enarbolaba la bandera del Cambio en el que se podía creer. El candidato postracial, postpartidista y postanalógico; es decir el candidato “digital”. El más cercano a las nuevas generaciones del iPod, el iPhone, etc., etc. En resumen: el candidato que los sabía todo y, tratándose de tecnología, superior al “anciano” McCain, del que se burló porque no sabía utilizar el e-mail, cuando en realidad lo que sucedía es que McCain no podía escribir en un teclado a causa de sus heridas de guerra. Sin embargo, ayer domingo, ante un auditorio de jóvenes universitarios, Barack Hussein Obama se lamentaba de que “en la era del iPad y la Xbox, la información se ha convertido en una diversión que imponía nuevas demandas a la democracia”. Ni Fidel Castro ni Hugo Chavez podrían haberlo expresado mejor. De hecho, más o menos con las mismas palabras lo han dicho más de una vez y lo que es peor, como sabemos, han actuado en consecuencia.

“Ustedes llegan a la mayoría de edad en un entorno en el que los medios nos bombardean las 24 horas del día y los siete días de la semana con todo tipo de contenidos y nos exponen a todo tipo de argumentos, los cuales no siempre se ubican en los más altos niveles del medidor de la verdad. Con los iPods y iPads y Xboxes y PlayStations, ninguno de los cuales sé cómo funcionan, la información se convierte en una distracción”. Y más adelante agregó que la información “es una diversión, una forma de entretenimiento en lugar de ser una herramienta para el avance”.

¿Qué le está diciendo aquí Barack Hussein Obama a los jóvenes?

Por un lado, que informarse es perder el tiempo, un divertimento más que una necesidad para la vida en el siglo XXI y un problema para la “democracia” vista desde su óptica, claro está. Y además, dada su “influencia” sobre esta categoría poblacional, se pone de ejemplo de la inutilidad de utilizar estas herramientas de la vida moderna, cuando dice que él, el Presidente de la nación más poderosa del mundo, el abanderado del Hope & Change, no sabe como funcionan esos chismes inútiles: “Ninguno de los cuáles sé cómo funciona”.

Pero resulta que el 3 de julio de 2009, días después de la muerte de Michael Jackson, Barack Hussein Obama nos decía: “Todavía tengo a Michael Jackson en mi iPod”. Esta afirmación de entonces del Gran Timonel lleva a preguntarnos:

¿Mentía Obama entonces o ahora cuando nos dice no haber utilizado nunca o saber cómo funciona un iPod?

En realidad esta es casi una pregunta retórica, porque está más claro que el agua que de lo que se trata es de demonizar a la libertad de información, porque la información es poder y, cómo sabemos, los totalitarios necesitan tener el control absoluto de ella para poder ejercer su dominio y de ahí que diga a estos jóvenes y de paso al resto, que este enorme volumen de información de diferentes fuentes esta “poniendo nuevas presiones sobre nuestro país y nuestra democracia”. En realidad lo que nos está diciendo es que la información está poniendo presión sobre él, sobre su agenda y sobre la extrema izquierda, porque mientras exista libertad de información proveniente de fuentes diversas, sobre las que no puede ejercer la censura, siempre saldrá a relucir la suciedad y las maniobras con las que trata de conculcar nuestras libertades. Nosotros sabemos y ellos también lo saben, que la información sin censura ni control gubernamental es un problema para los regímenes autoritarios y lo que sucedió el domingo es que del discurso de Obama se desprende su admisión de esta verdad de Perogrullo.

Como a todos los gobernantes autoritarios, lo que molesta al Gran Timonel, es lo que en su momento molestaba a Mussolini, Hitler, Stalin, Mao y que ahora molesta a Hugo Chávez y a los hermanos Castro. Como a estos, sus pares anteriores, a Obama le molestan quienes disienten y que exista oposición a su agenda extremista y radical, y por eso también la emprendió aquí y antes contra la Radio de Opinión y singulariza a algunos de sus más destacados exponentes conservadores como Rush Limbaugh, Glenn Beck y Sean Hannity, algo que resulta inédito en la política norteamericana: un Presidente que singulariza a periodistas y órganos de prensa porque sostienen y transmiten opiniones contrarias a su agenda de dominación totalitaria.

Es tan poco original y tan burdo este Tartufo, que no puede ocultar su deseo de que desaparezcan; de eliminar todos esos “dispositivos de información”, para evitar que We The People, podamos contar cuántas mentiras dice día a día, por eso insiste en que la información “ha devenido entretenimiento y no un medio de emancipación”.

¿Pero cómo se propone Obama lidiar con ese deseo de la mayoría de los norteamericanos de escuchar también a esas voces que se le oponen? Para ello Barack Hussein Obama, tiene una solución clásicamente Orwelliana: nombró a un Czar para la Diversidad en la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Mark Lloyd, quien abiertamente elogia al Gorila Rojo venezolano. La misión específica de este Czar es silenciar a los que disienten y forman opinión. De ahí que haya propuesto un impuesto del 100% sobre la Radio de Opinión, lo que llevaría a este medio a la bancarrota. Mark Lloyd argumenta que paneles de activistas locales deben tener el poder de censurar el contenido de la radio, cuyo primer objetivo sería censurar los programas de opinión conservadores, a través de la exigencia de que los contenidos de la radio sean “locales”, para así sacar del aire a voces conservadoras de gran influencia en la población, como las ya mencionadas. Este régimen de censura, como sabemos, no se detendría sólo en los conservadores, sino que poco a poco iría silenciando cualquier contenido que no fuera el que convenga a los propósitos del Régimen. Pura propaganda ideológica de una sola vía: la totalitaria.

