Nobama recomienda este artículo de Walter Williams publicado en Libertad Digital sobre la llamada “Redistribución de la Riqueza” que propugna Obama.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Intromisión fatal
Nobama recomienda este artículo de Walter Williams publicado en Libertad Digital sobre la llamada “Redistribución de la Riqueza” que propugna Obama.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
El Mercado según Obama o que viva el Socialismo Limón II.
Rumbo a la economía dominada por la intrusión del gobierno.
Cuando era niña escuché por primera vez aquello de que “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos”, pero de esa fecha hasta hoy han pasado algunos años y la actualización del moto, para que vuelva a ser verdadero, no pasa por la concesión de un préstamo de 25 billones de dólares más a las 3 grandes para salvarlas de la bancarrota. Los jerarcas (CEO) de GM, Ford y Chrisler están desde ayer en el Capitolio Nacional rogando por el dinero. Lo que no parece lograrán, al menos antes de que Barack Hussein Obama tome posesión el 20 de enero. El equipo del “ungido” ya se afila los dientes para repartir los 350 billones, de los 700 aprobados, que le deja la administración saliente y todo parece indicar que el dinero llegará a las 3 grandes, no para salvarlas a ellas, que no tienen salvación, sino para evitar que se renegocien los onerosos contratos sindicales con la United Auto Workers, que son la causa principal de la falta de liquidez de las compañías automotores de Detroit, y la que las ha llevado a la mayor ineficiencia industrial conocida, amen de las trabas tecnológicas que no le permiten fabricar autos más económicos. Los sindicatos jugaron un papel fundamental ($$$$) en la victoria de Obama y pasan la factura.
La industria automotor cuenta con casi 5 millones de trabajadores y los Demócratas con el “ungido” recién electo presionan por un rescate federal antes de la toma de posesión de la nueva administración. Pero los problemas son tantos y tan obvios que resultaría vergonzoso que se lo anotaran al Congreso saliente, por lo que, como decía, no parece que lograrán los votos necesarios en el Senado, al menos con este Congreso.
Los Senadores Republicanos, mayoritariamente, entre muchas otras razones para votar no, se hacen la siguiente pregunta: ¿Dónde parar? Y tienen toda la razón, porque una vez que se vaya más allá del sector financiero, todas las industrias con problemas pedirán su paquete salvavidas al gobierno federal. Y en tales casos, ¿qué determinará que se responda sí o no?
Inevitablemente el criterio será arbitrario y político. El dinero irá preferentemente a aquellas industrias con conexiones en el Capitolio y La Casa Blanca. A las compañías concentradas en los distritos de los presidentes de los comités legislativos. Es un poder que asusta, pero la mayoría de los votantes así lo han querido al ejercer su voto, así que nos corresponde a los 56 millones que no votamos por el socialismo denunciar estas trapisondas. ¿Pero no era este precisamente el tipo de política impulsada por el cabildeo contra la que se supone que Barack Hussein Obama hizo y ganó su campaña?
También está la ineficiencia que, como decía, aqueja a la industria. Salvar a Detroit significa salvar a las 3 grandes de la bancarrota. ¿Pero ya no hemos visto eso antes con las aerolíneas? La bancarrota, el Capítulo 11 específicamente, permite que la compañía siga funcionando, al tiempo que se despojan de obligaciones que no pueden afrontar con los proveedores, los accionistas, distribuidores, los gobiernos y en especial los jubilados, más 8,000 empleados que forman parte de los “bancos de empleo”, un eufemismo que realmente significa pagarles para no trabajar. También significaría que las 3 grandes podrían liberarse también de los ruinosos acuerdos salariales y sus beneficios astronómicos (el costo de la hora promedio de un trabajador de esas compañías: $73; el de un trabajador norteamericano de la Toyota: $48). ¿Tendrá esto algo que ver con el que los sindicatos son unos de los intereses especiales con más influencia en el Partido Demócrata y, por supuesto con el presidente electo? Más clara el agua, harán lo imposible por lograrlo a pesar de que saben que con ello garantizan que esas compañías sigan funcionando de la forma fallida en que lo han hecho hasta el presente, pero para ello tendrán que lanzar al ruedo decenas de cientos de miles de millones de dólares de los contribuyentes. De ahí que este plan sea ¡lo último en el socialismo limón!
Repito una vez más: La verdadera razón por la que los Demócratas, con Barack Hussein Obama a la cabeza, empujan esta asistencia financiera es proteger a los sindicatos al evitar este tipo de reestructuración financiera, que permitiría a su vez reestructurar de forma obligatoria los contratos laborales para que las compañías alcanzaran la solvencia financiera necesaria.
Está claro que atravesamos una de las crisis económicas más complicadas desde los años 30, por lo que el sentido común indica que nuestros ¿líderes? en Washington, salientes y entrantes, deben sopesar con extraordinaria ponderación las consecuencias que tendría la nacionalización de una industria de ese tamaño y garantizar que Detroit no pueda regresar a la misma rutina que la ha llevado hasta esta crisis insalvable. La industria automotor no puede continuar dirigida por burócratas emitiendo directivas de cuotas de producción para cubrir planes quinquenales destinados a satisfacer normas de eficiencia en el consumo de combustible establecidas por los políticos en el poder. Léase: Obama y el Congreso Demócrata.