Para nadie es un secreto que la Democracia depende de la existencia de una sólida oposición que pueda debatir puntos de vista diferentes a los del Gobierno. De ahí que en este ambiente de marginalización en el que el Régimen Obamista quiere sumirnos, se impone nuestro más decisivo apoyo a las voces que día a día denuncian esta voluntad de silenciarnos. En ello nos va tanto como nuestra propia libertad, la misma que ha hecho grande a esta nación a través de más de dos siglos.

Nobama
Nueva York, 10 de mayo de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

Cómo arruinar a una ciudad y a todo un país: Obra en tres actos con libreto de Saúl Alinsky y dirección de Barack Hussein Obama

Barack Hussein Obama estuvo ayer en Gotham para dispararle un sermón a Wall Street y pedirle que se suicide y apoye su nueva ofensiva contra el Capitalismo y la continuación del aumento sin control de la burocracia gubernamental, todo ello en nombre de la “fiscalización financiera”. Esto seguramente sonará a música en los oídos de la izquierda demócrata y de la gente de pueblo o de Main Street, como le llaman aquí, constantemente bombardeada por los grandes medios nacionales, convertidos en su gran mayoría en el aparato propagandístico del Régimen Obamista.

Pero el problema es que en Nueva York, Wall Street es Main Street, el corazón de la economía de esta masoquista ciudad. Está claro que tanto Obama como el Partido Demócrata ven en esta jugada una políticamente ganadora, tanto que ayer, con el dinero de los contribuyentes, lanzó un llamado para recolectar fondos de campaña basado en lo que llaman el plan de Reforma de Wall Street de Obama, en el que como buen propagador del miedo, al estilo Alinsky, advierte en contra del regreso a los días en que los “grandes bancos festejaban mientras casi todos los demás sufrían”. Pero esa ampulosa, exagerada y mentirosa retórica es una bomba de demolición en los cimientos de una industria que es, como decíamos, el corazón del bienestar económico de la ciudad de Nueva York y de una buena parte del de toda la nación.

De cada 12 neoyorquinos que trabajan, uno de ellos está vinculado con el sector financiero, lo cual genera el 40% de los negocios de la ciudad y de los ingresos por concepto de impuestos. Cada $1,000 millones de ganancias en Wall Street, representan $70 millones en impuestos directos a las arcas municipales. Según expresa en su sitio Web la legisladora por Nueva York, Carolyn Maloney, Demócrata, no Republicana, “los servicios financieros son la industria más importante de la economía de la ciudad de Nueva York y el mayor creador de empleos de la región”. Y al verse amenazada Wall Street por este corrupto patán, esos empleos y esos ingresos por concepto de impuestos, fácilmente se trasladarán a otros sitios más amigables, por ejemplo, Londres o Hong Kong, por mencionar sólo a dos. Hacia cualquier sitio, excepto los Estados Unidos, lo que obviamente haría un daño quizás irreparable a toda la nación.

No se trata de que Wall Street no sea la causante de muchos de los problemas por los que atraviesa el sector, sin dudas sobre los ejecutivos de numerosas de esas compañías recae mucha de la responsabilidad. Los peligrosos riesgos asumidos y las frecuentes políticas temerarias que provocaron la crisis de 2008, son ciertamente más que suficientes razones para que Wall Street se vea sujeta a una nueva y más precisa supervisión. Pero cuando esa regulación está impulsada por el extremismo y la retórica partidista de la extrema izquierda, los resultados nunca serán positivos, porque sería la aplicación, una vez más, de la teoría de “aprovechar una buena crisis para avanzar la agenda socialista”.

Barack Hussein Obama y sus secuaces saben perfectamente el impacto económico destructivo que representan las draconianas regulaciones y los impuestos confiscatorios que pretenden implantar. Cómo no habrían de saberlo si sus principales secuaces en el plan de Cambio de la América que conocemos provienen precisamente de ese Wall Street que hoy han designado como el Enemigo Público # 1.

Si el Congreso finalmente adopta las regulaciones financieras que recogen los proyectos de Ley propuestos, el resultado será menos préstamos, el crédito será mucho más costoso y el nivel de riesgo será mayor. El Gran Timonel dijo ayer que su reforma es necesaria para evitar “una segunda Gran Depresión”, pero no mueve ni un dedo para componer los destrozos causados por el Gobierno y principalmente por esos mismos que hoy han escrito y tienen a su cargo los proyectos de Ley de ambas cámaras: El corrupto Senador Dodd y el arrogante, abusivo y no menos corrupto (recordemos que su ex compañero sentimental era un funcionario de Fanny Mae) Representante Barney Frank. Nada se hace en este nuevo ataque legislativo para reformar a Fannie Mae y Freddie Mac, a pesar de sus problemas de fraude y los $400 mil millones que han costado a los contribuyentes en “rescates”. Nada se hace tampoco para cambiar las regulaciones gubernamentales que obligan a los bancos a realizar hipotecas riesgosas a nuevos propietarios que no pueden asumir los gastos de comprar determinadas propiedades.

Los poderes que se le otorgarán al Gran Timonel y a la Reserva Federal no tienen precedentes en la historia de esta nación. Ambos proyectos le dan al Gobierno el poder para regular el Capital, la liquidez y las actividades permitidas a una larga lista de firmas, incluyendo sociedades de valores, compañías de seguros, sociedades controladoras de bancos, fondos de cobertura, compañías financieras y otras muchas. El Gobierno también tendrá la facultad de limitar el tamaño de esas compañías. Barack Hussein Obama dijo ayer aquí que “cree en el poder del libre mercado”, a pesar de que constantemente se la pasa demonizando a estas compañías y de que estos proyectos de Ley en el Congreso cuentan con un asombroso parecido a las Leyes de Control Financiero puestas en vigor por el Régimen del Gorila Rojo Hugo Chávez, en cuanto a los poderes que le otorga al Presidente.

Por eso, la solución es menos y no más control gubernamental. Como explicara ante el Congreso el ex Presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, refiriéndose a la causa de la crisis: “Aunque las raíces de la crisis son globales, fueron las hipotecas subprime las que sirvieron como disparador inmediato de la crisis. El aumento en la demanda de valores respaldados por hipotecas fue fuertemente impulsado por Fannie Mae y Freddie Mac, que a su vez fueron presionados por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano y el Congreso, (Dodd y Frank) para ampliar los compromisos de viviendas asequibles”.

La realidad que se desprende de toda esta crisis es que el Gobierno no es la mejor opción, ni la más sabia, a la hora de fijar la autoridad para tomar decisiones comerciales y financieras, ya que no tiene ni la experiencia, ni la pericia, ni el incentivo económico para dirigir la economía. ¿Por qué? Porque tampoco es capaz de mantener la política fuera de estas decisiones y el regaño de hoy de Barack Hussein Obama es la demostración más palpable. Por eso si queremos realmente resolver el problema y detener la marcha hacia el abismo que nos conduce el Régimen Obamista, debemos atarle las manos al Gobierno a través del filibuster en el Congreso y ganando la mayoría de una o ambas cámaras en noviembre de 2010, de lo contrario el espejo a mirarse está en Suramérica, en el Régimen Chavista, no en la Europa decadente del estado nodriza como muchos piensan, o quieren hacernos creer.

Nobama
Nueva York, 23 de abril de 2010

martes, 6 de abril de 2010

El peligroso juego de Obama (II)

El Jardín de las Delicias
Hieronymus Bosch (El Bosco)

El 7 de octubre, hace hoy casi exactamente 6 meses, publiqué en Nobama la primera parte de este artículo. Hoy debo confesar que cometí un error de cálculo al decidir que era el momento de publicarlo, no porque lo que en el dijera entonces, lamentablemente, no fuera exactamente lo que sucedía, ni tampoco porque lo que en el mismo avizorara estuviera asimismo equivocado. Simplemente que los pasos dados por Barack Hussein Obama entonces, me hicieron pensar que en sólo unos días publicaría la II parte del artículo, analizando la decisión del Gran Timonel de congelar la producción y el desarrollo de armas nucleares, un viejo sueño de su oscura época de estudiante en la Universidad de Columbia, de la que sólo queda como constancia, un artículo que escribió entonces y que tituló Breaking The War Mentality (Cómo acabar con la mentalidad de guerra) y que me atrevo a asegurar que es el antecedente directo y la fundamentación ideológica del anuncio hecho por Obama ayer a través del New York Times y que hoy materializará oficialmente desde la Oficina Oval.

En aquellos años, los activistas antinucleares en los Estados Unidos compartían las preocupaciones europeas acerca de el despliegue de armas nucleares en Europa y otra de sus preocupaciones fundamentales eran los silos con misiles nucleares en los EE.UU., que era una importante pieza en la urgencia del congelamiento nuclear planteada por el movimiento pacifista. El momento de mayor auge de este movimiento fue entre los años 1982 a 1987, coincidiendo con los años de la Presidencia de Ronald Reagan y con una de las etapas de renovadas tensiones entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, durante esta etapa se produjo un nuevo énfasis en la producción y el despliegue de armas nucleares; lo que desató una gran actividad en la extrema izquierda norteamericana que dominaba los movimientos pacifistas de la época, entre ellos Arms Race Alternatives (ARA) y Students Against Militarism (SAM) que tuvieron una influencia determinante en la formación ideológica radical marxista de Barack Hussein Obama. En esta ya mencionada pieza publicada por Obama en marzo de 1983, el futuro Gran Timonel decía refiriéndose a las actividades de movilización en la Universidad de Columbia: “Dos grupos en el campus, Arms Race Alternatives (ARA) y Students Against Militarism (SAM), trabajan dentro de estos límites mentales (se refiere al desconocimiento directo de la guerra por parte de los estudiantes) para fomentar la concienciación y medidas prácticas necesarias para luchar contra la creciente amenaza de la guerra. Aunque el énfasis de los dos grupos es diferente, ambos comparten su aversión por la actual política gubernamental”. También en aquella pieza rescatada agregaba el Tartufo: “Las evasivas de la administración Reagan en las conversaciones de Ginebra sobre armas nucleares han creado una grave tensión que puede finalmente conducir a un peligroso cisma entre los Estados Unidos y Europa Occidental. Al colocarse en una posición intransigente, Reagan le hace el juego a los rusos y se pone directamente en sus manos”.

La coincidencia ideológica que mostraba el entonces estudiante al que llamaban Barry con estos movimientos que demostraron ser los más equivocados de la Guerra Fría, no difiere ni un ápice de la que muestra el hoy Presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama, al implantar lo que pomposamente ha llamado Nuclear Posture Review (Revisión de la Posición Nuclear) y que no es otra cosa que la reactivación de lo que entonces se llamó Nuclear Freeze (Congelamiento Nuclear) de forma unilateral a lo que le agrega una peligrosa componente, también unilateral, que representa un giro de 180 grados en la estrategia nuclear de los Estados Unidos desde la Presidencia de Truman, hasta el día de hoy, en que este Comandante en Jefe de Opereta se compromete explícitamente a que los Estados Unidos no utilizarán el arma nuclear contra los estados no nucleares que cumplan con el Tratado de No Proliferación Nuclear aún cuando alguno de estos estados atacara a los Estados Unidos con armas biológicas o químicas o lanzaran un ataque cibernético que paralizara toda nuestra vida económica y lo que es peor, la posibilidad de una respuesta inmediata a cualquier ataque.

La historia, hasta hoy, demostró que de haber tenido éxito entonces aquél movimiento radical, el curso de la Guerra Fría habría tenido un desenlace totalmente diferente y que el holocausto nuclear en nuestra nación difícilmente podría haberse evitado. Sólo la estrategia seguida por el entonces Presidente Reagan de mantener, reforzar y desarrollar cada vez más nuestra capacidad nuclear y de instalar los cohetes Pershing en Europa, resultaron un elemento clave en la terminación de la Guerra Fría y la derrota del totalitarismo soviético sin necesidad de disparar ni un tiro y demostró que el concepto de Nuclear Freeze era totalmente erróneo entonces, tanto como lo es hoy.