El Capítulo 11 de reorganización en bancarrota es la vía adecuada, The American Way, para solucionar este problema. Pero quizás podrían encontrarse otros mecanismos para lograrlo, quién sabe si la United Auto Workers acepte renegociar todos sus onerosos contratos y hacerlos costeables, ¿estarán dispuestos los jefazos sindicales a ceder sus parcelas de poder? Lo dudo. O a lo mejor el Presidente del Cambio y el Congreso Demócrata nos sorprenden con una legislación para obligar a los sindicatos a poner los pies en la tierra y contribuir decididamente a la solución de una crisis de la que son en gran medida responsables. Habría que ver si tienen las agallas para enfrentarse a estos intereses tan poderosos. Si me preguntaran a mí, yo diría que si no lo logran ahora, esperarán a que el Obamesías tome posesión y le darán nuestro dinero de los impuestos cuántas veces lo pidan, al menos durante 4 años, o quizás menos tiempo, 2, cuando vuelvan a celebrarse elecciones legislativas y quizás estemos todavía, Dios no lo permita, atravesando por la Recesión más profunda después de la Depresión de los años 30, sino es que para entonces estamos en medio de la Depresión misma y en un país en bancarrota.
Ezperanza E. Sotomayor
Los Ángeles, California
19 de noviembre de 2008
La industria automotor cuenta con casi 5 millones de trabajadores y los Demócratas con el “ungido” recién electo presionan por un rescate federal antes de la toma de posesión de la nueva administración. Pero los problemas son tantos y tan obvios que resultaría vergonzoso que se lo anotaran al Congreso saliente, por lo que, como decía, no parece que lograrán los votos necesarios en el Senado, al menos con este Congreso.
Los Senadores Republicanos, mayoritariamente, entre muchas otras razones para votar no, se hacen la siguiente pregunta: ¿Dónde parar? Y tienen toda la razón, porque una vez que se vaya más allá del sector financiero, todas las industrias con problemas pedirán su paquete salvavidas al gobierno federal. Y en tales casos, ¿qué determinará que se responda sí o no?
Inevitablemente el criterio será arbitrario y político. El dinero irá preferentemente a aquellas industrias con conexiones en el Capitolio y La Casa Blanca. A las compañías concentradas en los distritos de los presidentes de los comités legislativos. Es un poder que asusta, pero la mayoría de los votantes así lo han querido al ejercer su voto, así que nos corresponde a los 56 millones que no votamos por el socialismo denunciar estas trapisondas. ¿Pero no era este precisamente el tipo de política impulsada por el cabildeo contra la que se supone que Barack Hussein Obama hizo y ganó su campaña?
También está la ineficiencia que, como decía, aqueja a la industria. Salvar a Detroit significa salvar a las 3 grandes de la bancarrota. ¿Pero ya no hemos visto eso antes con las aerolíneas? La bancarrota, el Capítulo 11 específicamente, permite que la compañía siga funcionando, al tiempo que se despojan de obligaciones que no pueden afrontar con los proveedores, los accionistas, distribuidores, los gobiernos y en especial los jubilados, más 8,000 empleados que forman parte de los “bancos de empleo”, un eufemismo que realmente significa pagarles para no trabajar. También significaría que las 3 grandes podrían liberarse también de los ruinosos acuerdos salariales y sus beneficios astronómicos (el costo de la hora promedio de un trabajador de esas compañías: $73; el de un trabajador norteamericano de la Toyota: $48). ¿Tendrá esto algo que ver con el que los sindicatos son unos de los intereses especiales con más influencia en el Partido Demócrata y, por supuesto con el presidente electo? Más clara el agua, harán lo imposible por lograrlo a pesar de que saben que con ello garantizan que esas compañías sigan funcionando de la forma fallida en que lo han hecho hasta el presente, pero para ello tendrán que lanzar al ruedo decenas de cientos de miles de millones de dólares de los contribuyentes. De ahí que este plan sea ¡lo último en el socialismo limón!
Repito una vez más: La verdadera razón por la que los Demócratas, con Barack Hussein Obama a la cabeza, empujan esta asistencia financiera es proteger a los sindicatos al evitar este tipo de reestructuración financiera, que permitiría a su vez reestructurar de forma obligatoria los contratos laborales para que las compañías alcanzaran la solvencia financiera necesaria.
Está claro que atravesamos una de las crisis económicas más complicadas desde los años 30, por lo que el sentido común indica que nuestros ¿líderes? en Washington, salientes y entrantes, deben sopesar con extraordinaria ponderación las consecuencias que tendría la nacionalización de una industria de ese tamaño y garantizar que Detroit no pueda regresar a la misma rutina que la ha llevado hasta esta crisis insalvable. La industria automotor no puede continuar dirigida por burócratas emitiendo directivas de cuotas de producción para cubrir planes quinquenales destinados a satisfacer normas de eficiencia en el consumo de combustible establecidas por los políticos en el poder. Léase: Obama y el Congreso Demócrata.
El Capítulo 11 de reorganización en bancarrota es la vía adecuada, The American Way, para solucionar este problema. Pero quizás podrían encontrarse otros mecanismos para lograrlo, quién sabe si la United Auto Workers acepte renegociar todos sus onerosos contratos y hacerlos costeables, ¿estarán dispuestos los jefazos sindicales a ceder sus parcelas de poder? Lo dudo. O a lo mejor el Presidente del Cambio y el Congreso Demócrata nos sorprenden con una legislación para obligar a los sindicatos a poner los pies en la tierra y contribuir decididamente a la solución de una crisis de la que son en gran medida responsables. Habría que ver si tienen las agallas para enfrentarse a estos intereses tan poderosos. Si me preguntaran a mí, yo diría que si no lo logran ahora, esperarán a que el Obamesías tome posesión y le darán nuestro dinero de los impuestos cuántas veces lo pidan, al menos durante 4 años, o quizás menos tiempo, 2, cuando vuelvan a celebrarse elecciones legislativas y quizás estemos todavía, Dios no lo permita, atravesando por la Recesión más profunda después de la Depresión de los años 30, sino es que para entonces estamos en medio de la Depresión misma y en un país en bancarrota.