Y cayó el Muro de Berlín y la izquierda mundial se quedó sin paraíso soñado para el futuro. No sólo eso: su fracaso fue tan grande que se quedó sin idea alguna sobre el régimen que debían construir, porque allí donde mandaban (China, Cuba, Corea del Norte) la miseria y despotismo se acumulaban en progresión geométrica. Así que, sin utopía futura alguna, aquella izquierda pacifista de la que Barry Obama, antes Soetoro y después Barack Hussein Obama era uno de sus más fieles defensores, se volcó en la otra cosa que sabían hacer bien: destruir el sistema político y social existente. Y la mejor forma de hacerlo, tras el fracaso de la revolución y la lucha de clases, era atacar culturalmente el fundamento moral y político de las instituciones económicas, políticas y militares de occidente desde adentro. Surgieron así estas nuevas formas para viejas obsesiones en las que la izquierda se dispuso a Tomar El Cielo por Asalto, destruyendo desde adentro las mismas instituciones democráticas que les permitieron llegar al poder. Quizás ahora muchos puedan entender por qué Barack Hussein Obama, se negó a asistir a la conmemoración del aniversario de la caída del Muro de Berlín, o cuál fue la razón por la que entrando en la Oficina Oval ordenó devolver el Busto de Sir Winston Churchill que simbolizaba nuestra alianza y relación especial con la Gran Bretaña. O por qué el Gran Timonel está determinado a propiciar un Cambio de Gobierno en Jerusalén y no en Teherán.

En la utopía que domina ideológicamente en el Régimen Obámico, la idea de que no existe ningún “excepcionalismo de los Estados Unidos” está entre los conceptos fundamentales que la cimentan. Para Barack Hussein Obama, resulta decisivo que desaparezcan aquellos Estados Unidos que sobresalían por encima de los demás países y eran el punto de referencia de todos los hombres que buscaban libertad o que ya eran libres en el mundo. Para nuestros enemigos, unos Estados Unidos que reniegan de su historia de modelo de libertades y de la democracia, y que se sienten avergonzados de ella, ya les parecían débiles. Pero no era suficiente, había que sacarle sus colmillos como a un viejo León de Feria. Por eso el próximo paso será, la reducción al mínimo de nuestras Fuerzas Armadas y con ello la capacidad de llevar la guerra allí donde estén nuestros enemigos.

Enemigos de todo el mundo, este es mi mensaje, parece decirles Obama... La temporada de caza está abierta... Chávez, Castros, Evos y demás tiranos y tiranuelos, ya saben... sólo tienen que firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear y pueden gasearnos en Miami, Nueva York o Bogotá, dónde mejor les parezca, por fin nos hemos deshecho de la sombrilla nuclear que disuadía a todos nuestros enemigos y comienza, por fin, la era milenaria del Hope & Change.

Diego Rodriguez-Arche
Nueva York, 6 de abril de 2010

lunes, 5 de abril de 2010

El odio, el veneno y la incivilidad
en el discurso político según
Barack Hussein Obama


Entre el 29 de marzo y el 1ro de abril, la cadena de TV CBS realizó una encuesta nacional que arrojó que el pueblo norteamericano se siente cada vez más frustrado con Barack Hussein Obama y su trabajo como Presidente. No es una encuesta de Gallup, ni de Rassmusen, ni tampoco de Quinipac, se trata de CBS, uno de los bastiones de la maquinaria propagandística Obámica. En esta encuesta el nivel de aprobación del Tartufo, alcanzó su nivel histórico más bajo, el 44%, 5 puntos menos que a finales de marzo, antes de que nos embutiera el ObamaCare. Todos los “expertos” e ilustres comentaristas de la Gran Prensa nos han estado repitiendo que después de la aprobación de la abominación tendría un gran salto en su nivel de aprobación, y ciertamente lo tuvo, lo único que a la inversa y la tendencia en todas las encuestas sigue siendo a la baja.

Pero además de lo anterior, ¿qué es lo que vienen a demostrarnos estas encuestas? Pues entre otras cosas que Obama lo que ha hecho es profundizar aún más la división en los Estados Unidos y que lo que muchos, entre ellos nosotros en Nobama, dijimos desde las primarias demócratas y hemos estado repitiendo de una forma u otra: Barack Hussein Obama, vino para dividirnos y ese siempre fue su propósito. Crear una gran crisis dentro de la ya existente en la economía para lograr avanzar su agenda extremista de destruir nuestras libertades. Pero las encuestas también demuestran que aquellos engañados por el mantra del Hope & Change que votaron por Obama, fundamentalmente la gran mayoría de los independientes, hoy ya saben de qué se trata y ya no se dejan engatusar. Ello queda clarísimo cuando vemos lo que sucede con su nivel de aprobación en relación con la llamada Reforma de la Salud: Sólo el 34% lo aprueba y el 55% lo desaprueba. Como es natural estas cifras, cuyos autores no pueden ser acusados de estar manipulándolas en contra de Obama, han desconcertado a la cúpula del Régimen Obámico y al mismísimo Gran Timonel.

Luego, ante tal contingencia inesperada, buscaron en el Manual de Alinsky para dirigir el contraataque de forma tal que pudieran desviar la atención de la esencia que arrojan los números y escogieron para ello el tema del Odio y la Incivilidad que desarrollan lo que llaman la “extrema derecha” y que han personificado en dos elementos concretos:

1) Los participantes en los Tea Party.
2) Los comentaristas radiales individualizados en este caso en su sin dudas máximo exponente de audición: Rush Limbaugh.