Ezperanza E. Sotomayor
Los Ángeles, California
19 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
El Mercado según Obama o que viva el Socialismo Limón I
Los votantes puede ser que estén llenos de esperanzas acerca del espejismo que representa la futura presidencia Obama, pero hasta el presente ni yo ni los inversionistas lo estamos. Más bien todo lo contrario. Desde que Barack Hussein Obama ganó las elecciones el mercado bursatil ha caído casi todos los días transcurridos desde entonces. Ningún presidente electo en la era de la posguerra ha sido recibido con una rechifla tan audible procedente de Wall Street. El índice de Dow está en caída libre y Nasdaq y S&P 500 por el estilo.
El periódico The Wall Street Journal y otros han etiquetado esta caída como The Barack Market (El mercado de Barack) porque refleja el anuncio de los impuestos más altos sobre todas las cosas; desde las ganancias sobre el capital y dividendos, hasta los ingresos y el incremento de las regulaciones. Sin dudas están en lo cierto, pero se quedan cortos. Habría que decir que la mayoría de los problemas, sino todos, en cualquier recesión o dificultades de índole económica se deben a las políticas demócratas. Esa es la verdad monda y lironda
La esencia de lo que Obama ha prometido para la economía resulta fatal para el mercado bursatil. La amenaza de tasas de impuestos más altas, especialmente en las ganancias sobre el capital y los dividendos, está influyendo en lo que sucede en el mercado accionario y si añadimos las dudas de los inversionistas sobre las políticas demócratas acerca de los sindicatos, el cuidado de la salud y el proteccionismo comercial, no hay por qué sorprenderse de que el mercado esté casi en caída libre. Los precios cada vez más bajos de las acciones reducen, a su vez, el valor neto de las viviendas, golpean la confianza de los consumidores y contribuyen a lo que aparentemente ya se muestra como una “huelga de los consumidores”.
Si el presidente electo quiere tranquilizar a los mercados y, en consecuencia, estimular la economía, debe anunciar que no aumentará los impuestos en un futuro próximo. En lugar de cientos de miles de millones en nuevos gastos gubernamentales y más dinero en efectivo de los contribuyentes para evitar la quiebra de los fabricantes de automóviles de Detroit, esta declaración de que no aumentará los impuestos es un “estímulo” que no costará absolutamente nada al contribuyente norteamericano. La realidad es que en las actuales condiciones del mercado, no habrá muchas ganancias de capital y muy pocas compañías tendrán un superávit en las ganancias para pagar dividendos, por lo que una tasa impositiva más alta sobre cero ganancias producirá cero ingresos en las arcas del Tesoro. Entonces, ¿qué sentido tiene aumentar esas tasas?
Esperanza E. Sotomayor
Los Ángeles, California
18 de noviembre de 2008
Mañana continuaremos con la segunda parte de este artículo que tratará sobre el llamado “rescate a las 3 grandes de la industria automotor”.
El periódico The Wall Street Journal y otros han etiquetado esta caída como The Barack Market (El mercado de Barack) porque refleja el anuncio de los impuestos más altos sobre todas las cosas; desde las ganancias sobre el capital y dividendos, hasta los ingresos y el incremento de las regulaciones. Sin dudas están en lo cierto, pero se quedan cortos. Habría que decir que la mayoría de los problemas, sino todos, en cualquier recesión o dificultades de índole económica se deben a las políticas demócratas. Esa es la verdad monda y lironda
La esencia de lo que Obama ha prometido para la economía resulta fatal para el mercado bursatil. La amenaza de tasas de impuestos más altas, especialmente en las ganancias sobre el capital y los dividendos, está influyendo en lo que sucede en el mercado accionario y si añadimos las dudas de los inversionistas sobre las políticas demócratas acerca de los sindicatos, el cuidado de la salud y el proteccionismo comercial, no hay por qué sorprenderse de que el mercado esté casi en caída libre. Los precios cada vez más bajos de las acciones reducen, a su vez, el valor neto de las viviendas, golpean la confianza de los consumidores y contribuyen a lo que aparentemente ya se muestra como una “huelga de los consumidores”.
Si el presidente electo quiere tranquilizar a los mercados y, en consecuencia, estimular la economía, debe anunciar que no aumentará los impuestos en un futuro próximo. En lugar de cientos de miles de millones en nuevos gastos gubernamentales y más dinero en efectivo de los contribuyentes para evitar la quiebra de los fabricantes de automóviles de Detroit, esta declaración de que no aumentará los impuestos es un “estímulo” que no costará absolutamente nada al contribuyente norteamericano. La realidad es que en las actuales condiciones del mercado, no habrá muchas ganancias de capital y muy pocas compañías tendrán un superávit en las ganancias para pagar dividendos, por lo que una tasa impositiva más alta sobre cero ganancias producirá cero ingresos en las arcas del Tesoro. Entonces, ¿qué sentido tiene aumentar esas tasas?