Así, CBS rápidamente organizó una entrevista exclusiva con Obama en una locación, la cancha de baloncesto de la Casa Blanca, para dar una imagen popular del Presidente, para ello escogieron a uno de los periodistas más mediocres del medio, alguien que no tuviera imaginación y que ni siquiera le pudiera pasar por la mente salirse del guión o hacer una pregunta de seguimiento. Así entró al periodismo de altura un cuasi desconocido como Harry Smith en un hasta entonces no menos desconocido espacio matutino de la cadena CBS. El inefable Smith entre balón y balón le preguntó entonces al Gran Timonel:

“He estado dedicándole algún tiempo a escuchar a los comentaristas radiales y el más amable de los comentarios referidos a usted es el de socialista y el peor de ellos es que le han llamado Nazi. ¿Está usted consciente del nivel de enemistad que cruza las ondas radiales y que usted es el sujeto de sus conversaciones diarias?”

A lo que Obama respondió: “Cuando usted escucha a Rush Limbaugh o a Glenn Beck... (...) Resulta claro y es molesto. Pero no olvides que han existido períodos en la historia de los Estados Unidos en los que aparece ese tipo de vitriolo. Sucede a menudo, cuando usted ve una economía que pone a la gente cada vez más ansiosas y la gente se siente como que se hacen necesarios toda una serie de cambios. Pero esa no es la mayoría de los norteamericanos. Pienso que la gran mayoría de los norteamericanos saben que estamos esforzándonos, y que yo deseo lo que es mejor para el país”.

No es la primera vez que Barack Hussein Obama, singulariza a algún periodista o comentarista radial o de TV, lo hizo antes y lo seguirá haciendo. Lo que sí es la primera vez en la historia de esta Gran Nación que un Presidente culpa del rechazo a sus ineficiencias y actitudes totalitarias a determinados integrantes de la Prensa. Y francamente no le importa que ello no sea presidencial que digamos, porque el carácter del cargo de Presidente de los Estados Unidos, tiene también que ser modificado para formar parte de ese Cambio que anunciara sin aclarar muy bien que era y que hoy la mayoría de los norteamericanos por fin ha comprendido.

Lo que demuestran las encuestas una y otra vez es que la mayoría del pueblo norteamericano piensa que Barack Hussein Obama no está haciendo lo que es mejor para el país. El pueblo norteamericano está aterrado y a la vez indignado por el futuro de la nación y de ver por vez primera en su vida a un Régimen en franco camino a la dictadura y gobernando completamente en contra de la voluntad del pueblo y lo que es todavía peor, a propósito, siguiendo un plan trazado desde mucho antes. ¿Y es este Tartufo, este farsante que llegó a la Casa Blanca mintiendo y que cada vez acumula más y más poder, el que dice que la culpa de su descenso en las encuestas la tienen el vitriolo que destilan comentaristas como Rush Limbaugh y Glenn Beck? Ese mismo Barack Hussein Obama que durante 20 años se sentó en los bancos de la iglesia de Jeremiah Wright y jamás alzó su voz o se quejó de las intolerantes diatribas de odio antiamericano y racistas de su brújula moral como una vez lo llamó.

Este es el mismo Barack Hussein Obama que llama “Ministro” al antisemita y racista Louis Farrakhan, y que dice que uno de sus mentores en la infancia fue el comunista Frank Marshall Davis. Este es el mismo Barack Hussein Obama que el 9 de marzo del año pasado reía a mandíbula batiente del vitriolo que destilaba la supuesta comediante Wanda Sykes en la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca y que hoy se dice preocupado por el odio y la incivilidad en el discurso político.



Traducción del vídeo:

“Rush Limbaugh, uno de sus (ilegible). Boy, Rush Limbaugh dice que tiene la esperanza de que esta administración fracase. Como, no le importa que la gente esté perdiendo sus casas o sus trabajos o nuestros soldados en Irak, él sólo desea que fracase el país. Para mí eso es traición. Él no dice nada diferente a lo que dice Osama Bin Laden. Saben, puede que ustedes quieran investigar a este señor, porque pienso que a lo mejor Rush Limbaugh era el secuestrador número 20, pero él estaba tan enganchado en el OxyContin que perdió su vuelo. Rush Limbaugh, dice espero que el país fracase. Yo espero que le fallen sus riñones, ¿qué les parece? Necesita un poco de waterboarding, eso es lo que necesita. Sean Hannity, dijo que se dejaría waterboarding para reunir dinero para las caridades, para las Fuerzas Armadas, pero no lo ha hecho. Él debía irse a Pakistán y recibir waterboarding”.

Esa es una línea de ataque, silenciar a los que disienten, tratar de callarlos y hasta desearles la muerte con la aprobación tácita del que hoy se nos muestra como el equilibrio personificado en el discurso político. Viejas mañas aprendidas de sus mentores de infancia y juventud.

Luego está la segunda línea de ataque contra los participantes en los Tea Party. Acusándolos de racismo o como la Representante Jane Harmon, acusando a sus participantes de estar en el terrorismo doméstico. Y Barack Hussein Obama, no dice ni una palabra de esto. Ni tampoco cuando el “no mensch” el Representante Demócrata por Tennessee Steve Cohen vincula a los participantes con el KKK al decir que “sin capuchas y túnicos” muestran un lado violento de América. Pero cómo podría Obama hablar en contra de estas manifestaciones, cuando él mismo se expresa hacia la América profunda como lo hizo en San Francisco al decir: “Usted va a esos pueblos pequeños de Pennsylvania, igual que en muchos pueblos pequeños del Medio Oeste en los que los empleos faltan hace 25 años y nada los ha sustituido y que cayeron a través de las administraciones de Clinton y Bush, cada una de estas administraciones sucesivamente han dicho que esas comunidades se van a regenerar y no ha sido así. Y no es ninguna sorpresa que estén amargados y que se cuelguen de sus armas o su religión o en la antipatía contra personas que no son como ellos, o a sentimientos antiinmigrantes, o anticomercio como una forma de expresar su frustración”.