Esperanza E. Sotomayor
Los Ángeles, California
18 de noviembre de 2008
Mañana continuaremos con la segunda parte de este artículo que tratará sobre el llamado “rescate a las 3 grandes de la industria automotor”.
Obama toma chocolate...
Al día siguiente de resultar vencedor en las elecciones Barack Hussein Obama, en Nobama publicamos un artículo bajo el nombre de No, we can't (No, no podemos), las últimas declaraciones del “ungido” nos reafirman en ese criterio. Le llegó el momento de pagar y quiénes hicieron posible su elección, ditto, los grupos de interés de la extrema izquierda y la Gran Prensa ya han comenzado a pasar sus facturas y el Presidente electo ni tardo ni perezoso ha ofrecido la respuesta que esos sectores querían escuchar. En dicho artículo expresamos lo siguiente: “Lo que haga Obama en sus primeros 90 días como presidente decidirá si será una presidencia que hará historia o una presidencia más, o lo que es peor la más radical de izquierda de toda la historia de los Estados Unidos.”Pues bien, parece que no hay que esperar ni siquiera a que se haga cargo del mando, para ver que será una presidencia que hará historia por ser la más izquierdista en este país en todos los tiempos y la que nos expuso a peligros extremos. Para muestra este artículo publicado en Cubaencuentro uno de las publicaciones en Español sumergidas hasta el cuello en el tanque con Obama.
Nobama,
Nueva York 18 de noviembre de 2008
martes, 11 de noviembre de 2008
Nubes en el horizonte
Nobama recomienda el análisis del periodista del Boston Globe, Jeff Jacoby, aparecido en Libertad Digital.
Etiquetas:
Obama política exterior
Súper Obama
Nobama recomienda y suscribe en su totalidad este lúcido artículo publicado por Camilo López Darias en su Blog Estancia Cubana. ¡Excelente!
lunes, 10 de noviembre de 2008
Peras a Obama
Es cierto, la gente condenada en Cuba a la bicicleta y a la cartilla de racionamiento, quiere que se levante el bloqueo. Quiere ser libre. Alimentarse bien. Elegir la educación que recibirán sus hijos y tener acceso a una información sin las tachadura del lápiz rojo del Partido Comunista.Los millones de hombres y mujeres que, en 50 años, sólo han visto elecciones en vertiginosas escenas de televisión, necesitan librarse de ese dogal. Sueñan con ir a las urnas y poner en las estructuras del Gobierno a las personas que les proporcionen un cambio favorable en la calidad de la vida.
Sí, los cubanos exigen que vuelen al viento del Caribe las leyes que prohíben los partidos políticos porque, como a pesar de todo son personas normales, consideran que la unanimidad es un asunto de reses y rebaños.
Ellos también viven en el siglo XXI y tienen derecho a leer periódicos y revistas, a escuchar emisoras y ver canales de televisión, con puntos de vista diferentes y contradictorios para hallar su verdad en ese ejercicio soberano. Ellos aspiran a tener un ordenador en casa, navegar por internet, comunicarse con amigos lejanos y saber de otros mundos.
Penultimos Días reproduce un artículo del poeta y periodista Raúl Rivero que Nobama recomienda.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Barack Hussein Obama debe enfrentar su primera prueba
No tardó mucho en llegar. Apenas 24 horas después de las elecciones del martes, cuando todavía los norteamericanos, a favor y en contra, evaluaban la dimensión real de la victoria de Barack Hussein Obama, los líderes rusos echaron a andar lo que ya se vislumbra como la prueba en política exterior que predijo el vicepresidente electo Joe Biden.Vladimir Putin, “haciendo el papel de ventrílocuo” a través de su presidente–marioneta, Dmitri Medvedev, amenazó con instalar cohetes de medio alcance Iskander en el enclave de Kaliningrado, situado entre Polonia y Lituania.
La decisión es negociable sugirió Putin–Medvedev, para ello los Estados Unidos deben abandonar los planes anunciados por el presidente Bush, de instalar un sistema de defensa antimisiles en Polonia y la República Checa.
“Deben crearse mecanismos para bloquear decisiones equivocadas, egoístas y algunas veces simplemente peligrosas, de ciertos miembros de la comunidad internacional” (ditto los Estados Unidos de América), dijo el robot amplificador del hombre fuerte del Kremlin, en su discurso anual ante la Asamblea Federal de Rusia, el equivalente moscovita a nuestro Informe sobre el Estado de la Unión.
También dijo: “según lo que hemos visto en años recientes, la creación de un sistema de defensa antimisiles, rodear a Rusia con bases militares, la incesante expansión de la OTAN, nos proporciona la clara impresión de que están probando nuestra fuerza”.
De manera que Putin, a través de Medvedev, ha decidido probar fuerza. Y quien mejor para medir fuerzas que un presidente que llega, especialmente uno cuya reacción inicial a la brutal invasión rusa de Georgia fue confusa y vacilante. La pregunta es ¿qué hará el presidente electo?
Claro que Obama tiene todo el derecho a tener su propio punto de vista en la defensa antimisiles, aunque para ser exactos nunca, como con otros importantes asuntos, lo estableció claramente durante la campaña.
Primero se mostró escéptico por el alto costo del proyecto, pero dijo apoyar el plan de instalarlo en Polonia y la República Checa, aunque después dijo que su instalación debía demorarse hasta que fuera totalmente probado para demostrar su eficacia, lo que demoraría por años su despliegue.