¿Es o no vitriolo todo lo anterior?

Cómo se atreve este hipócrita a darnos lecciones de civilidad cuando tiene que empezar por dárselas él mismo y a sus compinches más cercanos; incluyendo a sus más queridos mentores.

En el fondo, como todos los dictadores, Barack Hussein Obama nos desprecia porque piensa que somos unos ignorantes que no sabemos reconocer su grandeza y el gran sacrificio que hace por nosotros.

Bull Shit! Decimos en Nobama.

Nobama
Nueva York, 5 de abril de 2010

jueves, 1 de abril de 2010

La “Healthstapo” de Barack Hussein Obama



Cada día que pasa el ObamaCare nos reserva una nueva sorpresa oculta entre sus más de 2 mil páginas, esta vez la abominación de Barack Hussein Obama nos revela la creación de una bien dotada fuerza de reserva a la que llama U.S. Public Health Service Reserve Force con el propósito de que pueda responder lista rápidamente para “misiones de salud pública rutinarias y de respuesta a emergencias”, aún de forma involuntaria; es decir ¡obligatoria!

Según la Sección 5210 de la Ley del ObamaCare, titulada “Estableciemiento de Cuerpos de Reserva de Respuesta Rápida”, esta fuerza debe estar lista para “llamados no voluntarios al servicio activo durante emergencias nacionales y crisis de salud pública”. El ObamaCare, añade millones de dólares para el reclutamiento y enmienda la sección 203 de la Ley de Servicio de Salud Pública (42 U.S.C. 204), aprobada el 1 de julio de 1944, durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt. El U.S. Public Health Service Commissioned Corps es uno de los siete servicios uniformados en los Estados Unidos, pero, sin embargo, el Gran Timonel, cambia más del doble del contenido de la Sección 203 y duplica la cantidad de individuos que actualmente están clasificados como oficiales de los Cuerpos de Reserva, como Oficiales Comisionados de los Cuerpos Regulares.

El ObamaCare modifica la condición de Reserva y la hace Permanente a partir del mismo día de su promulgación; es decir deja de ser un cuerpo compuesto por reservistas para convertirse en un cuerpo permanente. Esta es una modificación radical de este pequeño cuerpo de reserva, ahora permanente y ampliado, al que se le asignan fondos por $70 millones para cubrir sus gastos de reclutamiento y operación del 2010 al 2014. Estos oficiales, según establece la Ley, serán nombrados directamente por el Presidente, con la aprobación del Senado.

Aunque este servicio existía ya anteriormente como hemos explicado, sus volumen, capacidad y funciones fueron siempre limitadas y fundamentalmente dirigidas a trabajos relacionados con los Institutos Nacionales de Salud, el Servicio de Salud Indio y para proporcionar médicos a las operaciones de los Guarda Costas.

Como recordamos y en Nobama lo denunciamos desde la campaña de Obama, en julio de 2008, en un discurso en Colorado Springs, Barack Hussein Obama, llamó a la creación de una Fuerza de Seguridad Nacional Civil: “No podemos continuar confiando en nuestras fuerzas armadas para alcanzar los objetivos de seguridad nacional que nos hemos propuesto (...) Necesitamos establecer una fuerza de seguridad nacional civil, que sea tan poderosa, tan fuerte y tan bien provista de fondos”. Más reciente, en enero, un informe de la Rand Corporation, de conocida vinculación gubernamental, proponía la creación de una Fuerza Policiaca de Estabilización de rápido despliegue (respuesta rápida) que tendría la tarea de “dar forma a un ambiente antes de un conflicto” y de la restauración del orden en tiempos de guerra, desastre natural o emergencia nacional, tareas que hasta ahora le han estado reservada a los Estados de la Unión a través de la Guardia Nacional. Pero en la página 16 de las 213 del informe, se dice que el propósito de esta nueva unidad élite depende de dónde esté situada y de quién la comande.

En Nobama hemos dicho siempre que el ObamaCare, no era sólo la toma de poder del Gobierno en cuanto a la Atención Médica, sino que esta Ley representaba el primer paso, y bien amplio, hacia el Control del Gobierno Federal de nuestras vidas y nuestras libertades. Y también nos hicimos, más de una vez, la siguiente pregunta: ¿Para qué necesita Barack Hussein Obama una fuerza de seguridad civil paralela? A la que ahora agregamos: ¿Contra quién se utilizaría? ¿Tendrá algo que ver con la campaña de histeria desatada por la administración y su maquinaria de propaganda contra las manifestaciones de los Tea Party?

Estas son preguntas que todos debemos hacernos y que debemos hacerle también a nuestros legisladores y lo que es más importante, ¡exigirles que las respondan!

A los que duden les recomendamos que presten mucha atención a las consignas que se escuchan al final del vídeo que encabeza esta pieza. Ese puede ser el embrión de lo que nuestro querido colega Aaron Mayer calificó como La “Healthstapo” de Barack Hussein Obama.

Nobama
Nueva York, 1ro de abril de 2010

martes, 30 de marzo de 2010

¡Bienvenido Mr. Malthus!


Traducción del vídeo

PAUL KRUGMAN, NEW YORK TIMES: Piensen en la gente de la derecha. Ellos están gritando de forma simultánea: “van a enviar a todos los ancianos a los paneles de la muerte y ello no nos va a ahorrar ningún dinero”. Ese es un punto de vista contradictorio.

TAPPER: Teóricamente, los paneles de la muerte ahorrarán dinero.