Esta falta de claridad ha limitado sus opciones: Puede que su deseo sea el no seguir con el programa de defensa antimisiles, pero debido a las bravuconerías de Putin–Medvedev ello sólo envalentonaría al Kremlin a que presionara mucho más en problemas internacionales, digamos Georgia y Ucrania y quizás en un futuro más bien cercano Venezuela y Cuba.
Esta no será la única prueba que Obama tendrá que enfrentar en breve. Pero necesita ver bien claro lo que esta situación significa para la seguridad y la influencia de los Estados Unidos, por lo que debe tener una respuesta firme y apropiada al reto de Rusia.
Tanto nuestros aliados como nuestros enemigos estarán observando muy de cerca como se comporta el presidente electo Obama y sin temor a equivocarnos podemos afirmar que su actitud determinará, en gran medida, los planes de amigos y enemigos y la visión sobre la fuerza y compromiso de los Estados Unidos con su seguridad nacional y la de sus aliados.
El presidente electo acaba de ofrecer su primera conferencia de prensa como tal, la que fue dedicada casi enteramente a la crisis económica y sus planes para enfrentarla. Una pregunta acerca de la carta de Adhmadineyad recibió una respuesta totalmente oximorónica, indicando que el presidente todavía es George W. Bush y quiere ser respetuoso del principio de que en Estados Unidos sólo tenemos un preidente a la vez.
Muy bien por el presidente electo.
Nobama
Nueva York, 7 de noviembre de 2008
Etiquetas:
Obama presidente electo
jueves, 6 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
No, we can’t!
Anoche el candidato del llamado “Cambio” logró un triunfo que para muchos todavía resulta inexplicable. No para Nobama, siempre supimos que la posibilidad era real y así lo manifestamos en nuestro blog desde que publicamos nuestra primera entrada A modo de introducción el 5 de agosto.
Anoche el Presidente electo Barack Hussein Obama dejó entender que el triunfo logrado en las urnas no era el esperado Cambio, sino el Cambio que permitiría el Cambio. En muchos sentidos, Obama sigue siendo todavía un enigma.
Llega a la Oficina Oval sin mucha o ninguna experiencia práctica, pero con una innegable capacidad de inspirar a los demás, lo que, en otras palabras, llamamos Carisma. Y llega acompañado de una mayoría demócrata en ambas ramas del legislativo, un cuerpo que ahora tiene todas las posibilidades para llevar a cabo su agenda.
La cuestión es: ¿Cuál será en definitiva esa agenda? O quizás, para ser más exactos, ¿podrá liberarse de los intereses especiales que contribuyeron a que se instale en la Casa Blanca? O ¿bailará al son que Washington le toque? Es decir; ¿“Business as usual”?
Lo que haga Obama en sus primeros 90 días como presidente decidirá si será una presidencia que hará historia o una presidencia más, o lo que es peor la más radical de izquierda de toda la historia de los Estados Unidos.
Puede asumir, como muchos de quienes le apoyan esperan que haga, los puntos de vista de la extrema izquierda que domina al Partido Demócrata, especialmente en cuanto a políticas económicas y de seguridad nacional. O puede realmente establecer su verdadera independencia con “nuevas políticas para una nueva época” que tanto ha prometido durante su campaña liberándose de las trabas ideológicas de las que han sido prisioneros otros demócratas antes que él.
De momento, la primera opción amenaza con llevarnos a una economía socialista de tipo europeo. Si Obama cede ante su propia tendencia socialista de redistribuir la riqueza y sigue las políticas que ya anuncian Nancy Pelossi y Harry Reid en nombre de la “equidad”; con la imposición de impuestos una y otra vez a los negocios y a quienes ganan más; dejará sin vida a la economía y acabará destruyendo cualquier oportunidad de recuperación y crecimiento en un futuro cercano. Será la pesadilla Carter multiplicada por 10 y el país se hundirá en una depresión más profunda aún que en los años 30. O, en el mejor de los casos, nos condenará a esa economía tipo socialismo de Europa occidental que ya mencionamos, en las que el índice de desempleo es, generalmente, el doble del nuestro y donde el ingreso per cápita real oscila entre un 20 y un 30 por ciento más bajo que en los Estados Unidos. Y si lleva a cabo sus tendencias al proteccionismo comercial mostradas en la campaña, muy parecidas a las desastrosas tarifas Smoot-Hawley puestas en vigor poco antes de la bancarrota de Wall Street en 1929, se arriesgará a sufrir las represalias de nuestros socios comerciales en todo el mundo y podría ser el detonante de una depresión económica a escala mundial.
Pero Obama puede ser un presidente diferente. Si despliega sus considerables dotes políticas y oratorias y rompe de inmediato con la ortodoxia demócrata y con su pasado de ideas socialistas y posiciones izquierdistas. Obama tiene todas las condiciones para gobernar como un verdadero independiente, no sólo recomponiendo el panorama político norteamericano, sino convirtiendo su presidencia en una tan importante y transformadora como fue la de Ronald Reagan. Lo que quiere decir que debe establecer una política económica que ignore la ideología a favor del sentido común y, como antes decíamos, rompiendo con sus numerosos pronunciamientos contradictorios en relación con la política exterior y la seguridad nacional, especialmente los puntos más candentes como Irán, Iraq y Afganistán. Eso provocará una rebelión de la extrema izquierda demócrata en el poder, de los intereses especiales, de la gran prensa que con razón se considera artífice de su elección y de seguro que no le faltarán las acusaciones de “traidor”.
Pero Obama llega a la presidencia con un mandato real por el Cambio y mejor que no se confunda, un Cambio no partidista, ese que propugnaban McCain-Palin y cuenta con la inteligencia y el poder de persuasión para llevar a los Estados Unidos por un camino bipartidista.
¿Lo hará? ¿Será ese Presidente de todos los norteamericanos? Nobama confiesa que tiene enormes reservas y desconfianza en que Obama es otra persona diferente a la que que conocemos desde que se inició en la política y que ha dejado de ser el senador más izquierdista, más izquierdista todavía que el Senador Independiente por Vermont, Bernie Sanders, que se califica a sí mismo como socialista. Al menos sus primeros pasos después de ser electo no parecen indicarlo. Su primera selección para el cargo de Jefe de Gabinete, de Rahm Emanuel, uno de los legisladores demócratas de mayor ortodoxia en la izquierda del Partido Demócrata nos hace dudarlo.
Anoche, el presidente electo concluyó su discurso con su mantra de Yes, We Can! (Sí, sí podemos). Pero hasta que demuestre lo contrario para Nobama será: No, We Can’t! (No, no podemos).
Nobama,
Nueva York 5 de noviembre de 2008
Anoche el Presidente electo Barack Hussein Obama dejó entender que el triunfo logrado en las urnas no era el esperado Cambio, sino el Cambio que permitiría el Cambio. En muchos sentidos, Obama sigue siendo todavía un enigma.
Llega a la Oficina Oval sin mucha o ninguna experiencia práctica, pero con una innegable capacidad de inspirar a los demás, lo que, en otras palabras, llamamos Carisma. Y llega acompañado de una mayoría demócrata en ambas ramas del legislativo, un cuerpo que ahora tiene todas las posibilidades para llevar a cabo su agenda.
La cuestión es: ¿Cuál será en definitiva esa agenda? O quizás, para ser más exactos, ¿podrá liberarse de los intereses especiales que contribuyeron a que se instale en la Casa Blanca? O ¿bailará al son que Washington le toque? Es decir; ¿“Business as usual”?
Lo que haga Obama en sus primeros 90 días como presidente decidirá si será una presidencia que hará historia o una presidencia más, o lo que es peor la más radical de izquierda de toda la historia de los Estados Unidos.
Puede asumir, como muchos de quienes le apoyan esperan que haga, los puntos de vista de la extrema izquierda que domina al Partido Demócrata, especialmente en cuanto a políticas económicas y de seguridad nacional. O puede realmente establecer su verdadera independencia con “nuevas políticas para una nueva época” que tanto ha prometido durante su campaña liberándose de las trabas ideológicas de las que han sido prisioneros otros demócratas antes que él.
De momento, la primera opción amenaza con llevarnos a una economía socialista de tipo europeo. Si Obama cede ante su propia tendencia socialista de redistribuir la riqueza y sigue las políticas que ya anuncian Nancy Pelossi y Harry Reid en nombre de la “equidad”; con la imposición de impuestos una y otra vez a los negocios y a quienes ganan más; dejará sin vida a la economía y acabará destruyendo cualquier oportunidad de recuperación y crecimiento en un futuro cercano. Será la pesadilla Carter multiplicada por 10 y el país se hundirá en una depresión más profunda aún que en los años 30. O, en el mejor de los casos, nos condenará a esa economía tipo socialismo de Europa occidental que ya mencionamos, en las que el índice de desempleo es, generalmente, el doble del nuestro y donde el ingreso per cápita real oscila entre un 20 y un 30 por ciento más bajo que en los Estados Unidos. Y si lleva a cabo sus tendencias al proteccionismo comercial mostradas en la campaña, muy parecidas a las desastrosas tarifas Smoot-Hawley puestas en vigor poco antes de la bancarrota de Wall Street en 1929, se arriesgará a sufrir las represalias de nuestros socios comerciales en todo el mundo y podría ser el detonante de una depresión económica a escala mundial.
Pero Obama puede ser un presidente diferente. Si despliega sus considerables dotes políticas y oratorias y rompe de inmediato con la ortodoxia demócrata y con su pasado de ideas socialistas y posiciones izquierdistas. Obama tiene todas las condiciones para gobernar como un verdadero independiente, no sólo recomponiendo el panorama político norteamericano, sino convirtiendo su presidencia en una tan importante y transformadora como fue la de Ronald Reagan. Lo que quiere decir que debe establecer una política económica que ignore la ideología a favor del sentido común y, como antes decíamos, rompiendo con sus numerosos pronunciamientos contradictorios en relación con la política exterior y la seguridad nacional, especialmente los puntos más candentes como Irán, Iraq y Afganistán. Eso provocará una rebelión de la extrema izquierda demócrata en el poder, de los intereses especiales, de la gran prensa que con razón se considera artífice de su elección y de seguro que no le faltarán las acusaciones de “traidor”.
Pero Obama llega a la presidencia con un mandato real por el Cambio y mejor que no se confunda, un Cambio no partidista, ese que propugnaban McCain-Palin y cuenta con la inteligencia y el poder de persuasión para llevar a los Estados Unidos por un camino bipartidista.
¿Lo hará? ¿Será ese Presidente de todos los norteamericanos? Nobama confiesa que tiene enormes reservas y desconfianza en que Obama es otra persona diferente a la que que conocemos desde que se inició en la política y que ha dejado de ser el senador más izquierdista, más izquierdista todavía que el Senador Independiente por Vermont, Bernie Sanders, que se califica a sí mismo como socialista. Al menos sus primeros pasos después de ser electo no parecen indicarlo. Su primera selección para el cargo de Jefe de Gabinete, de Rahm Emanuel, uno de los legisladores demócratas de mayor ortodoxia en la izquierda del Partido Demócrata nos hace dudarlo.