KRUGMAN: La vía de la asesoría tiene la capacidad de tomar más o menos decisiones obligatorias a la hora de decidir si este tratamiento en particular es caro y en realidad no hace ningún bien desde el punto de vista médico y por lo tanto no vamos a pagar por él. Eso realmente nos ahorrará una enorme cantidad de dinero. No sabemos cuánto todavía. La CBO le da muy poco crédito. Pero la mayoría de los economistas en la atención a la salud con los que he hablado, piensan que va ser una gran fuente de ahorro en los costos. Tengo que decir que estoy usando una corbata de FDR (Franklyn Delano Roosevelt) en honor del hecho de que hemos ido del New Deal al Big Biden Deal, (Se refiere a la expresión de el vicepresidente Biden de este es un “Big Fucking Deal” que ya hemos analizado antes en Nobama) pienso que podemos decir.

TAPPER: Big bleeping deal?

KRUGMAN: Sí.
Los Paneles de la Muerte son buenos porque ahorrarán una gran cantidad de dinero al país. Esa es la primera conclusión que sacamos de esta intervención del columnista del New York Times y Premio Nobel de Economía Paul Krugman, uno de los teóricos de la extrema izquierda norteamericana detrás de todos los planes totalitarios de redistribución de la riqueza de la administración de Barack Hussein Obama, en el programa This Week de la cadena ABC el 28 de marzo. En su “Malthusiana” y fabulosa actitud doctoral, muy a tono con la arrogancia Obámica, Krugman nos dice sin sonrojarse que estos llamados Paneles de la Muerte han sido falsamente caracterizados para asustar a la gente, pero que en realidad lo que harán a la larga es, ahorrarnos una enorme cantidad de dinero en tratamientos médicos ineficaces. ¿Pero a qué le llama tratamientos médicos ineficaces el “distinguido” Premio Nobel y Columnista del New York Times?

Por supuesto que se está refiriendo a las decisiones que tomará el llamado Panel Asesor de Medicare y Medicaid, integrado por un grupo de burócratas designados de dedo, que tendrá la última palabra en la decisión de qué tipos de procedimientos médicos y de medicamentos estarán cubiertos y, dicho sea de paso, sus decisiones serán inapelables, no será el médico quién decida qué tratamiento o medicina serán apropiados pensando sólo en el paciente y no en si vale la pena gastar dinero o no en prolongarle la vida a un determinado paciente. Krugman, está claro, no ve nada erróneo en la creación de este panel Malthusiano, digno de las teorías del III Reich, porque simplemente ello nos ahorrará dinero, según su punto de vista.

Durante meses se ha estado debatiendo alrededor del ObamaCare y las consecuencias que traerá para toda la nación. La principal de ellas que nos llevará directo a la bancarrota como país. En Nobama hemos estado advirtiendo sobre todos estos aspectos desde que Barack Hussein Obama era sólo un candidato más a la Presidencia. Hoy, como sabemos, en su arrogancia de poder, El Gran Timonel, logró aprobar esta abominación haciendo uso de cuanta triquimaña legislativa y soborno estuvo a su alcance, a pesar de la oposición decisiva de la mayoría del pueblo norteamericano, como muestran todos las encuestas a pesar de ya haber lanzado su campaña maoista de reeducación de la población para que acepte su voluntad impuesta a la fuerza. Mientras, sus secuaces en el Congreso tratan de coaccionar a las compañías que ya denuncian las pérdidas inmediatas que sufrirán con la firma del ObamaCare para que se callen la boca y se estén tranquilos. También y como parte de una estrategia en varias diecciones, despliegan una campaña en su aparato propagandístico, léase la supuesta Gran Prensa, para tratar de desvirtuar y descalificar los méritos de las demandas por inconstitucionalidad de la Ley que han presentado los Fiscales Generales de numerosos Estados de la nación y otra organizaciones e individuos, como la Asociación de Médicos y Cirujanos Americanos (AAPS) que se convierte en la primera organización de profesionales de la medicina en retar el ObamaCare en las cortes. La AAPS, entre otras cosas declara en su demanda que si ellos permiten que el ObamaCare no sea retado, “significaría el fin de la libertad en la práctica de la medicina como la conocemos (...) Los tribunales no deben permitir esta masiva intrusión en la práctica de la medicina y los derechos de los pacientes”.

Sin dudas estas acciones legales resultan de extrema importancia como instrumento para preservar la libertad individual de cada ciudadano y para evitar la bancarrota de la nación y de los programas de Medicare y Seguro Social específicamente, pero este puede ser un camino muy largo y lento, por lo que debemos poner nuestro empeño en sacar del Congreso a todos estos delincuentes extremistas que tratan de robarnos las libertades y derechos que nos están dados en la Constitución y las leyes de nuestra nación. En noviembre de 2010, nuestro deber es, con nuestro voto, sacar del Congreso a todos estos corruptos que votaron por el ObamaCare.

Derogar y rehacer el ObamaCare, dicen los Republicanos y en ese propósito tienen todo nuestro apoyo en Nobama.

Nobama
Nueva York, 30 de marzo de 2010

miércoles, 24 de marzo de 2010

Cosas de The Chicago Way en la Era Obámica del Hope & Change

ACTUALIZACIÓN:
Esta mañana se supo que después de un aluvión de correos electrónicos y de llamadas telefónicas a la Casa Blanca, Barack Hussein Obama decidió ayer que obtendría su Seguro Médico bajo el ObamaCare, a pesar de que, como decíamos, la Ley que firmó el martes le permite a él, al vicepresidente, a los miembros del Gabinete y del Congreso declinar su participación. Lo cual, como sabemos, no nos está permitido al resto de los mortales en esta "igualitaria" era del Hope & Change. Por eso resulta muy importante que todos hagan lo mismo con sus respectivos Congresistas.

Otra buena noticia es que la Ley de Reconciliación tendrá que regresar a la Cámara para una nueva votación, ya que el Funcionario Parlamentario del Senado determinó que dos objecciones de los Republicanos tendrían éxito y que modificarían el lenguaje
de la ley. No es una victoria, pero sí se gana tiempo para seguir poniendo en evidencia y bloqueando los "arreglos" que quieren incorporar los Demócratas a la abominación.