Anoche, el presidente electo concluyó su discurso con su mantra de Yes, We Can! (Sí, sí podemos). Pero hasta que demuestre lo contrario para Nobama será: No, We Can’t! (No, no podemos).
Nobama,
Nueva York 5 de noviembre de 2008
martes, 4 de noviembre de 2008
LO QUE SE DECIDE HOY II

Nobama recomienda este artículo del colega Chuck Krauthammer , publicado en Libertad Digital, porque resulta un complemento al que recomendamos de José Brechner.
LO QUE SE DECIDE HOY
Nobama preparaba un artículo que publicaríamos bajo el título que lleva este Post. Pero este artículo de José Brechner publicado en Libertad Digital, recoge nuestras ideas y mucho más por eso preferimos recomendarles su lectura en este día tan importante para nuestro futuro.
lunes, 3 de noviembre de 2008
LO QUE ESTÁ EN JUEGO MAÑANA
Por fin llega el gran día. Mañana es día de elecciones generales en los Estados Unidos y los votantes iremos a las urnas para depositar nuestro voto en las elecciones presidenciales más críticas de toda nuestra generación. Desde las elecciones de 1980 no se había producido un contraste tan marcado entre los candidatos, o lo que es más preocupante el peligro que representa equivocarse en la selección.Nobama, siempre ha declarado su oposición al candidato demócrata Barack Hussein Obama, como dijimos en la presentación de nuestro blog, nuestro propósito es informar al lector hispano para evitar que Obama llegue a la presidencia, a pesar de ello nunca manifestamos nuestro respaldo a John S. McCain, aunque cabe decir que por eliminación de hecho lo apoyábamos. Hoy, un día antes de la votación, Nobama declara su respaldo al candidato republicano el Senador John McCain, lo hacemos primero porque estamos convencidos de que una presidencia Obama dañaría a este país que tanto amamos de forma tal, que tardaríamos años en recuperarnos, segundo por el historial de servicios prestados a nuestro país por el Senador, por su coraje y su certera apreciación de los problemas y las amenazas que enfrentamos y por último por la audacia y buen juicio demostrado al seleccionar a la Gobernadora Sarah Palin como compañera de fórmula.
Estas elecciones tienen lugar en medio de la más seria crisis económica que recuerdan los Estados Unidos desde la Gran Depresión, lo que ha desplazado a la cuestión de la seguridad nacional como tema principal de esta campaña, lo que, con más razón, nos hace pensar que resulta imperativo que votemos por John McCain.
Hoy el historial de Barack Hussein Obama está tan vacío de toda sustancia como cuando comenzó su campaña. Detrás de su retórica ampulosa se esconden un pobre curriculum y algunas relaciones personales extraordinariamente perturbadoras.
Más grave todavía resulta el hecho de que tanto él como su compañero de fórmula, Joe Biden, representan a un Partido Demócrata cubierto por una espesa capa de compromisos con intereses especiales como los abogados criminalistas, los rapaces sindicatos de empleados públicos y la extrema izquierda ambientalista a la que Obama ha prometido hacer quebrar la Industria Minera del Carbón, sin importarle la cantidad de norteamericanos que quedarán sin empleo y la subida meteórica de los precios de la electricidad, como reconoció en una entrevista con el periódico San Francisco Chronicle que circula ampliamente en Internet y que puede escucharse íntegra en el sitio Web de dicho periódico.
No podemos dejar de observar que a pesar del estado de nuestra economía, Obama se pronuncia por un cambio radical de las leyes de impuestos que lejos de propiciar una rebaja de impuestos al “95 por ciento” de los norteamericanos, como promete; elevará dramáticamente las tasas de impuestos, lo que se acompañará con un aumento de hasta $650 billones en el gasto público debido a créditos en los impuestos, el regalo de un cheque al 40% de la población que no paga impuestos y otros gastos excesivos tradicionales en los demócratas.
Y eso es sólo el punto de partida, si logran la Troika (Obama, Nancy Pelosi, Harry Reid) en Washington, tendrán un Congreso tan fuerte que podrán redistribuir la riqueza, subir impuestos y reducir los gastos de defensa, excepto para esa extraña y perturbadora fuerza militar que Obama pretende crear y que según sus propias palabras, dichas en un discurso del 2 de julio de este año, debe ser “tan poderosa, tan fuerte y bien provista de fondos” como nuestras actuales fuerzas armadas. ¿Por qué será que estos populistas socialistas enseguida inventan una fuerza militar paralela?
Y es en la defensa y la seguridad nacional donde las diferencias entre ambos candidatos son especialmente claras: McCain está claro y Obama no. Por ejemplo, McCain, sabe que un Iraq en paz es crítico para la victoria en la Guerra Contra el Terrorismo. Obama, a pesar de la retórica a la que lo obliga al campaña, no parece creer que valga la pena librar esa guerra. Más bien se comporta como si la guerra fuera a librarse aquí. ¿Contra quién?
Estos tiempos demandan un liderazgo genuino, probado, de principios y con experiencia, del tipo que John McCain ha mostrado tener en toda su vida de servicios a esta nación. Los oponentes de Obama en las primarias, incluyendo a Joe Biden, advirtieron repetidamente, que la presidencia no es un oficio para aprender sobre la marcha, no podemos estar más de acuerdo con este criterio.