Nobama
Nueva York, 24 de marzo de 2010

A
yer el ambiente era de euforia en la Casa Blanca y no era para menos, el Gran Timonel había logrado convertir en The Law of The Land el Santo Grial de la Progresía Socialista norteamericana: La Ley del ObamaCare. Mucho hemos hablado y hablaremos todavía sobre esta sonora bofetada en el rostro del pueblo norteamericano, sobre este abuso cometido por los mafiosos que hoy dominan en dos de las ramas que componen el Gobierno de nuestra nación, quienes se han adjudicado el papel de decidir qué nos conviene y qué no nos conviene a We The People, sin importar para nada nuestra opinión al respecto. Así fue, así es, y así será siempre la forma en que se comportarán los totalitarios. La historia así lo demuestra y ella no miente. En su euforia, Joe Biden, abrazó efusivamente a Barack Hussein Obama y le dijo al oído, pensando que nadie le oía: “This is a big fucking deal”. La expresión carretonera de tan ilustre personaje, se trata del Vicepresidente de los Estados Unidos, se podría interpretar o traducir de más de una manera. Una variante sería “Este es un acuerdo maldito”, otra podría ser “Este es un jodídisimo negocio” o como sinónimo de “Who gives a shit?”, es decir; “¿A quién le importa?”, todas ellas de consecuencias catastróficas para el pueblo norteamericano. En cualesquiera de esas u otras variantes similares, este infame personaje tendría toda la razón. Lo malo es, como decíamos, que los malditos, los jodidos o a quiénes nos importa es a nosotros a We The People. A ellos no, ni él ni Obama, ni la recua de chicharrones incluyendo a la Pelosi y a Reid, se verán afectados directamente por la abominación que nos impusieron el domingo.

Ellos no tendrán que preocuparse por las consecuencias personales que provocarán las intrusivas y dominantes regulaciones, ni porque provocarán la incertidumbre por la cobertura y las confusiones financieras que implican para la mayoría de las familias norteamericanas la imposición del ObamaCare. Y saben ustedes, lo mismo sucede a los Secretarios y Funcionarios del Gabinete Presidencial y a todo su staff como al de la Casa Blanca. Ellos y sus familiares están exentos del abominable plan de Reforma de Salud que nos han embutido al resto de los ciudadanos, desdichados mortales que no pertenecemos al Olimpo.

Todo este tiempo numerosas voces, la nuestra incluida, estuvieron advirtiendo lo que se cocinaba en el mejor estilo de las estructuras totalitarias del llamado Socialismo Real, esas mismas que aún prevalecen en países como Cuba y Corea del Norte. La mayoría del pueblo norteamericano escuchó y dejó escuchar su voz en Town Hall Meetings, Tea Party y sus votos en Nueva Jersey, Virginia y Massachusetts. Ellos no pueden decir que no sabían. El pasado otoño, el Senador Republicano por Iowa, Chuck Grassley, miembro de alto nivel del Comité de Finanzas propuso que cualquier propuesta de ley sobre la salud se le aplicara a todos los empleados federales, de Barack Hussein Obama para abajo, que estuvieran cubiertos por el actual Programa de Beneficios de Salud para Empleados Federales (Federal Employees Health Benefits Program).

En aquella ocasión todos parecieron estar de acuerdo, Demócratas y Republicanos, pero cuando llegó la hora de redactar la versión final de la propuesta de Ley de Reforma de la Salud, el inefable Príncipe Harry, líder de la mayoría en el Senado, en su conciliábulo secreto, en la oscuridad, como un ladrón en la noche, incluyó un lenguaje legal que se aplicaría sólo a los miembros del Congreso y a los integrantes de sus equipos de trabajo. En ese lenguaje se excluyó de la abominación del ObamaCare, y con él a todos ellos, quienes, casualmente, estuvieron directamente involucrados en la redacción final del ObamaCare versión del Senado, esa misma que hoy ya es The Law of The Land. Y por supuesto, Reid nunca permitió que en el pleno del Senado se debatiera ni se votara la enmienda Grassley.

¡Todo muy típico de la Democracia de la Era del Hope & Change!

Ya antes, Grassley logró la aprobación de la Ley de Responsabilidad Congresional, puesta en vigor en 1995, debido a que la gente del Capitolio regularmente se eximían a sí mismos de las leyes que se le aplicaban al resto de los norteamericanos.

Ahora, en lo que se refiere al ObamaCare han regresado las cosas al punto de partida; es decir, las leyes que implican sufrimiento y dificultades de cualquier tipo son para los demás, no para ellos, los del Olimpo. Uno se pregunta con razón: ¿Si el ObamaCare es la octava maravilla del mundo y finalmente se hace justicia con ella, cuál es la razón que determina que estos aprovechados no sean los primeros en incluirse en ella? Esta sería una buena pregunta que todos los que leyeran estas líneas debían hacerle a sus Representantes y Senadores en los Town Hall Meetings o e llamadas telefónicas, e-mails y faxes a sus oficinas congresionales.

Para nosotros, claro está, se trata de una pregunta retórica. Todos estos malandrines saben que fue lo que nos embutieron y no están dispuestos a enfrentar lo que se nos viene encima, ellos desde el Olimpo, se han puesto a buen recaudo.

Como certeramente puntualizara recientemente el Senador Grassley: “Lo justo sería que los principales funcionarios de la administración, quienes pelearon tan duro para aprobar esta Reforma de Salud, la experimentaran en carne propia”.

Si el ilustre filosofo del Barrio de Cayo Hueso en la Habana, Papi la Horca, viviera todavía y hubiese sido testigo de esta ignominia; su expresión habría sido lapidaria: “Con el mayor respeto, pero ustedes son todos una bola de descara’os”.

¡Amen Papi!

Nobama
Nueva York, 24 de marzo de 2010