Nada de lo que ha sucedido en esta última fase de la campaña nos señala que Obama es el mejor preparado y el candidato más transparente para ocupar la presidencia, si McCain es claro como el agua, Obama es tan opaco como el petróleo y no nos referimos a su color, el que en nuestro caso como hemos dicho muchas veces pensamos que es verde, porque no está preparado, sino a lo difícil que ha resultado y resulta todavía desentrañar lo que oculta el alma de este hombre. Sin dudas para nosotros John McCain cuenta con lo que hace falta para ser un exitoso presidente y Barack Hussein Obama no.
Por eso los norteamericanos debemos elegir mañana a John S. McCain.
Nobama
Nueva York, 3 de noviembre de 2008
Los futuros amigos de Obama
Nobama coloca el link a esta síntesis de artículos publicados en la prensa internacional, hecha por Cubaencuentro el nuevo “pet newspaper” (periódico mascota) del Candidato del cambio hacia el abismo.
Etiquetas:
Obama política exterior
domingo, 2 de noviembre de 2008
Prolegómenos a las brigadas de respuesta rápida y al establecimiento del Odio entre clases

Nobama fue testigo de la agresión de la que fueron objeto los partidarios de McCain que se atrevieron a desfilar en Nueva York. Esto es algo que antes de la llegada del “ungido” jamás se había visto en la Gran Manzana. Nos recordó de inmediato a las turbas que gritaban “Paredón” y “Que se vaya la escoria”. Lo demás lo narra con precisión la columnista Michelle Malkin en este excelente artículo publicado en Libertad Digital.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Una comparación justa

Nobama les invita a leer la última reflexión, Dios quiera que sea la última, del monarca Castro I publicada en su Diario Personal Granma.
viernes, 31 de octubre de 2008
Regresa Estancia Cubana

Nobama saluda el regreso del blog Estancia Cubana de Camilo López Darias y lo hace con este interesante post que Nobama recomienda.
LOS MOLINOS DE NANCY O TODO EL PODER PARA LOS SOVIETS
La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi dice que elegir más Demócratas al Congreso hará que este cuerpo legislativo sea más bipartidista.Ya la Cámara cuenta con una mayoría demócrata de 235 por 199 Republicanos (y el Congreso tiene una aprobación peor que la de presidente Bush), así que ¿cómo podrían ayudar más demócratas?
El martes, en una reunión con los ejecutivos de Google, Pelosi dijo: “Logren que seamos electos, exijan responsabilidad, háganse su juicio y partan de ahí. Pero les digo que si los Demócratas ganan y cuentan con mayorías sustanciales, el Congreso de los Estados Unidos será más bipartidista”.
¡Cómo no! Pasen a sus oponentes por un molino y claro que lograrán que el debate sea más mudo todavía a partir de ese momento.
No resulta muy difícil comprender por qué Pelosi quiere que triunfe la Troika (Obama, Reid, Pelosi) en Washington y desaparecer a los republicanos. Ellos trataron de aplicar su mayoría para cortar los fondos a las tropas en Iraq, sin importarles cuántos soldados habrían de morir, pero, gracias a Dios y a la minoría Republicana, no tuvieron éxito y al final tuvieron que aprobar el reforzamiento de las tropas (surge), que puso a ese país bajo control. Y avergonzó a la mayoría demócrata al aprobar, por primera vez en décadas, la perforación en las costas para buscar petróleo.
Pero el mes pasado, cuando Pelosi pudo haber puesto en práctica el bipartidismo y lograr un efecto favorable para el Congreso Demócrata, pronunció un fiero discurso partidista en la Cámara, con el que ayudó considerablemente a que la primera votación negativa al paquete de rescate financiero fuera escandalosamente amplia en ambos partidos. Otra vez la Pelosi enseño así la oreja peluda de su partidismo y extremismo izquierdista. Lo que unido a la actitud gelatinosa del candidato Obama hizo que el índice de Dow perdiera 777 puntos ese día, con lo que los ahorros y planes de retiro de muchos de esos integrantes de la clase media y pequeños negocios que dicen defender se fueron por el tragante de la crísis financiera.
¡Excelente trabajo Nancy!
Ahora, la inefable Pelosi dice que más Demócratas con “mayorías sustanciales” (y con la posibilidad de un presidente demócrata para establecer la Troika) significa más bipartidismo.
¡Pamplinas!
A menos, claro está que uno crea en el gobierno unipartidista y un parlamento que se reune por pura formalidad como sucede en la Cuba de los hermanos Castro. Y luego dicen que no son socialistas. “Cosas veredes, Sancho”, diría Don Alonso Quijano y lanza en ristre se lanzaría al galope en Rocinante, para derribar esos amenazantes molinos.
Nobama,
Nueva York 31 de octubre de 2008
Obama pone la carreta delante de los bueyes
Nobama recomienda la lectura del artículo que bajo el título de Júbilo prematuro publica hoy en El Nuevo Herald Adolfo Rivero Caro. La tesis del señor Rivero es la que Nobama ha estado planteando en diferentes trabajos aquí publicados.
jueves, 30 de octubre de 2008
El estilo Obama: Si no puedes con él ¡difámalo!

Libertad Digital publica un certero artículo de Michelle Malkin acerca del acoso al que la campaña del “ungido” ha sometido a Joe El Plomero.
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